Opinión


A Mr. Trump le sobra demagogia y le fallan los números

A Mr. Trump le sobra demagogia y le fallan los números | La Crónica de Hoy

 

Aunque parece que el presidente nunca ha dejado de estar en campaña, fue este martes cuando Donald Trump lanzó oficialmente su carrera para quedarse en la Casa Blanca cuatro años más. Y no defraudó a nadie. La inició como se esperaba, con la inmigración como tema central y lanzando amenazas para todos aquellos extranjeros que están aquí o quieren venir sin su permiso.

Atacar a los inmigrantes siempre entusiasma a su base electoral. Nadie olvida cómo durante 2015 y 2016 México y los mexicanos fuimos su pelota de boxeo, golpes que fueron insultos y que incluían la promesa de construir un muro que México supuestamente iba a pagar. Con excepción de unas cuantas millas, el muro sigue sin construirse y México no le va a pagar nada. Pero las amenazas funcionaron y la estrella de un reality show no sólo está ahora en la Casa Blanca, sino que no quiere irse.

Esta vez los centroamericanos serán sin duda su tema favorito. Desde el lunes el presidente anunció que a partir de la próxima semana serán deportados “los millones de ilegales que han entrado a Estados Unidos… “La amenaza parece muy clara, pero en realidad es totalmente vaga e infundada, como muchas de las promesas que hace este mandatario.

Para los analistas es más que nada palabrería política, simbolismo y una manera de llamar la atención, complacer a sus simpatizantes derechistas y a la vez despertar miedo y temor entre los inmigrantes. Deportar a millones requiere un plan y un presupuesto, y todo parece indicar que Trump no lo tiene.

Ha trascendido que en realidad la idea propuesta por sus asesores no es buscar y deportar a los que ya llevan tiempo aquí, sino detener a los recién llegados inmediatamente, en cuanto llegan a los Estados Unidos. Piensan que ahora habrá más espacio en los centros de detención gracias a la ayuda que México les está dando, al frenar en su territorio el flujo de personas que cruzan la frontera.

El plan, que al parecer ha estado en elaboración por cierto tiempo, desde que la administración se convenció de que la gente seguirá viniendo, estaría enfocado principalmente al cerca de un millón de personas que tienen ya orden de deportación o que no se han presentado a sus citas en los juzgados.

Los expertos y activistas pro inmigrantes aseguran que el gobierno no piensa tener ninguna consideración con familias y que éstas podrían de nuevo ser separadas como parte de la línea dura que el presidente está planeando. Sin embargo, hasta el momento ninguna autoridad ha informado exactamente de las acciones que se van a seguir. De hecho, sorprendió que Trump anunciara el plan de deportación masiva, cuando ese tipo de acciones difícilmente se anuncian o trascienden antes de llevarse a cabo.

Pero es tiempo de reelección, el presidente va abajo en las encuestas y todo se puede esperar. En octubre pasado, poco antes de las elecciones congresionales de medio término, Trump anunció con gran pompa que enviaba adicionalmente a la frontera cinco mil miembros armados de la Guardia Nacional, la mayoría de ellos terminó levantando cercas de púas y hacienda tareas de albañil.

Fuentes mexicanas aseguran que de los 4 mil 200 inmigrantes que llegaban diariamente a la frontera hace tres semanas, hoy sólo llegan 2,600 y seguirá reduciéndose. Aun así, Trump a fines de mayo amenazó a México con imponer hasta 25 por ciento en aranceles a todas sus exportaciones si no frenaba a los inmigrantes. Es claro que así como hoy promete la deportación de millones, seguirá anunciando una amenaza tras otra de aquí a las elecciones presidenciales de 2020.

Desde antes de llegar a la Oficina Oval, Trump aseguraba que deportaría a los más de 11 millones de personas sin documentos. Pero nunca ha dicho cómo piensa hacerle, primero para encontrarlos y luego para enviarlos de regreso. Los agentes migratorios no pueden ir por la calle preguntado quién tiene papeles y quiénes no. Y en caso de que supiera dónde están, se requiere una orden judicial para arrestarlos, un juicio para deportarlos y personal para ir a buscar a cada persona en su hogar.

 Los números simplemente no le salen a Mr. Trump. Porque en el remoto caso de que los encuentre y los junte, ¿cómo se los va a llevar y adónde los va a mandar? Se estima que necesitaría un mínimo de 200 mil autobuses, que, para empezar, es difícil de imaginar de dónde los va a sacar y parece frívolo, pero son muchos, ¿siquiera habrá pensado dónde los puede estacionar?

 

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