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Antes de cambiar, todos los sistemas pasan por una etapa de estrés: Christoph Holzhey

ENTREVISTA. Hay que decir que en la actualidad ya no hay centros de intelectualidad o de pensamiento mundiales. Ya no hay países centrales y países marginales en la generación de ideas, dice el fundador y director del Instituto de Investigación Cultural de Berlín.

Antes de cambiar, todos los sistemas pasan por una etapa de estrés: Christoph Holzhey | La Crónica de Hoy

El profesor Holzhey es doctor en física teórica y maestro en literatura alemana. (Foto: Antimio Cruz)

Del mismo modo que ocurre en el agua, que para pasar de estado líquido a gaseoso debe experimentar una etapa de aceleración de sus moléculas y estrés, en otras disciplinas eje en las que se pueden observar cambios, como el arte, la historia y otros campos de la ciencia, el cambio requiere atravesar antes una etapa de gran estrés.

Así lo explicó a Crónica el físico y experto en literatura Christoph Holzhey, fundador y director del Instituto de Investigación Cultural de Berlín, quien visita México para impartir un seminario dentro del coloquio ¿Cómo nace un nuevo orden?, que organizan juntos 17 Instituto de Estudios Críticos, El Colegio Nacional y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Doctor en Física Teórica por la Universidad de Princeton y Maestro en Literatura Alemana por la Universidad de Columbia, este intelectual alemán ha escrito tesis sobre temas complejos y muy diferentes entre sí como la entropía y pérdida de información en los agujeros negros del espacio; los placeres paradójicos en la estética (el placer y sufrimiento en la literatura romántica alemana), o la manera como emergen nuevos sistemas después del desorden.

A lo largo del coloquio realizado en México del 23 al 25 de enero, Holzhey ha sido el responsable de impartir un seminario sobre cómo emergen nuevos sistemas. Como ejemplo de las etapas de emerger, el físico y experto en literatura comenzó por explicar las transformaciones que experimenta el agua en sus estados o fases líquida, gaseosa y sólida. En cada caso ejemplificó las etapas de transición como etapas de estrés en las que no todos los componentes del sistema se comportan del mismo modo.

“Es muy claro que cuando el agua está cambiando de fase líquida a gaseosa las moléculas de H2O comienzan a acelerarse y el espacio entre ellas comienza a hacerse más amplio, lo que cambia ese comportamiento armónico, con reglas bien establecidas, que tienen cuando están líquidas. Primero empiezan a acelerarse unas moléculas, que se transforman a la fase gaseosa, y después ocurre lo mismo con la totalidad. Finalmente todas entran en una nueva fase en la que siguen siendo moléculas de agua, H2O, pero en una fase gaseosa donde hay más distancia entre ellas y una velocidad de movimiento diferente y relaciones diferentes entre sí. Posteriormente ocurrirá una crisis o estrés diferente para regresar a la fase líquida o sólida, aunque siempre son agua. Con ese ejemplo se pueden entender otros cambios de orden o cambios de fase en diferentes sistemas. Es un ejemplo o un modelo de proceso para comparar y entender similitudes”, dijo a este diario el profesor e investigador.

LA ESTÉTICA, UNA MAESTRA. Como parte de la reflexión que ha realizado durante décadas sobre el tema del surgimiento o emergencia de nuevos sistemas o nuevos conceptos, el profesor Holzhey también ha reflexionado sobre otros dos conceptos que, desde su perspectiva, operan dentro del surgimiento de un nuevo orden, en diferentes campos: la paradoja y la tensión interna. Para explicar a los lectores de este diario a qué se refiere con estos dos conceptos, el profesor alemán utiliza ejemplos del arte, que es un campo de la actividad humana que puede ser observado como laboratorio y maestra.

“Un ejemplo es lo que ocurre en el caso de la literatura alemana y el surgimiento del concepto de lo que es sublime. Yo he estudiado el romanticismo alemán y puede uno descubrir cómo en los autores de esa época y esa fase había dos sentimientos que parecían contradictorios, paradójicos, y entre los cuales había una tensión interna: por un lado estaba una sensación pesimista de sentirse abrumados y oprimidos por la vida, pero por otra parte estaba esta tendencia a disfrutar de esa caída, de encontrar un placer dentro de esa oscuridad. Las fuerzas paradójicas que operaban en ese momento generaron un tipo de obras que nos hicieron claro el sentimiento de lo sublime. A eso me refiero con los mecanismos de los paradójico en el surgimiento de algo”.

Al preguntarle sobre cómo puede un joven mexicano aprovechar este tipo de conocimiento y reflexiones para encarar su realidad actual, el profesor Holzhey dice que lo primero es que cualquier joven que se acerque a estas ideas debe estar feliz de saber que su curiosidad está encendida y operando a su favor.

“Pero también hay que decir que en la actualidad ya no hay centros de intelectualidad o de pensamiento mundiales. Ya no hay países centrales y países marginales en la generación de ideas. México es un país que muchos vemos como una cultura con una perspectiva diferente y es muy valioso que sus jóvenes reconozcan su condición de ‘mirada diferente’ y enriquezcan el diálogo entre diferentes grupos humanos”, concluyó.

 

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