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Alistan a la nueva generación de héroes rescatistas

Entre las nuevas estrategias de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el crimen organizado y el rescate de víctimas está el adiestramiento canino. Fentanilo, cocaína y otras drogas, su objetivo

Alistan a la nueva generación de héroes rescatistas | La Crónica de Hoy

La aparición de nuevas drogas —y su distribución cada vez más sofisticada— obliga a las Fuerzas Armadas a mejorar sus estrategias efectivas. Una de ellas es el adiestramiento de canes.

Tor y Pánuco —pastores belga malinois y rescatistas en el sismo que colapsó a la Ciudad de México hace ya casi dos años— son un éxito en la reproducción canina del Ejército mexicano para la lucha contra la delincuencia organizada.

La droga fentanilo se ha convertido en uno de los objetivos primordiales de las Fuerzas Armadas. Su trasiego hacia territorio mexicano ha impuesto el reto a las autoridades de un mejor rastreo para su decomiso, aunque no es la única. También se va tras cocaína, mariguana, heroína y metanfetaminas, explica el mayor médico veterinario, José Ramón Martínez Sandoval, director del Centro de Producción Canina del Ejército y la Fuerza Aérea, el Campo Militar No. 37-B, donde tiene la misión de dar, al año, 300 crías de ejemplares pastor alemán y pastor belga malinois.

El objetivo de este centro es producir canes de alta calidad genética para las misiones de guardia y protección —el perro que está entrenado para ­desarmar a alguien— y búsqueda y detección de enervantes — seudo cocaína, mariguana y fentanilo real para el adiestramiento—, dice el funcionario militar.

“El fentanilo real en el adiestramiento es muy, muy especial, si no se realiza de la manera adecuada se puede morir el binomio —manejador y el perro—. Con sólo inhalarlo, el fentanilo puede matar a una persona, es muy agresivo. Búsqueda y rescate —se maneja persona estresada, cadáver fresco, cadáver ahogado y cadáver putrefacto —con seudoaromas—. Reastreo —nada más la persona—”, abunda Martínez Sandoval.

Y no son las únicas tareas para las que se les entrena. México también ha debido enfrentar potentes huracanes, terremotos —en la historia reciente, el del pasado 19 de septiembre de 2017— y deben estar listos en cualquier situación de emergencia en la que los mexicanos los requieran.

El entrenamiento —que abarca más de un año—  comienza cuando los cachorros tienen cuatros meses de edad. La primera etapa es el destete, para lo cual hay un área específica en este centro de reproducción.

Para la detección de enervantes como cocaína, mariguana, heroína y fentanilo, entre otras, además de explosivos como pólvora y “mecha lenta”; esta práctica se realiza con seudoaromas, a excepción de la última, indica el mayor médico veterinario.

La excelencia en el juego. “Al cachorro se le familiariza con los aromas, a través de un atractor, que puede ser una toalla o su juguete Kong. El seudoaroma es una sustancia química que sólo contiene el polvo blanco, por ejemplo, o el puro olor a mariguana, cocaína, heroína y metanfetamina”, explica uno de los manejadores.

El ejercicio es esencial para el binomio, es decir, del manejador del can y el propio can.

En este centro todos los días hay entrenamiento. Primero hay un campo de obstáculos en los que dos cachorros corren velozmente entre pequeños y cortos túneles o entre escombros de botellas de plástico. Es la base para ir quitándoles el miedo y el estrés a los perritos. Para ello es vital también la convivencia con otros animales —en este centro se ve a un pato que anda en total libertad— y la familiaridad con el ser humano también es vital, en pocas palabras: la sociabilidad, aclara el director del centro.

Una de las tareas que más destaca de estos entrenamientos es el de búsqueda y rescate. Telar “juega” todos los días con su manejador. Su tarea consiste en perfeccionar el apoyo humanitario que van a brindar.

Se trata de que el binomio rescate a personas atrapadas bajo escombros, ya sea derivado por un sismo o causados de manera intencional, señala el funcionario.

El veterinario del centro aclara que en este centro no existen todos los entrenamientos. Es decir, una vez que ya tienen cuatro meses y han sido sociabilizados, estos cachorritos se entregan a regiones militares donde les van a dar el entrenamiento preciso, de acuerdo con lo que requieran.

Para la preservación de las dos razas que reproduce el Ejército se cuenta con Centro de Reproducción y Control Canino, cuya función es cuidar de la madre durante toda la gestación. A todos los cachorros se les implanta un microchip que contiene toda la información sobre el animal.

El Centro de Producción Canina del Ejército y la Fuerza Aérea fue abierto en 1998, y recientemente la Secretaría de la Defensa debió adquirir sangre nueva, pues desde hace 20 años que no se hacía. El costo de uno de los animales fue de 150 mil pesos.

“Fuimos a adquirir nuevos ejemplares para renovar la sangre que es original, de Holanda, Alemania, Bélgica y Francia. En 2015 se trajeron perros de Holanda, República Checa, España. Pastor alemán y Pastor belga malinois, raza que es más prolífica”, señala José Ramón Martínez Sandoval, y agrega que actualmente para la reproducción se cuenta con más de 40 machos y 37 hembras.

“Los animalitos son dados de baja de las tareas castrenses a los siete años de edad”.

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