Cultura


Alistan apertura del Museo del Perfume; un recinto inmersivo para sentir esencias

Reportaje. El MUPE abrirá el próximo año y mostrará a los visitantes cómo funciona el sentido del olfato, cómo se extraen los aromas de las plantas y qué se requiere para elaborar perfumes. Busca que la gente conozca el perfume más allá del lujo, del acto de oler bien y de asociarlo con la elegancia, dice Fiorella Antonella

Alistan apertura del Museo del Perfume; un recinto inmersivo para sentir esencias | La Crónica de Hoy

La entrada al Museo del Perfume, que se ubica en el número 12 de la calle de Tacuba en el Centro Histórico.

La calle de Tacuba es una de las trazas más antiguas del Centro Histórico de la Ciudad de México. Durante época prehispánica sirvió para transportar mercancías y en el siglo XIX fue la calle donde se establecieron las boticas. Sobre esa vialidad que hoy corre de la Catedral Metropolitana hasta el Eje Central Lázaro Cárdenas, se inaugurará el Museo del Perfume (MUPE).

El nuevo recinto cultural que se ubicará en el número de 12 de la calle Tacuba tiene proyectado abrir el próximo año para mostrar a sus visitantes cómo funciona el sentido del olfato, cómo se extraen los aromas de las plantas y qué se requiere para elaborar perfumes.  

“Con motivo de que históricamente Tacuba es conocida como la calle de los perfumes, quisimos dar ese énfasis y se adquirió, a partir de un fideicomiso, una casa de finales del siglo XIX para que fuera sede del Museo del Perfume”, comenta a Crónica, Fiorella Antonella Alberti, coordinadora de comunicación y branding del MUPE.

Una muestra del tipo de actividades que alojará el museo, se presentará el próximo 25 de julio de 19:00 a 22:00 horas con Sinestesia olfativa, en donde diez artistas contemporáneos presentarán sus obras inspiradas en aromas.

“Es una preinauguración. Será entrada libre y a partir del 26 de julio las personas pueden mandarnos un correo para hacer su reservación. El costo de la actividad será de 50 pesos al público general y habrá 50 por ciento de descuento a estudiantes, maestros e INAPAM”, detalla Antonella Alberti.

DE BOTICAS A PERFUMERÍAS. La calle de Tacuba antes se llamaba San Andrés, era una de las cuatro calzadas principales de México-Tenochtitlan por donde ingresaban productos, sobre todo, materias primas procedentes del pueblo de Tacuba.

En el virreinato, a lo largo de esa arteria, se construyeron grandes edificaciones, por ejemplo, el exconvento de Betlemitas, hoy Museo Interactivo de Economía; el exconvento de Santa Inés, ahora la Biblioteca del Congreso de la Unión, y el Hospital de San Andrés.

“El hospital de San Andrés ocupaba el predio donde está el Museo del Perfume y llegaba hasta el Eje Central. Ese hospital hizo que se establecieran locales de venta de materias primas con fines medicinales”, detalla Pamela Ruiz, curadora investigadora del MUPE.

Después de la Independencia de México y con la desamortización implementada por Benito Juárez, explica, el hospital se dividió para abrir la calle de Xicoténcatl que ahora separa al Museo Nacional del Arte del Museo del Perfume.

Todos esos negocios de materias primas se convirtieron en boticas y durante el Porfiriato, agrega, la influencia francesa hizo que se transformaran en perfumerías.

“En la calle de Tacuba empezaron a haber boticas muy importantes y consultorios médicos de personajes destacados como el doctor José María Vértiz (1812-1876), el doctor Eduardo Liceaga (1839-1920) y los Laboratorios Bustillos. Es decir, el comercio de productos siguió siendo importante sobre esa calle”, señala Pamela Ruiz.

En palabras de la investigadora, las boticas vendieron materias primas con fines medicinales, pero de manera muy apegada a la tradición de remedios.

“Fue años después cuando se empezaron a introducir cuestiones médicas propiamente, se elaboraban medicinas aunque se siguió vendiendo materia prima porque la gente la compraba para los tés o ungüentos”, indica.

Sobre la calle de Tacuba, Pamela Ruiz comenta que también se vendían productos cosméticos, por ejemplo, polvos para el rostro o rubor. Con el Porfiriato y la influencia francesa que hubo en el país durante el siglo XIX, la gente empezó a pedir la venta de fragancias importadas de Francia.

A partir de ese momento, en el Centro Histórico de la Ciudad de México se empezaron a fabricar lociones como Siete Machos o el Agua de Colonia Sanborns.

— Antes del siglo XIX, ¿los mexicanos usaban esencias para oler bien?

— Hay una gran tradición de usar aromas en el cuerpo, desde la época prehispánica se tiene registro del uso del jazmín, la flor de mayo y del tabaco para fines rituales y fines estéticos, es decir, para aromatizar el cuerpo.

Al respecto, Antonella Alberti detalla que en Mesoamérica los indígenas se colocaban flores en brazos o tobillos para despedir un agradable olor.

 Después de la Conquista, inició el comercio con Asia, por lo que a la calle de Tacuba llegaron productos nuevos como el clavo y la canela que se empezaron a usar en alimentos y en la creación de fragancias.

ENVASES Y PUBLICACIONES.  El Museo del Perfume (MUPE) cuenta con una colección de aproximadamente 3 mil piezas, entre las que destacan, envases, carteles y libros. Este acervo, indica la curadora Pamela Ruiz, será colocado en las seis salas del museo.

“La colección se formó con una donación y contiene perfumeros de diferentes materiales, por ejemplo: de vidrio de Murano (procedente de Italia), cristal de Baccarat (procedente de Francia), cristal cortado y plata. También tenemos envases de perfumes, el más antiguo es de finales del siglo XIX y el último es de los 90 del siglo pasado”, precisa la experta.

