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AICM y centrales de autobuses, al rojo vivo

"Tiene mucho que no vemos al abuelito", dice una voz popular que se prepara para abandonar la CDMX para iniciar sus vacaciones

AICM y centrales de autobuses, al rojo vivo | La Crónica de Hoy

 En este primer día de semáforo rojo y con el inicio de las vacaciones de invierno, la afluencia en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y en las centrales de autobuses se ha incrementado, según refieren los propios empleados que laboran en estos lugares. El viernes fue más que evidente que esto estaba pasando y este sábado se confirmó.
“Pues la verdad sí veo más gente, no sé si sea porque ya empezaron las vacaciones, pero todavía la semana pasada aquí se veía más despejado”, comenta un empleado de la Terminal de Autobuses de Pasajeros de Oriente (TAPO). Lo mismo refieren empleados y usuarios de la Terminal de Autobuses del Sur y el aeropuerto.
Este viernes se declaró semáforo rojo ante las cifras récord en el número de personas hospitalizadas en la Zona Metropolitana del Valle de México, sin embargo lejos de ver un riesgo la salida a otras entidades, usuarios consideran que este es el mejor momento para viajar y así escapar de una zona de contagios.
Decidieron que lo mejor por hacer es salir de vacaciones a la playa -donde el semáforo esté en naranja-, algunos más comentaron a este diario que se dirigen con destino a Estados Unidos, Canadá o países al sur del continente a visitar familiares.
“Vamos a visitar a los abuelos porque hace mucho no los vemos”, comentan los integrantes de una familia, quienes además dicen que salieron a realizar compras con anticipación ante el temor de que cerrarán comercios.
—¿No les da miedo contagiarlos y contagiarse ustedes mismos?
—Pues sí nos da miedo, pero hace mucho no vemos a nuestra familia y ya teníamos programado el vuelo. Además, vamos con todas las medidas, aquí traigo alcohol, gel y la careta y todos nos vamos a sanitizar en cuanto lleguemos”, responden.
Si en el aeropuerto las medidas son escasas, en las centrales de autobuses el panorama es aún peor. En la entrada únicamente toman la temperatura por la muñeca, a pesar de que lo recomendable por autoridades sanitarias es tomarla por la frente. Además, no se cuenta con tapete para limpiar la suela de los zapatos y aunque hay un bote de gel, pocos lo utilizan.
Una vez dentro, hay momentos en los que es imposible mantener la sana distancia ante la gran cantidad de gente que se encuentra en estos lugares y aunque hay asientos marcados para mantener la sana distancia, algunos usuarios no los respetan.
En el aeropuerto capitalino a través de altavoces reiteran a los usuarios cuáles son las medidas sanitarias indispensables para reducir el número de contagios.
“Se les recomienda guardar la sana distancia, el lavado frecuente de manos, cubrirse nariz y boca, evitemos el contagio. Te cuidas tú, nos cuidamos todos”, se escucha entre los pasillos.
Ese es el aviso lanzado constantemente en los pasillos, sin embargo, pasa por alto entre los usuarios, quienes no mantienen la sana distancia al momento de formarse para el check in o en la sala de arribos. Algunos más se retiran el cubrebocas y hasta se abrazan y besan.
“OK. No le importa su salud, pero piense en los demás”, le dice un guardia de seguridad del aeropuerto a un hombre que se retiró el cubrebocas. Ambos discutieron por algunos minutos, pero al final, aunque de mala gana, el sujeto accedió a cubrirse nariz y boca
“Aunque el personal nos dé indicaciones, a muchos no les importa. Hace un momento nos pedían que guardáramos la sana distancia, pero pocos hicieron caso. A lo mejor en la semana hay menos gente con eso de que anunciaron semáforo rojo”, comenta una usuaria, quien refiere que constantemente sale de viaje por motivos de trabajo.
En medio de este panorama, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México informa que las operaciones continúan siguiendo las recomendaciones sanitarias sugeridas por las autoridades, además de las restricciones de cada aerolínea y país.
Las aglomeraciones se extienden a las afueras de estos sitios, así como a las estaciones del Metro cercanas, incluso se observa a mucha gente que lleva varios paquetes, dulces y hasta piñatas.
“Pues nunca dejamos el semáforo rojo, pero qué bueno que ya lo anunciaron porque no entendemos, las calles están llenísimas con gente que no tiene nada que hacer. Si ahora en la Ciudad de México, en unas semanas va a ser en otros estados. Ahora, los perjudicados somos los que sí salíamos exclusivamente a trabajar porque en mi caso, a lo mejor me dicen que cierre y no me puedo dar ese lujo porque vivo al día y apenas me estaba recuperando económicamente”, comenta la señora Sara, quien tiene una cafetería.
También los empleados de los puestos de alimentos que se ubican en el interior del aeropuerto y centrales de autobuses, exponen que más allá del miedo al COVID, temen que se anuncie un cierre y que se queden sin trabajo.

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