Cultura


Agosto de 1519: Hernán Cortés elige ruta para llevar tropas a Tenochtitlan

El camino más conveniente era por Tlaxcala, porque eran enemigos de mexicanos, relata Díaz del Castillo. Antes de partir, Cortés pronunció la siguiente frase: “Vencer o ganar la tierra, o morir”: Hugh Thomas

Agosto de 1519: Hernán Cortés elige ruta para llevar tropas a Tenochtitlan | La Crónica de Hoy

La marcha a Tenochtitlan, de Augusto Ferrer Dalmau.

Después de que Hernán Cortés hundió sus naves en costas veracruzanas, sabía que no había marcha atrás: llegar a México-Tenochtitlán y conquistar las tierras que gobernaba Moctezuma. Para eso, con ayuda de los totonacos de Cempoala, eligió la ruta que le aseguraría aliados: Tlaxcala-Cholula-México.

 Crónica presenta una cronología de agosto de 1519 acompañada de un mapa informativo en Google Maps (https://drive.google.com/open?id=1ev451extqNR-sjGkRAs_Vdca8bOBwjCw&usp=sharing), recreado a partir de tres obras: Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España, de Bernal Díaz del Castillo; Hernán Cortés, de José Luis Martínez; y La conquista de México, de Hugh Thomas.

“A principios de agosto de 1519, surge el primero de los muchos intentos que se harán para disputar a Cortés la conquista que emprendía. Refiere el conquistador que, encontrándose en camino de Veracruz a Cempoala, el capitán Juan Escalante, le hizo saber que por la costa andaban cuatro navíos”, escribió José Luis Martínez.

Esos barcos estaban bajo el mando de Alonso Álvarez de Pineda, en nombre de Francisco Garay, teniente gobernador de Jamaica, quien le pidió a Cortés compartir con ellos la posesión de sus nuevas tierras pero no tuvo éxito. Hernán Cortés y su tropa continuaron el camino y abandonaron Cempoala el 16 de agosto de 1519. 

Bernal Díaz del Castillo en Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España escribió:

“Después de bien considerada la partida para México, tomamos consejo sobre el camino que habíamos de llevar, y fue acordado por los principales de Cempoal que el más conveniente camino era por la provincia de Tlaxcala porque eran morales enemigos de mexicanos”.

Hugh Thomas detalla en su obra que los españoles llevaban armaduras de algodón “al estilo mexicano”, 150 indios cubanos como sirvientes, 800 totonacas de Cempoala, perros entrenados para luchar y cañones de hierro transportados en carretillas con ruedas, mismas que fueron los primeros vehículos con ruedas en América. Estas carretillas, agrega, fueron arrastradas por totonacos.

El autor inglés también detalla que antes de partir, Cortés pronunció la siguiente frase: “Vencer o ganar la tierra, o morir”.

NEVADAS Y ENEMISTAD. Bernal Díaz del Castillo relata que los españoles llegaron a Xalapa y después a Socochima, es decir, Xico, lugares que no rendían tributo a los mexicas por lo que encontraron buena voluntad y comida.

“Desde Socochima pasamos unas altas sierras y puerto, llegamos a otro pueblo que se dice Tejutla y también hallamos en ellos buena voluntad porque tampoco daban tributo a México. Y desde aquel pueblo acabamos de subir todas las sierras y  entramos en el despoblado, donde hacía muy gran frío y granizó y llovió. Aquella noche tuvimos falta de comida, y venía un viento de la sierra nevada, que estaba a un lado, que nos hacía temblar de frío”, relató.

Después cruzaron Puerto de la Leña y descendieron por un valle que Cortés llamó Caltanmí cercano a Xocotla o Zautla, cuyo cacique era Olínetl.

“Él les hizo la primera descripción de la magnificencia de México, de su asiento sobre las aguas, sus casas con azoteas, sus tres calzadas con aberturas, sus defensas y sus grandes riquezas en oro, plata y chalchihuis”, escribió José Luis Martínez.

Cuando llegaron a Zautla —agrega Bernal Díaz del Castillo—  enviaron a dos indígenas a decirle al cacique que sus intenciones no eran invadir sus tierras. Según el cronista, ahí los españoles vieron asombrados un tzompantli.

“Me acuerdo que tenían en una plaza, adonde estaban unos adoratorios puestos tantos rimeros de calaveras de muertos, que se podían contar, que al parecer serían más de cien mil”, detalló Díaz del Castillo.

El cacique Olinetl le dijo a Cortés que el mejor camino para llegar a México era Cholula, pero los indígenas de Cempoala le insistieron al español que Tlaxcala era mejor opción por ser zona enemiga de Moctezuma: “Señor, no vayas por Cholula, que son muy traidores y tiene allí siempre Montezuma sus guarniciones de guerra”.

“Fuimos camino de Tlaxcala y llegamos a un poblezuelo que era del dios Xalacingo; y de allí enviamos por mensajeros dos indios de los que solían decir muchos bienes y loas de los tlaxcaltecas, les enviamos con una carta y un chapeo de los vedejudos colorados de Flandes”, plasmó Díaz del Castillo.

La carta decía: “Que no les íbamos a hacer enojo, sino tenerles por amigos”. En ese momento, los españoles se enteraron que los tlaxcaltecas los esperaban con armas porque pensaron que iban de parte de Moctezuma.

“Cortés esperó en Iztaquimaxtitlán el regreso de sus emisarios y, al no tener señales suyas, emprendió la marcha valle abajo, acompañado de más de mil soldados locales. Unos kilómetros al sur se enfrentaron a una muralla de casi tres metros de altura, veinte pasos de ancho y varios kilómetros a través del valle, de una cima de la montaña a otra”, escribió Hugh Thomas.––

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