Opinión


Blue Beethoven

Blue Beethoven | La Crónica de Hoy

*Gerardo Gamba

 

Gracias a la cibernética tres amigos melómanos y yo tenemos desde hace algunos años una aventura musical que, a pesar de la distancia, nos mantiene cercanos. Mis buenos amigos Héctor Ferral (Chicago), Fernando de la Barreda (Interlomas) y Rafael Maafs (Tlalpan).  Con turnos establecidos se propone una obra musical para análisis. Después de escucharla durante varias semanas, obtener versiones de la misma a partir de los propios LP o CD que ya se tengan, o bien comprar nuevos CD, adquirir archivos digitales o mirar videos en páginas electrónicas, cada uno deberá hacer un comentario sobre la obra. Éste puede ser de índole técnico, aunque ninguno de nosotros tiene educación musical seria, o bien, hacer una descripción de la obra, una confesión sobre lo que la obra musical te hace sentir o pensar, o hasta escribir un cuento inspirado por la misma. Tenemos un blog para compartir los comentarios. El ejercicio termina cuando uno puede regresar a escuchar la obra después de haber leído los comentarios de todos. El aprendizaje es enorme porque en cada caso sucede que la obra propuesta era poco conocida para uno, o bien, ya se conocía, pero nunca se había escuchado con tanto detenimiento y sobre todo, no se había tratado de plasmar en un escrito algo al respecto.

Hay tres reglas básicas en el grupo. Por lo demás, el ejercicio es libre. 1. La obra propuesta es inapelable. No hay posibilidad de modificaciones. 2. En el blog no se puede leer el comentario de los demás antes de subir el propio. 3. El comentario debe escribirse en la comodidad de casa, con tiempo suficiente y acompañarlo con un buen escocés.

La obra propuesta puede ser de unos cuantos minutos, como la fantasía coral de Beethoven o tan extensas como las sonatas para piano de Haydn o L’Estro Armonico de Vivaldi, en cuyo caso se escuchan primero todas las obras que lo componen y por consenso se eligen algunas para hacer los comentarios. Algunos ejemplos de obras que hemos analizado: la sinfonía 2 de Bruckner y la 7 de Khachaturian, el Réquiem de Fauré, Muerte y transfiguración de Staruss, Sherezada de Rimski-Kórsakov, el Dixit Dominus de Händel y el Concierto para Arpa de Rautavaara. En este momento estamos ocupados en el análisis de la Sinfonía Fantástica de Berlioz.

Ésta es una de las mejores experiencias que he tenido. En cada caso aprendemos a ver las obras de diferente manera, primero cuando las escuchamos con tanto detenimiento y debemos escribir sobre ellas y luego cuando las volvemos a escuchar, después de haber leído los comentarios del grupo en el blog. Adquieren una dimensión distinta. Hay comentarios entrañables que revelan mucho de quien lo escribe y cómo una obra pueden sacarte sentimientos que no sabías que tenías adentro.

El grupo lleva el curioso nombre de “Blue Beethoven”. Éste fue acuñado la primera vez que tuvimos oportunidad de tener una sesión musical en forma presencial los cuatro, ya que el grupo se inició tiempo atrás en forma cibernética. La sesión se llevó a cabo en casa de Rafael que tiene un espacio envidiable para escuchar música, con equipo de la más alta fidelidad. Ahí mismo tiene el bar (o sea, lo que se conoce coloquialmente como man cave). Durante la reunión, que duró varias horas, se consumieron un par de botellas de un famoso whisky escocés cuyo nombre contiene la palabra blue y la botella viene sellada con una medalla que cuelga del cuello de la misma. Rafael tiene en su bar una pequeña escultura de Ludwig Van Beethoven con la posición clásica del compositor: los brazos hacia atrás y la cabeza hacia delante. En esa oportunidad decidimos colgarle las medallas del Blue a la estatua y a lo largo de los años, cuando hemos tenido oportunidad de volvernos a juntar los cuatro, la reunión es siempre aderezada por el Blue y las medallas las recibe Ludwig.

Para darle al amable lector una pequeña probada de lo que sucede en este grupo, les dejo fragmentos de opiniones vertidas en el blog. Sobre el Dixit Dominus, Héctor comentó: “¡Handel utilizó la voz humana para crear un órgano monumental! Si se fijan, a lo largo de toda la obra, la escritura coral es tan complicada que suena como un órgano humano; al fin y al cabo las tráqueas son unas pipas de viento, ¿no creen?”

Sobre el Concierto para Arpa de Rautavaara, Rafael dijo: “Esta obra te lleva a una especie de oasis con una atmósfera densa, llena de seres extraordinarios, fantasmagóricos como de otra dimensión, pero con una belleza muy peculiar. Hay mucha luz, pero en un ambiente nebuloso, todo es claro y evidente, llegas a pensar que ya lo conocías, aunque es la primera vez que estás ahí, se hace evidente la presencia múltiple de arpas, seguidas de lejos por la orquesta, desgraciadamente la permanencia es muy corta, dura menos que el camino de ida y el de regreso, quieres que la estancia sea más larga, pero finalmente tienes que abandonar y tomar otra vez el camino de vuelta que es más obscuro y enigmático”.

Sobre el Paradisum del Réquiem de Fauré, Fernando escribió: “Estamos en el paraíso. El órgano, las cuerdas, las maderas, y ese coro angelical no dejan ninguna duda. Los cuentos de hadas medievales ocurren aquí todos los días. La doncella, de belleza impoluta, se refleja en el lago y los ángeles y yo nos estamos haciendo iguales. No se si ellos adquieren moléculas y se hacen corpóreos o si yo pierdo materia y me hago espiritual. Lo cierto es que nuestra sustancia es ahora la misma”.

Al respecto del Dixit, descubrimos una versión dirigida por John Eliot Gardiner (www.youtube.com/watch?v=dS65-ZvUSSM&t=583s) que es tan conmovedora, que cuando llegas al De torrente in via bibet te lleva a las lágrimas. Se las recomiendo ampliamente.

 


Director de Investigación, Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y Unidad de Fisiología Molecular, Instituto de Investigaciones Biomédicas, UNAM.

 

 

Comentarios:

Destacado:

COLUMNAS ANTERIORES

LO MÁS LEÍDO

+ -