Opinión


Ataques con ácido

Ataques con ácido | La Crónica de Hoy

Hace 15 años, mientras estudiaba la preparatoria, recibí una brutal agresión por parte de una joven casi de mi edad. No la conocía. Ni siquiera la había visto un día antes de que me golpeara y me rompiera la nariz. Ella acababa de llegar a la escuela una semana antes. Sigo sin saber las razones reales. Tengo algunas teorías que se han quedado en ello.

Todavía hoy sufro algunas secuelas que me dejó la golpiza, tengo desviado el tabique y pronto tendrán que operarme la nariz porque no lo hicieron después de la agresión. Durante meses tuve los ojos morados, me metieron dos pinzas en las fosas nasales para intentar enderezarme el tabique y que mi nariz no sufriera ningún cambio. Afortunadamente, mis amigos y compañeros la separaron rápidamente y evitaron que la golpiza fuera peor. Si hubiera estado sola, mi cara ahora tendría otra apariencia.

Un golpe puede desfigurarte la cara. Ahora imagino, y mi piel se eriza, si la chica hubiera preferido usar ácido para atacarme.  Como en el caso de Ana Helena Saldaña, una mujer le arrojó ácido en la cara y cuerpo en la Ciudad de México, en noviembre del 2018. Ella tampoco la conocía y sigue sin saber las razones. Ha recibido decenas de cirugías. O como a Natalia Ponce de Colombia. Un hombre que sólo había visto una vez le arrojó ácido sulfúrico que le quemó toda la cara y el cuerpo.

Los ataques con ácido se han incrementado en México y América Latina en los últimos años. Antes eran más comunes en Oriente Medio, donde miles de mujeres y niñas han sufrido estos ataques por parte de sus familiares, parejas y exparejas.

La organización Acid Survivors Trust International calcula que hay al menos 1,500 agresiones en todo el mundo con sustancias abrasivas al año y el 80% se cometen contra mujeres.

El objetivo de un ataque con ácido es el desfiguramiento físico de la víctima, el rostro es casi siempre el blanco del ataque. Es una forma de tortura y “castigo”. En la mayoría de los casos, el agresor era su pareja o expareja de la víctima. Es una expresión de violencia de género.

Las mujeres, víctimas de ataque con ácido, tienen que recibir decenas de cirugías en todo el cuerpo y muchas de ellas pueden hasta perder la vista en uno o los dos ojos por el ataque.

En México, los ácidos corrosivos como sulfúrico, clorhídrico y nítrico, entre otros, son vendidos sin ningún tipo de regulación. Se pueden comprar por internet por 50 pesos el litro y puedes transportarlo sin ningún tipo de restricción, hasta en el transporte público. El pasado jueves se presentó un punto de acuerdo para su regulación en la Cámara de Diputados.

También los diputados de todas las fracciones impulsan reformas al Código Penal para tipificar como delito las lesiones contra mujeres en razón de género cometidas con ácido o sustancias corrosivas, con penas de hasta 20 años de cárcel.

La condena aumentará cuando las lesiones sean provocadas por sustancias corrosivas y ácidos o las afectaciones sean en los órganos genitales femeninos y mamas.

No pueden seguir impunes estos ataques de odio contra las mujeres. La regulación y el aumento de penas tienen que ayudar a contrarrestar los ataques; ahora nos queda ser empáticos y apoyar a las víctimas para que no sufran discriminación, burlas y accedan rápidamente a tratamientos médicos y estéticos que les ayuden a recuperar su vida.

 


@wendygarridog
wengarrido@gmail.com

 

 

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