Metrópoli


Bases de taxis piratas, ¿cómo operan?

Al ser relativamente fácil crear una base de taxis, pues sólo basta que un "líder" ubique una esquina estratégica y convoque a quienes prestarán el servicio, éstas han proliferado en calles y avenidas de la alcaldía Iztapalapa

Bases de taxis piratas, ¿cómo operan? | La Crónica de Hoy

Autos viejos, sucios, en mal estado, aunque también puede uno encontrar autos más recientes (depende del target o público al que va dirigido el servicio), algunos con el logo y características de un taxi, pero la mayoría son automóviles particulares que se dedican a dar servicio de taxi, con taxímetro incluido, en las bases que han proliferado desde hace ya años afuera de las estaciones de la Línea Dorada, que va de Mixcoac a Tláhuac, afuera de los centros comerciales e incluso en calles específicas de la alcaldía Iztapalapa.

Cabe señalar que las bases comienzan a partir de la alcaldía Iztapalapa, en estaciones como Atlalilco, Culhuacán, San Andrés Tomatlán, Lomas Estrella, Calle Once, Periférico, Tezonco; y en la alcaldía Tláhuac en Olivos, Nopalera, Zapotitlan, Tlaltengo y Tláhuac.

Más allá de estar prestando o no un servicio de utilidad a los usuarios, estos señores entorpecen el tránsito al hacer largas filas con sus unidades mientras esperan pasaje y ocupan un carril de la avenida Tláhuac, de por sí una vía bastante conflictiva. Incluso han cerrado la vía exigiendo derechos por los que no pagan un centavo, al menos a la persona correspondiente

De igual forma, al tener a sus usuarios cautivos, tienen el trabajo seguro, sobre todo en las horas pico, y hay muchos abusos en sus cobros, esto a pesar de que ellos no pagan todos los requisitos que sí paga un taxista normal. Además de todo, al no estar regulados, en caso de algún ilícito, no queda claro a quién se puede acudir para denunciar, no hay una cabeza responsable, como no sea la asociación a que pertenezcan, en su mayoría, la asociación Pantera.

 Las bases de taxis piratas pueden ahorrarse miles de pesos anuales al no pagar derechos, permisos ni revisiones, simplemente de revista son 850 pesos, más el reemplacamiento y la licencia, todos estos trámites que los piratas no realizan.

La pregunta obligada, ¿quién sale beneficiado con todas estas bases de taxis piratas?

A decir de un despachador entrevistado hace tiempo para Nota Roja: “Poner una base de taxis en las pequeñas colonias es relativamente fácil, sólo se necesita un líder, que muchas veces es un taxista, una esquina estratégica y botes para apartar los lugares, la banca, sombrilla o sombra son opcionales”.

Asimismo, asegura que las grandes asociaciones se van a las colonias fuertes, mientras que los taxis piratas se acomodan en cualquier calle.

Esto explica por qué en algunas estaciones de la Línea Dorada, así como en calles donde hay centros comerciales, pero no ubicadas en vías primarias, hay verdaderas chatarras dando el servicio, mientras que en zonas “más pudientes”, los autos se ven más decentes.

Al preguntar a algunos usuarios sobre su satisfacción con el servicio que les brindan, muchos dijeron sentirse satisfechos durante el día. Es cuestión de suerte el tipo de unidad que les toque, puede ser un auto relativamente de modelo reciente, o un auto sucio, con olor a gasolina y con un chofer grosero, lo que también puede pasar en unidades nuevas; sin embargo, al ser trayectos relativamente cortos (no más de 10 minutos) no le toman mayor importancia, pues el plus es que saliendo del Metro encuentran la unidad. Lo paradójico: les da más confianza una unidad de estas bases que un taxi tomado “por fuera”, un libre como se les conoce a los taxis que andan por toda la ciudad.

Los principales reclamos se dieron en las tarifas nocturnas, pues por un trayecto no mayor a cinco minutos (menos de un kilómetro) les han llegado a cobrar hasta 35 pesos, cuando la tarifa real sería de 15 a 18 pesos. El argumento es que la tarifa nocturna cambia a partir de las 10:00 pm y sube aún más si el taxi se toma cuando ha pasado el último tren del Metro, esto es, después de las 12:30 a.m., cuando el conductor puede cobrar según su “criterio”.

En esas bases cada unidad tiene un número, como una manera de llevar un control, pero es muy difícil que, si un usuario lleva una queja, el infractor reciba alguna sanción.

Podría decirse que las bases de taxis afuera de las estaciones del Metro obtienen muy buenas ganancias, pues los choferes evitan inversiones costosas y al estar en una base se conocen entre vecinos y siempre tienen trabajo. En horas pico, incluso se hacen largas filas para abordar una unidad.

Claramente, quienes trabajan en esto prefieren invertir en un carro barato para trabajarlo por su cuenta, que endrogarse con un taxi en el que tienen que pagar impuestos, permisos y derechos, además de la cuenta, si la unidad no es suya.

 “Si pagas cuenta o trabajas para alguien más, no te queda ni para la comida del día”, señala un chofer de taxi pirata.

Si como se dijo anteriormente, sólo se necesita un líder, ubicar una calle o lugar y empezar a reunir las unidades para crear una base, podemos asegurar que el problema de las bases piratas de taxis va para largo y ni visos de que alguien quiera mancharse las manos regulándolos. Nadie quiere “mover el avispero”.

 

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