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“La depresión no es un problema absurdo que surge de la nada”

La cuarentena por COVID-19 aumentará los problemas de salud mental, añade el investigador José Ramírez-Bermúdez. En México se estima que 10 millones de personas tienen el padecimiento.

“La depresión no es un problema absurdo que surge de la nada” | La Crónica de Hoy

José Ramírez-Bermúdez presenta su libro Depresión, la noche más obscura.

La depresión mayor es un termómetro de nuestra sociedad, por ello el término de la cuarentena por COVID-19 aumentará los problemas de salud mental, tanto por las pérdidas familiares, laborales, económicas y de libertad, como por la amenaza permanente del virus, señaló el neuropsiquiatra José Ramírez-Bermúdez, quien presenta el libro Depresión, la noche más obscura.

“Si la epidemia hubiese terminado saldríamos a la calle gritando de alegría y se abatiría la depresión por el gozo de la convivencia, pero por desgracia, mientras no esté lista una vacuna o tratamiento, la amenaza va a estar ahí y es un factor de riesgo en la salud mental”.

En entrevista, destacó que este factor de riesgo se suma a amenazas ya existentes como la pobreza y la violencia, las cuales también aumentan la probabilidad de que alguien padezca depresión mayor. José Ramírez-Bermúdez destacó en México se estima que hay 10 millones de personas diagnosticadas con este padecimiento, no obstante, existe una gran parte de la población que está subdiagnosticada.

“Hay personas que tienen un problema de depresión encubierto por una adicción, por lo cual son diagnosticados por alcoholismo. Esto no quiere decir que todos los alcohólicos estén deprimidos, pero sí que muchas personas con depresión se automedican con algunas drogas, por así decirlo, ya que éstas te hacen sentir mejor transitoriamente”.

Este problema de “automedicación” se deriva de que la depresión está estigmatizada y se le relaciona con debilidad. “La depresión forma parte de un paquete de estados indeseables y a las personas les avergüenza sentirse deprimidos, por lo que lo esconden. Esto pasa especialmente en los hombres”.

No reconocer la depresión como un problema real imposibilita el desarrollo de una ciencia u arte capaz de lidiar con ello. “Si lo hiciéramos podríamos estudiarlo y enfrentarlo con conocimiento en lugar de con juicios. El problema está ahí y el dolor existe”.

En este punto, el académico del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía resaltó que la depresión no es un problema absurdo que surge de la nada, sino que tiene que ver con la violencia, la pobreza, la inequidad, así como por condiciones biológicas y genéticas, entre otros factores. “Entender esto nos quita telarañas de la mente y nos permite enfrentarlo con más racionalidad”

No obstante a la realidad social mexicana, donde los factores de riesgo son un cotidiano, las tasas de suicidio, uno de los posibles desenlaces de este padecimiento, son menores respecto a países con menos violencia y tasas de homicidio como Japón y Francia.

“No entendemos todo lo que entra en juego en el fenómeno del suicidio. A lo mejor en México, en medio de esta violencia hay un cierto deseo de sobrevivir, en cambio en lugares donde aparentemente lo tienen todo ym si sumamos la altísima competencia, se pierden un poco este tipo de metas”.

La depresión, añadió, es un tipo de dolor emocional, intenso y recalcitrante, que te incapacita, además incluye emociones que te hacen perder el impulso vital como:  miedo, ira, angustia, inseguridad, culpa, minusvalía, etcétera. A la par se padecen problemas intelectuales como la dificultad de concentración, de resolver problemas, de retención mental, de memoria y de asertividad, entre otros; y problemas físicos, principalmente dolor, pérdida del apetito y sueño”.

Sin embargo, es importante diferenciar entre la depresión y la tristeza por circunstancia vitales. “Algo que se le ha criticado mucho a la medicina psiquiátrica por patologizar malestares cotidianos, en lo cual hay algo de cierto ya que a veces exageramos al llamar depresión a cosas que son estados emocionales que forman parte de la vida humana. Vivir es estar expuestos al cambio de la sociedad, de nuestros cuerpos, de la historia, del tiempo y atravesar situaciones difíciles”.

LA ESCUCHA PARA DIGNIFICAR. Otro de los problemas que existe en la historia de la depresión es que hubo épocas en la historia de la medicina en la que se cosificó a quienes tenían padecimientos mentales.

“Fue a finales del siglo XVIII que un enfermero comenzó a quitarle las cadenas a los pacientes y que se dio cuenta que no pasaba nada. Esto lo vio Philippe Pinel, quien consideró necesario hacer un tratamiento moral de la alienación mental, el cual consiste en dignificar al enfermo escuchándola, viendo qué tiene que decirnos”.

Lo mismo apunta Aristóteles sobre el problema 30, donde escribe que el sujeto melancólico contiene en su mente muchos d ellos grandes problemas con los que lidia la humanidad, añadió. “Podemos aprender mucho escuchando a quien sufre y darle su lugar, en la que inmediatamente dejamos de ver como una cosa para verlo como un ser que tiene valores, derechos e ideas; además, desde la perspectiva clínica, podemos aprender algo sobre cómo tratarlo porque cada individuo tiene sus propias claves emocionales, simbólicas, etcétera.

LIBRO. El también autor del tratado Principios de Neuropsiquiatría, destaca que este libro no es ni un libro de autoayuda ni uno de ciencia especializada, sino que con rigor científico y a través de las preguntas: ¿qué es la depresión?, ¿cómo surge y a dónde va?, ¿qué pasa si la tratamos o no?, sintetiza los conocimientos más útiles para entender el padecimiento.

Al mismo tiempo, este ensayo revisa los diferentes conceptos y enfoques que han rodeado a la depresión, desde la historia de la melancolía, la enfermedad de la bilis negra y la histeria, hasta investigaciones epidemiológicas y estudios neurocientíficos actuales.

 

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