Opinión


Alfonso Reyes o Salinas

Alfonso Reyes o Salinas | La Crónica de Hoy

La reimpresión y distribución masiva de la Cartilla Moral que Alfonso Reyes escribió por encargo en 1944, como material de apoyo a la campaña nacional de alfabetización, y que el propio Reyes publicaría por primera vez en 1952, es un documento histórico de gran valor en el panorama de la cultura mexicana del siglo XX. Un alegato laico y de temperamento liberal que pudo resentir el paso del tiempo en su formato y fraseos, pero cuyas reflexiones y propósitos magisteriales se mantienen vigentes en un país donde el estado de derecho no termina de empatar con la aspiración de modernidad y desarrollo social con justicia al que aspiramos.

Es una guía filosófica y ética escrita desde un pasado no por remoto menos conectado con el presente. Frente la corrupción y la impunidad que se ha enseñoreado en las últimas décadas, el crecimiento apabullante del crimen organizado, la violencia y el desprecio por la vida, la discriminación —dentro y fuera del closet—, la violación de los derechos humanos o la depredación del medio ambiente, el texto de Alfonso Reyes arroja luz e instruye, no pontifica. Su prosa es la de un pensador universal, un ilustrado que aspira a ilustrar con la palabra, no es en modo alguno un artilugio de la propaganda o un folletín escrito con la tinta del demagogo.

Acudir a los Talleres Gráficos de la Nación para imprimir tirajes millonarios como vehículo de divulgación masiva del mensaje oficial es un viejo recurso del gobierno mexicano, y hay en el pasado ejemplos mucho menos edificantes que el rescate del texto clásico alfonsino.

Una verdadera joya del museo del horror propagandístico de nuestro pasado priista lo representa un folleto, un verdadero pasquín, una infamia que se distribuyó por millones en 1990, en los días posteriores al II Informe presidencial de Carlos Salinas de Gortari.

En los Talleres Gráficos de la Nación se imprimió esta joya del  liberalismo social salinista  que consistía en un “resumen” del Informe contado para niños con las ilustraciones del caricaturista de El Heraldo que firmaba con el nombre: Jerónimo,  quien llegó a obtener el Premio Nacional de Periodismo y quien muriera muy joven a mediados de la década de los noventa.

El folletín, sin el menor sentido de la mesura, anunciaba la entrada nacional al paraíso. Me permito entonces reproducir un parte de este diálogo entre un padre y su hijo al finalizar el Informe de gobierno del presidente prócer. Los alcances de la demagogia:

Niño: ¿Por qué estás tan contento, Papá?

Papá: Porque me mencionaron en la televisión

N: ¿Cuándo?

P: El primero de noviembre (en ese entonces tal era la fecha del Informe presidencial)

N: ¿Y en qué canal te nombraron?

P: ¡En todos, el presidente Carlos Salinas de Gortari me mencionó en su Segundo Informe de Gobierno!

N: ¿Y qué dijo de ti?

P: Que gracias a mi esfuerzo como trabajador mexicano mi país está poniéndose al nivel de los mejores países del mundo.   Dijo que México “se moderniza para ser una sociedad más justa, más generosa, más valiosa para cada uno y más respetada en el mundo”. Dijo que “por eso lucharemos palmo a palmo, como el mejor, por el lugar que nuestro país puede y debe ocupar en el mundo. Queremos que México sea parte del primer mundo y no del tercero.

N: Pues a mí no me molesta que México vaya como yo: ¡En tercero! (de primaria)

P: Pues ni México ni tú deben quedarse en tercero. ¡Tienen que subir hasta ser el primero! Y el presidente nos explicó en su Informe cómo le está haciendo para lograrlo.

N: ¿Y cómo le está haciendo México? ¿Estudiando como yo?

P: ¡Claro! está estudiando cómo entrarle con sus productos a mercados más grandes. Uno de esos mercados es el de los Estados Unidos. El gobierno del presidente Salinas está buscando pactar un acuerdo de libre comercio con nuestros vecinos del norte para que nos compren lo que los mexicanos producimos.   (...) La entrada al Acuerdo de Libre Comercio será poco a poco. (...) Y lo bueno es que en este acuerdo no entrará una de las más grandes fuentes de riqueza de nuestro país: el oro negro del petróleo. Claramente lo dijo el presidente: ‘la nación mantendrá la propiedad y el dominio pleno sobre los hidrocarburos’. Gracias al correcto avance de la economía mexicana se ‘están construyendo más de dos mil kilómetros de carreteras. Además, tus primos podrán venir esta misma navidad a verte, no sólo porque hay más carreteras sino porque los precios del autotransporte han bajado’.

(...) Y con lo bien que le está yendo a la economía mexicana no sólo nos estamos beneficiado nosotros. ¡A los campesinos también les está yendo muy bien! En su informe, el presidente dijo que ‘se ejecutaron 583 resoluciones presidenciales que amparan un millón 250 mil hectáreas que se incorporaron a la producción. Se firmaron 112 resoluciones presidenciales que dotan de 137 mil hectáreas a grupos solicitantes’.

(...) Como veras, hijo, durante los dos años de gobierno del presidente Salinas de Gortari se ha hecho mucho por la población de escasos recursos.

N: ¿Y lo ha hecho el Presidente solo?

P: ¡Claro que no! le hemos ayudado todos los mexicanos a través de un magnífico programa: el Programa Nacional de Solidaridad.

(...) El programa funciona bajo 4 principios: el primero es el respecto a las iniciativas de las comunidades; el segundo es su plena y efectiva participación en todas las acciones del programa; el tercero es la corresponsabilidad; el cuarto es la transparencia, la honestidad y la eficiencia en el manejo de los recursos.

N: ¡Con todo lo que me estás diciendo ya entiendo porque estás tan contento Papá!. ¡Así es que el año que viene yo voy a hacer lo mismo que tú!

P: ¿Trabajar por México?

N: No ¡En vez de las caricaturas yo también voy a ver el informe!

                                           FIN

Me quedo con Reyes.

 

@edbermejo
edgardobermejo@yahoo.com.mx

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