Escenario


Ana Martín, un ejemplo a seguir

Ana Beatriz Martínez Solórzano nace en el barrio de San Cosme, en la Ciudad de México el 14 de mayo de 1946; usted la conoce como Ana Martín y seguramente más de una de sus telenovelas, algunas clásicas en la televisión mundial, lo ha mantenido "pegado a la butaca"

Ana Martín, un ejemplo a seguir | La Crónica de Hoy

Las grandes estrellas del espectáculo se hacen delante de las luces y las cámaras, con el deseo de ser, quizá de seguir huellas como las de Sara García, de quien hemos comentado se extrajo los dientes cuando le dijeron que el casting era para una señora de edad, y se quedó con el papel; o como Cynthia Klitbo, que en un capítulo de "El privilegio de amar" se rapa, siguiendo ejemplo, por citar solamente, de Demi Moore. El verdadero actor crea un personaje desde un libreto y dejando huella para siempre.

Ana Beatriz Martínez Solórzano nace en el barrio de San Cosme, en la Ciudad de México el 14 de mayo de 1946; usted la conoce como Ana Martín y seguramente más de una de sus telenovelas, algunas clásicas en la televisión mundial, lo ha mantenido "pegado a la butaca", como se debe ver la televisión. Con más de cincuenta y cinco años de trayectoria, lo mismo ha trabajado en fotonovelas que en películas, telenovelas, unitarios y carpas, las añoradas carpas, semillero de tantos artistas mexicanos.

Y es que en ese tema de las carpas se abre un capítulo adicional, al ser hija del más grande artista del pueblo y para el pueblo: Don Jesús Martínez "Palillo", genial personaje que hacía alianza con las causas y reclamos populares contra el gobierno en turno, con cuadros escénicos que ponían en claro donde estaban las fallas del gobierno, lo cual hacía que siempre saliera a la calle con un amparo legal para evitar ser apresado por atentar contra el trabajo de los políticos. Una bala, en alguna ocasión, no pudo ser detenida por el amparo y aunque lo mandó al hospital, no le quitó las ganas de seguir con su trabajo.

Sin embargo, y aunque Jesús Martínez sea su papá y la nicaragüense Dinah Solorzano su mamá, realmente nunca conoció Ana una familia como tal, ya que la pareja nunca se caso, además, su papá le tenía repartidos por varios lugares, 11 medios hermanos y su mamá uno. Quizá por ello nunca formalizó una relación, misma que ella define como temporales: "Unos meses de amor y pasión, y luego se entra a la rutina", a eso le huye y vive mejor su vida como mejor le place, sin dar cuentas y siendo feliz así, escuchando alguna selecta aria de ópera en voz de Maria Anna Cecilia Sofia Kalogeropoúlou o si usted prefiere María Callas, quien nace en Nueva York el 2 de diciembre de 1923 y es su cantante favorita. Mozart y Beethoven son también de su preferencia. 

Ana crece durante el arranque la Época de Oro del cine nacional, conoció por su padre a las grandes estrellas, al grado que Agustín Lara, Toña la Negra y Pedro Infante, fueron sus padrinos de bautizo. Estudia tanto en México como en Estados Unidos y al salir de la prepa, a los 17 años, da sus primeros pasos ante las luces y mirada del público. Participa en el certamen de belleza Miss Mundo 1963, solo que no solo no ganó, la descalificaron por un error del comité organizador, que nunca vio en la convocatoria el apartado de la edad, era para mayores de 18 años y eso que ganó lo galardones por "Mejor Traje Nacional" y "Mejor Traje de Baño". Ana siempre se ha manifestado contra ese tipo de eventos, en donde todos le ven por todos lados a las participantes, menos la inteligencia que posee. 

Tres años más tarde, inicia su carrera cinematográfica con su participación en "El gángster” (1965), luego la vemos en cintas como "El ángel y yo", "Pánico" o "En esta cama nadie duerme", "La rebelión de las hijas", "El golfo"… Y clásicas como "Blue Demon contra las diabólicas" o "Blue Demon contra cerebros infernales" y muchas más a la par de conseguir una participación en "Max factor y las estrellas", de la mano del productor, actor y conductor argentino Raúl Astor, ya conocido en la televisión mexicana de los años 60 y a quien ella conoció esperando pacientemente una oportunidad frente al edificio de Televicentro. Ahí participó en varios programas, incluso bailando los temas de la época como "Bule bule".

Así las cosas, en 1969 recibe su primer trabajo en telenovela con "Tu eres mi destino", a ella seguirán decenas con títulos inolvidables como "El milagro de vivir", "Muchacha de barrio", y dos que le permitieron ganarse un lugar único en la televisión de México y el mundo "Gabriel y Gabriela" y "El pecado de Oyuki".   