En el acervo también hay envases de las boticas del siglo XIX y de diferentes casas perfumeras de renombre: Coty —fundada en París en 1904 y que actualmente ­engloba a marcas como Calvin Klein y Davidoff—, y Chanel —creada en los 20 del siglo XIX en Francia—.

— ¿De qué material es el envase más antiguo?

— Es de vidrio y perteneció a agua de lavanda. Es muy sencillo, tipo botica, como de laboratorio y es de las primeras aguas de lavanda que se empezaron a comercializar.

— ¿De qué países hay envases?

— La mayoría de la colección son envases franceses de los 20 y 30 del siglo XIX. Corresponden a perfumes que sí llegaban a México y tenemos de diversos países: Francia, Inglaterra, Japón y China.

Sobre la parte documental de la colección del MUPE, añadió Pamela Ruiz, hay una gran variedad, tienen revistas con publicidad acerca de perfumes, libros de perfumería y carteles publicitarios sobre el perfume.

“Encontramos publicidad desde finales del siglo XIX, especialmente posterior a la Independencia de México y de la década de los 50. Son anuncios que te cuentan la historia del perfume en un cartel, pero se observa que eso fue evolucionando hasta que el texto desapareció, e incluso en los más recientes, la imagen del perfume también desaparece y ya sólo tienes a un modelo”, detalla.

En esos anuncios aparecen marcas francesas como: Guerlain (existente desde 1828), Chanel y Givenchy (creada en 1952).

La curadora señala que la colección de revistas reúne, en su mayoría, ejemplares de la publicación México Moderno, así como dummies o bocetos que se publicaron en otras revistas.

— ¿Cuál es la perfumería más antigua?, se le pregunta a la experta.

— “De las primeras que se tiene registro está la perfumería Novelty que cerró hace poco”, responde.

Esta marca se encontraba en el número 71 de Tacuba, vendía perfumes por menudeo y fue abierta en 1910 por dos hermanos españoles que también comercializaban cremas y cosméticos.

— Los perfumes ¿siempre han tenido un precio alto?

— Casi todas las casas perfumeras iniciaron trabajando en Europa para la nobleza y de ahí sabemos que Coty fue la primera que empezó a hacer perfumes para todo el mundo, es decir, no bajó la calidad del perfume pero sí el precio para llegar a más gente.

SALAS INTERACTIVAS. El Museo del Perfume, ubicado en Tacuba 12 en el Centro Histórico de la Ciudad de México, será el primer museo en su tipo en el país y el primero con características tecnológicas inmersivas a nivel Latinoamérica.

“Será el primero en Latinoamérica en tener un nexo con tecnología, inmersión, experimentación e historia. Tendremos salas inmersivas en donde  la gente podrá experimentar y vivir realmente cómo se hace un perfume, a qué huelen las materias primas y toda la elaboración de un perfume”, destaca Fiorella Antonella Alberti.

En palabras de la encargada del área de comunicación, el museo busca que los visitantes conozcan el perfume más allá del lujo, del acto de oler bien y de asociarlo con la elegancia.

“Queremos enseñar qué hay detrás de la elaboración, si los materiales son naturales o artificiales, cómo ha cambiado el pensamiento de un perfumista que empezó siendo boticario creando esencias para que oliera rico y de qué manera en el país se desarrolló el perfume desde Mesoamérica”, señala.

Fiorella Antonella Alberti comenta que en todas las salas habrá tablets con bitcoins, información que llegará al teléfono celular de los visitantes, proyectores y realidad aumentada en una sala nombrada México para que la gente vea cómo era la calle de Tacuba durante el Porfiriato.

“Nuestra idea es que el público ingrese a cualquier sala, en desorden y a pesar de ello, entienda el museo. Aunque sí hay una distribución armónica. Iniciamos el recorrido con la sala donde se explica la importancia del sentido del olfato”, indica.

Después, estará el espacio dedicado a las materias primas, ahí habrá una sala inmersiva donde la gente podrá oler y ver el mundo de cada una de esas materias como: canela, gardenias, lavanda, rosas, cedrón, romero, limón, albahaca, flor de mayo y tabaco.

Además, añade Antonella Alberti, habrá una diadema que revelará las sensaciones que te despiertan determinados olores.

“Tendremos un NeuroSky: un aparato que se pone en la cabeza a manera de diadema y que al momento de que la persona huele diferentes aromas, el programa dirá qué es lo que está pensando: si te recordó algo, si es un olor que no te gusta, es decir, analizará tus ondas cerebrales”, detalla.

 Las siguientes salas mostrarán la colección del Museo del Perfume (envases, carteles y revistas), habrá un preámbulo olfativo o bien, una selección de plantas que se usan en la botánica, perfumería y cocina.

“Tendemos una parte donde está un órgano del perfumista que será un holograma, entonces el perfumista te contará la historia de la casa y cómo se está haciendo el perfume. Finalmente tendremos un espacio para exposiciones temporales”, destaca Antonella Alberti.

RECUPERACIÓN. La sede del Museo del Perfume es una antigua casona construida a finales del siglo XIX, anteriormente fue una fábrica de banderas y sastrería militar llamada La Principal, entre otros giros. Después de varios años en el abandono, el inmueble fue rescatado por la iniciativa privada.

“La casona se adquirió hace 10 años y se empezaron con las remodelaciones hace cinco, entonces se hizo una reestructura a cargo del arquitecto Ismael Uribe Chacón. Hay algunas partes que se tuvieron que rehacer porque estaba dañado el edificio por los temblores, las lluvias y la propia falta de mantenimiento pero se respetó la distribución y muchos elementos originales del inmueble”, aclara Fiorella Antonella Alberti.

 

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