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Aún no he decidido si quiero regresar a la poesía: Ondaatje

El escritor de El paciente inglés se presentó en el Hay Festival Querétaro. Relata detalles de su proceso creativo, así como de la sustancia de la que se nutre su obra

Aún no he decidido si quiero regresar a la poesía: Ondaatje | La Crónica de Hoy

La presentación de Michael Ondaatje fue uno de los actos estelares de la edición 2019 del Hay Festival.

Michael Ondaatje (Sri Lanka, 1943) se define como un investigador, es decir, una persona que le gusta sentir curiosidad y averiguar las posibilidades en una historia. El autor ceilanés ganador del Premio Booker de Oro 2018 por su novela Luz de guerra —que llegó este mes a librerías del país— también se piensa fiel a la reescritura.

En el marco del Hay Festival Querétaro 2019, Ondaatje platicó sobre su reciente libro, en donde narra la orfandad y aborda un tema constante en su obra: las secuelas de la Segunda Guerra Mundial.

Luz de guerra se ubica en Londres de 1945 cuando la población se levanta de los bombardeos que hizo Alemania (periodo conocido como Blitz). En esa ciudad aún en ruinas, los hermanos Nathaniel, de 14 años, y Rachel, un poco mayor que él, reciben la noticia de que su padre irá a trabajar a Singapur y con él viajará su madre.

Los niños quedan bajo custodia del Polilla —un total desconocido que hace del fast food dieta básica—, creen que su madre está muerta o en prisión y años después se une a sus vidas Darter, con quien recorren el Támesis y las calles inglesas para transportar perros galgos importados ilegalmente. En esos viajes, Michael Ondaatje describe los efectos de la guerra.

“Comienzo el libro con ciertos hechos y gradualmente la historia empieza a desarrollarse sobre esos tiempos de guerra. Aparece un lugar donde se hacían municiones al norte del Támesis y en cierta medida, eso me dio una pauta para el libro. Los niños descubren una alberca donde se probaron bombas subterráneas y para mí, como autor, fue sumamente sorprendente también descubrir eso”, señaló Ondaatje.

En la novela, añade, los personajes tienen una evolución como cualquier persona.

“Están presentes las diferentes etapas en que los personajes se transforman, de que puedan recordar cómo fueron en el pasado y qué es lo que son ahora en el momento de la novela. Eso sucede en la realidad, es interesante cuando vez una persona que conoces muy bien en esa segunda etapa” indicó.

En el libro también hay otro tema que le interesa a Ondaatje: la orfandad.

“De cierta manera me doy cuenta y ahora lo veo en retrospectiva, que es algo que me ha interesado y que lo he reflejado en otros libros: hay una comunidad de huérfanos. Esa comunidad forma una familia, no por decisión, sino por el momento que están viviendo”, expresó.

REESCRITURA. El también autor de El paciente inglés y Las obras completas de Billy y el Niño se piensa como un investigador y amante de los mapas.

“Me encanta investigar y más cuando escribo libros, en especial cuando no tengo nada con qué empezar. En la novela estos dos niños fueron abandonados por la mamá y entonces tuvieron que hacer algo, entraron en contacto con delincuentes y de eso se llena la historia”, detalló.

Michael Ondaatje recuerda a una maestra en Alemania que daba a los alumnos cámaras de video para que pudieran hacer una película. “Entonces los niños siempre preguntaban: ¿cuál es la primera regla? y yo les decía: deshacerte de tus papás… y es verdad, es gracioso, pero ellos pueden contar miles de dramas de su vida”.

La investigación es muy importante, agregó, porque descubres cosas y porque te das cuenta que existen actividades o acciones realmente buenas que te seducen a realizarlas.

El también Miembro Honorario Extranjero de la Academia Americana de Artes y Letras habló sobre su poesía, ya que antes de escribir su novela más famosa: El paciente inglés, siempre se definía como poeta.

“Comencé como poeta cuando estaba en la universidad. La poesía es lo que amo hacer, pero después de escribir dos libros pensé en hacer un tercero contestando varias preguntas que me surgieron después de leer mucho al poeta británico del siglo XIX, Robert Browning. Estaba escribiendo el libro, me tardé dos o tres años, y de repente quise escribir prosa y me encantó la idea de tener una voz que narrara”, recordó.

Ondaatje ha escrito sus novelas en secuencias, lo cual —dijo— le ha permitido inmiscuirse en la reescritura.

“Para esta novela pasé mucho tiempo haciendo una coreografía de 150 secciones de poemas y prosa, entonces algo vital que aprendí para poder escribir fue la reestructuración, eso te obliga a encontrar el ritmo de la escritura. Los poemas estaban muy amoldados y repetidos, por eso escribí prosa, sólo así me sentí liberado de la sensación de estar atado. Aún no he decidido si quiero regresar a la poesía”, señaló.

El esrilanqués confesó que antes de escribir hace muchos borradores. “Lo primero que hago es estar en soledad, sin interrupciones, y vuelvo a la escritura hecha, soy un escritor que vuelve a escribir, que reproduce y reescribe, es un una reedición, un proceso de aprendizaje maravilloso”.

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