Opinión


¿Ahora de qué se trata?

¿Ahora de qué se trata? | La Crónica de Hoy

DR. CARLOS MANUEL URZÚA

SECRETARIO DE HACIENDA:

 +Ésta es la prueba de los ácidos

Roland Curtis

 

Todos los días, nos preguntamos los comunicadores, opinadores y columnistas que damos seguimiento a la gestión de Andrés Manuel López Obrador, de qué se trata su nueva sorpresa…

Todas las mañanas, en sus conferencias de prensa o en sus giras,  el presidente mezcla -por decirlo de manera lo más neutral posible- temas que pudieran ser de gran trascendencia para la transformación del país con temas irrelevantes, cuando no absurdos, que distraen la atención. 

Veamos el caso ocurrido el último domingo:

Durante su visita a Salamanca, Guanajuato y dentro del recorrido por las instalaciones de Pemex, López Obrador afirmó que “México se fundó hace diez mil años” y que para ese entonces ya contaba con “universidades e imprentas”.., mientras que “todavía pastaban los búfalos en lo que hoy es Nueva York”. 

No le aburro con más detalles históricos que tanto le gustan al presidente. Baste decirle que hace diez mil años, el hombre empezaba a salir de las cavernas, a ser sedentario y dedicarse a la agricultura; que la imprenta llegó a la Nueva España en 1539 y la Universidad se fundó en 1551. Eso sí, los búfalos  -como dijo el presidente- ya pastaban en la zona que hoy es Nueva York, pero todo lo demás fue un  ligero error de precisión de… 9,500 años.

Los “memes” en las redes sociales no se dejaron esperar. Uno de los más ingeniosos dibujó a Miguel Hidalgo montado en un dinosaurio y enarbolando la bandera nacional que, dicho sea de paso, tampoco existían para esa época, pero el que se lleva se aguanta.

Ante la pifia de el señor presidente pasa inadvertida la verdadera noticia del evento,  que así fue expresada:

“Estoy por firmar un decreto con el que le va a quitar a Pemex la carga fiscal, le vamos a quitar los impuestos, porque la Secretaría de Hacienda y Crédito Público se dedicaba a exprimir a Petróleos Mexicanos”. Esto sí es para poner a temblar al más templado. Es cierto, Pemex es de las empresas petroleras que más impuestos paga en el mundo. Es cierto, Hacienda ha exprimido a Pemex durante décadas. Es cierto, Pemex está endeudado hasta el cuello y al borde del colapso.

Pero también es cierto que al quitar la carga fiscal a Pemex, los ingresos del gobierno federal se verán muy reducidos (este futuro me he pasado décadas previniendo su llegada. Llegó ya y como siempre, encontró a México como a Chucho el roto…) y ello tendrá un impacto gigantesco, quizás hoy inimaginable, en las finanzas públicas, que recaerá en los de por sí recortados presupuestos de las distintas dependencias y sus programas.., como los de salud ahora.

¿De dónde saldrán los recursos federales sin la aportación dePemex?  Hay varias opciones, a cual más de difícil e impopular. Una, que el 54% de los informales pague impuestos; lograrlo es tarea titánica y de largo plazo. Otra es aumentarle la tasa impositiva al 46% a la población que ya paga impuestos; es factible, pero la repercusión en la inversión privada sería bastante grave, no habría incremento en el empleo y, para rematar, López Obrador ofreció en campaña que no lo haría. La tercera, como ya vimos, sería recortar aún más el ya de por sí mutilado gasto público. La cuarta opción es aplicar las tres anteriores, pero eso requeriría -entre otras cosas- una enorme capacidad de gestión y planeación, de lo cual no ha dado muestras el actual gobierno.

Y esto nos lleva nuevamente al tema de la salud y el impacto de la tijera presidencial. Con las explicaciones tan confusas que ha dado el presidente ya no queda claro si hay o no desabasto; si la falta de medicamentos e insumos se debe a que las farmacéuticas quieren “jugar a las vencidas” con el gobierno; si las compras centralizadas del gobierno  federal son un cuello de botella; si el cambio de protocolo ha retrasado el suministro; y sí.., lo que usted quiera imaginar. Y eso sólo son las medicinas. México, según el líder del sindicato del IMSS, opera con 0.69 camas y 1.44 médicos por cada mil habitantes, cuando la OCDE recomienda 4.7 y 3.4, respectivamente; es decir, nos faltan 192 mil camas. El Programa de Infraestructura 2016-2018 no concluyó todas las obras de hospitales y unidades de medicina familiar que tenía programadas, mientras que la derechohabiencia creció 12% durante ese bienio debido al incremento del empleo.

Entonces cabe preguntarse: ¿Por qué el presidente López Obrador hace declaraciones tan estridentes mezcladas con decisiones de gobierno que nos impactan a todos? ¿Por qué, incluso, a costa de aparecer como un ignorante?

¿Por qué este juego de cajas chinas?

¿De qué se trata..?

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