Opinión


* Gobierno y calificadoras hablan diferente idioma * Regreso al modelo estabilizador es insuficiente * Desarrollo con base a préstamos y no a inversión

* Gobierno y calificadoras hablan diferente idioma * Regreso al modelo estabilizador es insuficiente * Desarrollo con base a préstamos y no a inversión | La Crónica de Hoy

El problema de fondo entre el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y las calificadoras de riesgo, es que no hablan el mismo lenguaje. Mientras que para el primero, la lucha contra la corrupción es esencial, para los segundos les tienen sin cuidado, porque no es el objetivo de sus calificaciones. Quizás si se invitará al Papa Francisco a que calificara a México seguramente su criterio tendría que ver con el robo y corrupción. Seguramente propondría una estrategia para salvar a las ovejas descarriadas.

Desgraciadamente las calificadoras miden  la capacidad de pago a futuro de un país, banco o empresa y con base de criterios y modelo financieros determinan si el ente a estudiar puede o no responder a sus obligaciones y servicio de deuda. Eso es todo.

Con ese criterio analizan una parte fundamental en la contabilidad: ingresos contra egresos y ambiente de negocios. México tiene una buena calificación porque mostró capacidad de generar ingresos y mesura para gastar. La diferencia de fondo entre gobierno y calificadoras, es que el primero regreso a los principios del modelo de desarrollo estabilizador, en donde todo lo hace el gobierno, para bien o para mal. El desarrollo productivo se basa en préstamos y no en inversión. En ese sentido el gobierno por sí mismo tiene que generar más ingresos para gastar más.

La llamada de atención para el gobierno es que los proyectos energéticos y el gasto social que se anunció es de tal magnitud que genera más gastos que ingresos, por eso la perspectiva paso den estable a negativa.

Por ejemplo, en el tema de Petróleos Mexicanos el mensaje es sencillo: invierte en exploración y explotación de hidrocarburos, porque es la parte más rentable. Haga de cuenta que un barril de petróleo cuesta extraerlo entre 15 y 18 dólares y se llega a vender hasta 3 veces su valor. No recomienda invertir en petroquímica porque es un área históricamente en número rojos y el gobierno está obstinado en construir una nueva en Dos Bocas, con la intención de producir gasolina y sea autosuficiente.

El Secretario de Hacienda, Carlos Urzúa sabe de éstas diferencias. Pero al igual que cuando presentó el presupuesto en diciembre se abraza a la estrategia de finanzas sanas. Es decir, solo gastar lo que se puede ingresar, sin recurrir a deuda, pero no se ve por dónde se pueda echar manos de más recursos.

El anterior gobierno logró mantener el grado de inversión por la sencilla razón que no iba a salir la millonada de dólares de las arcas de gobierno para salvar a Pemex y la producción petrolera, sino que sería la iniciativa privada, vía las ronda de subastas de campos petroleros. Había comprometidos 200 mil millones de dólares a 30 años, pero AMLO nunca estuvo de acuerdo con la reforma energética, motivo por el cual empezó a desmontarla y las calificadoras no creen en el desarrollo donde los gobiernos son El Llanero Solitario.

 

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