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Biden y los transgénero en las Fuerzas Armadas: Un texto de Concepción Badillo desde Washington

La administración Trump había obligado aquellos que querían ser parte de las filas militares a que lo hicieran presentándose y comportándose de acuerdo al sexo biológico que tuvieron al nacer

Biden y los transgénero en las Fuerzas Armadas: Un texto de Concepción Badillo desde Washington   | La Crónica de Hoy

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El presidente Joe Biden ha prohibido de entrada todo tipo de discriminación con base en la orientación sexual o el género con el que las personas se identifican. Ha ordenado que su gobierno proteja los derechos de quienes a lo largo de la historia han sido discriminados sistemáticamente en cuanto a vivienda, educación, empleo y servicios médicos, tales como lesbianas, gays, bisexuales y transgénero.

De manera particular, el mandatario ha dado reversa a una controversial prohibición impuesta por su predecesor, Donald Trump, que impidió que personas transgénero se enlistaran en las Fuerzas Armadas. Biden ha reestablecido así lo que fue la política de Barack Obama, quien abrió las puertas del Pentágono a todos, inclusive aquellos que deciden cambiar de identidad y sexo.

La administración Trump había obligado aquellos que querían ser parte de las filas militares a que lo hicieran presentándose y comportándose de acuerdo al sexo biológico que tuvieron al nacer. En ese entonces, el Pentágono dejó claro que no admitía a quienes habían tomado hormonas o se habían sometido a operaciones quirúrgicas para cambiarse el sexo.

Por su parte, la Armada, en el gobierno anterior, anunció que sus marineros podían convivir socialmente en el género de su preferencia, siempre y cuando no estuvieran en servicio. Pero dejó claro que una vez en uniforme deberían vestir y comportarse de acuerdo al sexo con el que vinieron al mundo.

Se estima que actualmente hay en las Fuerzas Armadas estadunidenses cerca de 14 mil miembros que se identifican a sí mismos como transgénero. Quienes defienden sus derechos han recibido jubilosos la Orden Ejecutiva porque la consideran justa, necesaria y realista.

Biden, a la vez, pretende promover a oficiales de color y ascender a minorías. Por lo pronto ya nombró al general Lloyd Austin como el primer secretario de Defensa afroamericano. Ahora tendrá que enfrentarse también al problema de los supremacistas blancos en el ejército, ya que uno de cada cinco agitadores que participaron en los disturbios del Capitolio tiene algún tipo de lazo con las Fuerzas Armadas, y estos han sido los principales instigadores contra los transgénero y homosexuales en el ejército.

Todo inició en 1993, cuando el entonces presidente Bill Clinton quiso poner fin a la prohibición de más de medio siglo, que impedía que las personas homosexuales fueran admitidas en las Fuerzas Armadas. Sin embargo, la iniciativa se enfrentó a gran oposición por parte de la ciudadanía y de los mismos militares. A cambio, el Congreso propuso un reglamento bajo el cual los oficiales no preguntaban y los reclutas no hablaban sobre sus predilecciones sexuales. En otras palabras, fingían ser lo que no son para ser admitidos.

En 2010, Obama terminó con esa política, conocida como “No preguntes, No digas”, que estuvo en efecto 18 años, y el 69 por ciento de los estadunidenses lo apoyaron. Pero si bien se acabaron los interrogatorios, las investigaciones continuaron en los ya enlistados y se estima que cerca de 12 mil miembros de las cuatro divisiones del Pentágono fueron despedidos por ser homosexuales. Algunos de ellos, valiosos intérpretes u oficiales de gran capacidad, valor y entrenamiento.

La prohibición estadunidense para que los homosexuales se enlistaran empezó en 1916. Luego, durante la Segunda Guerra Mundial, se investigó y se despidió a quienes los altos mandos consideraban afeminados, por lo que durante la Guerra de Vietnam muchos que no eran homosexuales fingían serlo para evitar ser involuntariamente reclutados, aunque no en todos los casos se les descalificó. En la actualidad se estima que hay cerca de 65 mil homosexuales en las Fuerzas Armadas.

A lo largo de la historia, durante las guerras napoleónicas, los marinos ingleses con tendencias homosexuales eran colgados, y en 1778 el mismo general George Washington dio de baja a soldados estadunidenses por la misma razón.

Pero no siempre fue así. Según los historiadores, para los griegos ancestrales el asunto no tenía importancia. De hecho, mucho se habla de la supuesta homosexualidad del mismo Alejandro El Grande, mientras Platón escribió que “un ejército donde se propicie la homosexualidad será invencible porque el amor convierte al más cobarde en valiente”.

El tiempo y el paso de los siglos han desvanecido ese entusiasmo y actitud. Aun así, actualmente hay en el mundo 25 países donde sin problema se permite ser militar y ser homosexual. Nueva Zelanda es el que más los incluye; Nigeria, donde más se les rechaza. México está a la mitad: no los acepta abiertamente, pero tampoco los deja fuera.

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