Opinión


¿Amor y Paz?

¿Amor y Paz? | La Crónica de Hoy

Los hombres construimos
demasiados muros
y no suficientes puentes.

Isaac Newton

Hay problemas en el paraíso. La relación entre los titulares de la Fiscalía General de la República (FGR) y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Alejandro Gertz Manero y Santiago Nieto Castillo, respectivamente, no va bien. Algunas declaraciones del Fiscal, han dejado ver esta suposición. Por ejemplo, en la Reunión de Cónsules y Embajadores 2020, señaló que la FGR ha sido muy respetuosa de la presunción de inocencia que algunas unidades del Gobierno Federal no observan.

Quizás el Fiscal se refería al aumento en un 690%, del congelamiento de cuentas que la UIF ha logrado en comparación con las obtenidas en el último año del sexenio de Enrique Peña Nieto. El bloqueo de cuentas representa primeramente la transgresión de la presunción de inocencia, pero también la vulneración de derechos económicos.  

De acuerdo con la SCJN, ejercer facultades para bloquear cuentas resulta inconstitucional, salvo en el cumplimiento de compromisos internacionales por parte de nuestro país, justificación que la UIF ha utilizado a su favor, no obstante que el total de bloqueos no corresponda al número de casos que actualizan este supuesto.

En una entrevista reciente, el Fiscal manifestó que las denuncias presentadas por la UIF no prosperan por falta de elementos probatorios y que “la Unidad de Investigación Financiera, o como se llame, tiene la obligación de presentar una denuncia con todas las pruebas que la Secretaría de Hacienda tiene”. Salvo en el nombre, el Fiscal tiene razón. De acuerdo con el Reglamento Interior de la SHCP, la UIF tiene atribuciones para denunciar allegándose los elementos probatorios correspondientes, coadyuvar con las autoridades y dar seguimiento a las denuncias que presente. 

Así, aunque la Fiscalía tiene como fin primario la investigación de los delitos, esa labor no es autosuficiente, su éxito también depende de la recolección de datos de prueba que puedan aportar otras instituciones. Por eso es justo que el Fiscal señale cuando una denuncia que la UIF le presenta al MP Federal no se acompaña de datos e información útil que la sostengan. Desde luego, la ecuación sería completamente distinta si en una denuncia sustituimos a la UIF como denunciante y colocamos a un ciudadano en su lugar. En ese supuesto, la FGR no podría dolerse de la ausencia de pruebas aportadas por el ciudadano denunciante. 

Por otro lado, la UIF (creada en 2004), es responsable de coadyuvar en la prevención y combate de delitos de operaciones con recursos de procedencia Ilícita (lavado de dinero) y de terrorismo y su financiamiento. Aunque el Código Penal Federal contiene más de 400 conductas tipificadas, la UIF tiene competencia solo para esos dos delitos que, si bien pueden aumentar dependiendo de cada hipótesis normativa, no hay punto de comparación entre el número de las que competen a una y las que competen a la otra.

Este lunes, el presidente señaló que la conciliación y el trabajo coordinado entre la FGR y la UIF deben prevalecer; destacó los perfiles de sus titulares y que la relación entre ambos dependerá de un “amor y paz”. Bienvenidos el amor y paz y sobre todo la ponderación efectiva de los intereses de la nación. Que la autonomía de la FGR quede patentizada con su actuación independiente y que la de la UIF sea además objetiva y no responda a intereses particulares o pesquisas conducidas por pasiones.

Más allá de camaraderías o simpatías personales, los titulares deben asumir el liderazgo que su posición exige, coordinarse e impulsar la detección, investigación y sanción de conductas delictivas, evitando la presentación de casos sin sustento o deficientes ante los jueces, que inevitablemente terminarán por desecharse y generar esta nada grata percepción popular o de ineficacia o de corrupción en el sistema penal que de culpa nada tiene.

Esta época de retos mayúsculos que nos ha tocado enfrentar, exige la suma de mujeres y hombres con altura de miras, de Estadistas, cuyas decisiones aparentemente más básicas y evidentes, son quizás también las más importantes. Sólo con un auténtico y decidido trabajo de equipo es posible hacer frente común al delito. Seguimos siendo más de este lado, la justicia sólo espera el espaldarazo de operadores coordinados. Que no sea más sólo la delincuencia la que se organice. 

@capastranac

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