En la primer de ellas realiza un triple papel: es una madre, una hija y el hombre por el que se hace pasar la segunda, se le recuerda entonces como Gabriela Brito (Mamá) y luego Gabriel y Gabriela (Reyes Brito). Fue producida por Patricia Lozano y dirigida por el genial Carlos Téllez en 1982. La historia es original de Yolanda Vargas Dulché y forma parte de la prolífica literatura popular de la tabasqueña y publicada en "Lágrimas, risas y amor". Ella es autora de un sinnúmero de grandes éxitos de la radio y televisión mexicanas y en otro baúl, platicaré de ella.  

En los roles alternos estaban Jorge Rivero y Juan Ferrara, Liliana Abud, José Alonso, Beatriz Sheridan y Jorge Martínez de Hoyos. Se grabó en 1982 y fue tal éxito de la historia y del tema musical, escrito originalmente como instrumental por Bebu Silvetti, que surge la idea de parte de Emilio Azcárraga Milmo para que se escribiera letra y se hiciera una canción, y que la cantara Ana, la cual recibe con sorpresa la noticia, ya que nunca cantó. 

No obstante ese inconveniente, en 1983, Discos Melody edita primero el tema de la telenovela y luego la invitan a grabar el LP completo titulado "Ana Martín" y con el cual tuve la oportunidad de conocerla durante la breve promoción al mismo. Una gran persona, tan grande como sencilla, accesible y amable. Toda la prensa recordamos su trato cercano y sincero. El disco se convirtió, como la novela, en un súper éxito, las regalías le llegaron por sorpresa a Ana y cuenta que, en aquella época ochentera, recibir un cheque por ocho millones no le vino nada mal, aún así nunca regresó a un estudio de grabación. Lo suyo era frente a las cámaras.

Luego de "La pasión de Isabela", en (1984), viene una producción que llevó años de preparación, exacta y meticulosa: "El pecado de Oyuki" (1988), solamente para aprender rituales japoneses, caminar con el kimono y todos los accesorios que pesaban más de dos kilos y mover con naturalidad el abanico, se llevó 2 años de trabajo intenso y todavía faltaba que una chica occidental pareciera oriental en sus facciones. Para el "El pecado de Oyuki", Televisa invita a producirla a una chica talentosa con mucho conocimiento del cine, para hacer una telenovela, se trata de Lucy Orozco, no solo llegó para hacer esta producción, se quedó en Televisa y le debemos éxitos como "Teresa", debutando a Salma Hayeck o "Yo no creo en los hombres". También es una historia de Yolanda Vargas Dulché y ella misma realiza la adaptación a televisión. La misma, el público la conoció primero publicada en 1949, dentro de la revista "Pepín" y reeditada en 1975, en la ya citada "Lágrimas, risas y amor". Acompañan a Ana Martín en los estelares Boy Olmi, Salvador Sánchez y Martha Roth, debutando una bella chica, Cecilia Gabriela.

Se transmitió originalmente del 15 de febrero al 5 de agosto de 1988, pero inició grabaciones en 1986, siempre bajo la mano de Gabriel Vázquez Bulman, gran amigo y a quien también le enviamos un saludo por desde este Baúl. 

La historia se desarrolla en Japón, a principios de la década de 1970 y aunque aparentemente vemos escenas rodadas allá, lo cierto es que Lucy solicitó apoyo para rentar un terreno y ahí construir el pueblo japonés. Con el éxito de "Gabriel y Gabriela" ni Azcárraga ni Víctor Hugo O´farril, Vicepresidente de producción, se opusieron a la idea. Oyuki es una joven campesina japonesa inocente, bella y honesta, virtudes que poco a poco verá dañadas por gente sin escrúpulos. Comenzando por su hermano Yutaka, quien decide llevar a Oyuki a Tokio a la muerte de sus padres. 

Ana, al ser maquillada y caracterizada diariamente para convertirla en "japonesa", sufrió los estragos del estiramiento de los párpados, situación que vivió con profesionalismo. Sin embargo, fue tal el daño que al final de la grabación, la misma Lucy Orozco acompaña a la actriz a un tratamiento especial a Estados Unidos para que le regresaran la elasticidad de los mismos a su estado original. Eso es ser profesional, lección a aprender para muchos nóveles actores o estudiantes que pretender serlo.

Ana ha continuado su carrera y recientemente la vimos en "Los pecados de Bárbara" en el rol de "Inés Fernández Vda. de Porrero" y en la retransmisión de "Destilando amor" (Clara Hernández García) o la mamá de la "Gaviota", interpretada por Angélica Rivera. 

Este día el baúl estuvo de lujo, engalanado por la vida y trayectoria que una gran mujer, que a sus 74 años, recién cumplidos, tiene dos cosas muy particulares que le son reconocidas y aplaudidas, su sencillez a toda prueba y su amor tatuado en el corazón, y con agradecimiento por el cariño, trabajo y amistad para Televisa y a Emilio Azcárraga. Saber agradecer es un gran don y un ejemplo a seguir. 

Por ahora y como siempre... Arrivederchi.

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