Escenario


Armando Hernández y los efectos violentos del concepto de macho en los hombres

Entrevista. El actor protagoniza La Paloma y el Lobo, ópera prima de Carlos Lenin, que llega este jueves a las salas de cine del país luego de triunfar en festivales

Armando Hernández y los efectos violentos del concepto de macho en los hombres | La Crónica de Hoy

Foto: (Cortesía Calouma) Por este filme Armando Hernández fue nominado al Ariel como Mejor Actor.

Armando Hernández es uno de los actores más reconocidos de nuestro país en los últimos años. En televisión ha sido especialmente conocido por series como Los Héroes del Norte y El César, y en televisión se le recuerda por Amarte duele (2002) y Fuera del cielo (2006), de cuyas películas salen los personajes que le han dado nominaciones en los Premios Ariel. Ahora ha sido su personaje de La Paloma y el Lobo (2019), por el que ha recibido una nueva nominación el año pasado y por la que ha sido aplaudido en los festivales de cine.

“Veía una oportunidad muy grande en lo que podía hacer con el Lobo, por lo que he estado haciendo últimamente actoralmente hablando. También estaba la amistad y cercanía que tenía con Paloma Petra, para poder contar una historia tan fuerte pero con muchos matices y cosas interesantes en la que, a pesar de la falta de diálogos, demostraba un gran trabajo actoral. Eso era un gran reto para mí, expresar emociones y sentimientos corporalmente o anímicamente, era algo clave”, expresó Armando Hernández, en entrevista con Crónica Escenario.

El director de La Paloma y el Lobo es Carlos Lenin, quien contó por primera vez con Hernández para su cortometraje 24° 51' Latitud Norte, “Él se acercó para invitarme a trabajar en sus tesis cuando estaba estudiando dirección. Yo estaba haciendo Los Héroes del Norte y me llamó la atención justo que me buscará para hacer un cortometraje dramático con una historia que hablaba de la migración, un relato muy personal (...) Cuando hizo La Paloma y el Lobo me volvió a invitar, acepté a ojos cerrados por la experiencia que tuve en ese cortometraje”.

El filme se centra en una pareja que lucha contra las condiciones terribles existentes en la región norte de México. La violencia, el desempleo, la precariedad, el narcotráfico y todos los problemas sociales que los anteriores elementos ocasionan son explorados en el filme.

Lobo (Armando Hérnandez), un  albañil, que funciona como la imagen de muchos hombres machos del norte, forzados a vivir en silencio, un martirio lleno de frustración, angustia y miedo debido a la situación de violencia. Paloma (Paloma Petra) es una mujer que trabaja en una maquiladora hasta que la corren por no poner suficiente atención a su labor. Fiestera, de carácter fuerte pero amorosa. Los dos logran una química muy buena que nos expone toda una realidad existente en nuestro país. Entre la sed, el miedo y la nostalgia, Paloma desea regresar a casa pero Lobo vive atado a un recuerdo que le impide volver.

“Me atrajo ver lo que están viviendo La Paloma y el Lobo, la destrucción de los personajes, el pasado que aqueja a Lobo, las acciones que están tomando, esa sobrevivencia de este amor dentro de un entorno violento que no es nada explícito donde la narrativa visual propone algo más para ello y, sobre todo, el plasmar un relato que es muy vigente por los temas que tratamos en ella”, señaló Armando Hernández.

Uno de los temas centrales es la violencia que de alguna manera ejerce el concepto del macho en el mexicano, alguien que no puede o debe expresar sus sentimientos abiertamente: “Lamentablemente en pleno 2021 sigue existiendo la creencia del hombre como una figura no tan sentimental, como una bestia o algo que no tiene derecho a muchas cosas. Esto en base a creencias o asuntos de cultura y educación”, dijo y habló de su propio reflejo en el personaje de Lobo “hay una identificación de él conmigo en este crecimiento personal, en un entorno, una sociedad y país que es machista”. 

“Romper con esquemas y paradigmas con respecto a ello me parecía algo muy interesante de plasmar en la cinta y que puede identificar a muchas personas. Porque a veces, justo por tener esta cultura nos limitamos o frustramos. Yo, como Armando, en algún momento tuve esa creencia, ahora ya no. Pero sí viví esa situación de, por ejemplo, no poder llorar porque eres hombre y no puedes demostrar las emociones que tienes sin pensar en lo grave que es esto. Creo que Lobo tiene muy marcado eso en la piel, algo que seguramente generará una identificación con el personaje, dándonos cuenta de que existen muchísimos Lobos que están luchando día a día con todas estas situaciones para ser mejores personas”, enfatizó.

Esta introspección del personaje de Lobo viene justo del entorno de violencia en el que vivimos. Si bien el filme no lo muestra de manera explícita, ha sido a través de la lírica de la narrativa que el director hace una reflexión al respecto: “Algo que tiene Carlos es que sabe ponerte en situaciones donde te sientes envuelto en este entorno violento sin ser visual, sin ser explícito. Lenin no sólo se enfocó en poner a dos personajes para contar una historia sino que también basó mucho de su talento con la narrativa visual y el trabajo en conjunto con Diego Tenorio para crear estos espacios con su fotografía, estas atmósferas que de pronto se vuelven también violentas aunque pareciera que no esté pasando nada para uno como espectador”, dijo Armando.

“Ver a estos dos personajes en este ambiente desolador o, en una de mis escenas favoritas, observar cómo están pidiendo trabajo, una oportunidad y que te enfrentes a esas cosas. Hay tanto que dice la cinta, como la escasez de agua, lo que significa vida, y que no la tengas tan a la mano, que provocan esa reflexión de la gravedad que sigue existiendo en el país. La violencia como tal es algo tan cotidiano que lo vemos en todos lados, lo vivimos tristemente día con día”, continuó.

Pero no todo es tan terrible, ya que también tenemos un idilio que nos muestra lo bello en medio de lo terrorífico para estas dos almas que parecen estar perdidas y no encuentran su camino. “Es alentador saber que, bajo cualquier circunstancia, eso nos ha definido a nosotros en México, el vivir en estos entornos donde siempre andamos en constante lucha. Como dicen por ahí, nacimos en el mejor país porque desde pequeños nos enseñan que hay que luchar para salir adelante y es algo que vemos en Paloma y Lobo. A pesar de todo, buscan esa oportunidad. Porque quieren depositar su fe, su esperanza, su último aliento en el amor o la relación que tienen y que podría ser lo último esperanzador alrededor de todo lo que están viviendo en ese momento”, declaró Armando. 

Finalmente, algo que también ofrece esta cinta es un vehículo que le da voz a problemas de una forma diferente: “Creo que el cine, más allá del entretenimiento, es una ventana para reflejar nuestra sociedad, nuestros espacios e historias. Estos espacios son como son e incluso, actoralmente a mi me ayudaron. Cuando llegas al set y te das cuenta de que lo que leíste en el guión es real, que alguien sí lo está viviendo y te lo está prestando para que cuentes tu historia, es algo que te prende los focos”, comentó el actor. 

“Uno que usualmente se queja de muchas cosas y de pronto te das cuenta de estas realidades para valorar lo afortunado que eres. Te das cuenta de la importancia de darle voz, de poder plasmarlo para que la gente tome conciencia de esto. Es difícil que con una película cambies el mundo pero sumar un granito de arena para mostrar lo que está pasando en el país es algo que no puede pasar desapercibido”, concluyó Armando Hernández. 

La Paloma y el Lobo se estrenará en salas de cine de la República Mexicana el próximo 22 de abril. 

Comentarios:

Destacado:

+ -