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Biden se cuelga de Obama para sobrevivir al debate

El exvicepresidente esquiva los ataques y mantiene vivo su liderazgo en un segundo asalto donde Kamala Harris salió a la ofensiva y mantuvo la presión pero no logró brillar

Biden se cuelga de Obama para sobrevivir al debate | La Crónica de Hoy

Joe Biden perdió 10 puntos en las encuestas tras el primer debate demócrata en junio; sin embargo, mantuvo el liderazgo frente al ascenso de la senadora Kamala Harris, y por eso el exvicepresidente de Barack Obama sabía que ayer, en el segundo debate de la segunda ronda de debates demócratas, celebrado en Detroit, Michigan, necesitaba recuperarse y ofrecer un debate sólido para evitar continuar cayendo en las encuestas.

Todavía no hay nuevas encuestas, por supuesto, pero es evidente que lo logró. Biden sabía que tendría que defenderse, una vez sus rivales olieron sangre hace unas semanas, y lo hizo bien. Por un lado, desplegó sus habilidades de político y esquivó las cuestiones más duras, como si aprobaba que su gobierno deportara a 3 millones de migrantes o si se reafirmaba en que “la incorporación de la mujer al trabajo pone en riesgo a las familias”. Por otro, usó constantemente su experiencia con Obama para darse publicidad, algo que sabe que es su mejor arma.

La principal perjudicada por el éxito de Biden anoche es Kamala Harris, que salió a la ofensiva desde el primer minuto, dirigiéndose directamente a su contrincante en las encuestas, que se ubicaba a su lado, y mirándole a los ojos y señalándole, pero que a lo largo de las casi tres horas de debate se diluyó en sus ataques y en muy pocos momentos logró brillar.

De hecho, Harris tuvo que soportar algunos ataques también, especialmente en relación a su desempeño como fiscal general de California, papel en el que le recriminaron haberse resistido a sacar del corredor de la muerte a algunos reos o haber apresado a miles de afroamericanos por posesión de mariguana.

EN SEGUNDA FILA. Más allá de la pelea entre la pareja que atraía todas las miradas, hay dos figuras que se mantienen en la carrera con otra noche muy sólida. Por un lado, el senador por Nueva Jersey Cory Booker, afroamericano, quien elevó su nivel respecto al primer debate y fue de los más duros con el presidente Donald Trump. Junto a él, el exsecretario de Vivienda Julián Castro, hispano, que apostó por un ‘impeachment’ al presidente y alcanzó momentos de brillantez.

LOS OUTSIDERS. Más allá de ellos dos, el gobernador del estado de Washington, Jay Inslee, logró poner de relieve la cuestión climática, donde es el más contundente de los precandidatos, y usó su experiencia en el cargo para defender una política migratoria de puertas abiertas. A la par, el senador por Colorado, Michael Bennet, se hizo fuerte defendiendo que con mayor educación se solucionan muchos problemas del país, pero no logró hacerse visible.

Menos aún lo lograron Bill de Blasio, pese a que fue quien lanzó los golpes a Biden con las deportaciones; Kirsten Gillibrand, pese a que puso contra las cuerdas al exvicepresidente con la mujer y el trabajo; Tulsi ­Gabbard, quien no parece tener un discurso más allá de su experiencia militar; ni el empresario Andrew Yang, cuya solución para todo es una renta universal de mil dólares mensuales para todos los estadunidenses.

 

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