Opinión


Borrón y cuenta nueva (O, que comience el romance)

Borrón y cuenta  nueva (O, que comience el romance) | La Crónica de Hoy

Gerardo Martino tomó la mejor decisión y no me refiero al haber aceptado venir a dirigir a la Selección Mexicana, sino que decidió no engancharse innecesariamente con la ácida prensa nacional que ya empezó a destruir cuando ni siquiera acababa de forma oficial la primera concentración del Tri con su nuevo estratega.

Que si va a llamar o no a los “europeos”, que si ya habló con “ellos” y los va a convocar o no. Cosas inútiles diría yo. No es tiempo, por más que se hable que sólo están los dos partidos “FIFA” del mes próximo antes de la Copa Oro, aunque de pronto como se les olvida a muchos que hay otro “partidito” programado para llevarse a cabo en Atlanta unos días antes del debut en el torneo de la Concacaf.

No sé si es una buena o una mala noticia que Juan Carlos Osorio ya no es técnico de la Selección de Paraguay, pero los días 22 y 26 del mes próximo están los encuentros contra Chile y los guaraníes (que decidieron darle las gracias al ex del Tri)  en San Diego y Santa Clara. En estos duelos Martino puede llamar a quien quiera porque la FIFA avala esas fechas abiertas, aunque ha reconocido que sólo ha platicado con Giovani, Jonathan y Carlos Vela y no se ve muy preocupado de a quién puede llegar a llamar para incorporarse al equipo nacional.

Antes del debut en la Copa Oro en Pasadena el 15 de junio, la semana previa el Tri visitará el impresionante Mercedes-Benz Stadium en Atlanta para jugar ante Venezuela, pero ya para entonces habrá decidido Martino a quien necesitaba y a quien no, recordando que hay medio boleto para el repechaje de la Copa Confederaciones (si fuera necesario), por lo que este partido será de puesta a punto más que nada.

Martino habla pausado, se ve que tiene bastante claro lo que quiere hacer y aunque ya salieron los amargados de siempre a decir que el rollo de los microciclos no sirve para nada, si le preguntan a Ricardo La Volpe les podrá contestar que parte del buen futbol que tuvo el equipo mexicano de cara a la Confederaciones de Alemania hace ya la friolera de 14 años, se debió precisamente a esas mini concentraciones donde los equipos se “compactan”, donde el técnico puede decirle a cada quien lo que necesita para que lo vaya pensando con anticipación y no se encuentren con la sorpresa de, por ejemplo, llegar a un entrenamiento y ver “conitos rojos” por todos lados como sucedió con el ya mencionado Osorio.

El vestidor del Tri por más que lo queramos llenar de “divas” europeas o de donde sea que vengan los jugadores mexicanos que de pronto olvidaron su esencia le puedo garantizar que no será, ni de lejos, un vestidor como ese con el que tuvo que lidiar Martino en Argentina, o en Barcelona, por citar lo más complicado y avanzado de su trayectoria como entrenador.

Con un Chícharito agridulce que tal vez ni siquiera vaya a ser considerado, y con otros jugadores que la están pasando mal fuera de México, me parece que están abiertas las puertas para que los “recontinentados” (palabra que acabo de inventar y que significa “los que regresaron al Continente”) como Fabián o Layún, e incluso el “Titán”, sean considerados para alternar con los infaltables, Guardado, Lozano y Moreno entre otros, para armar por vez primera en mucho tiempo, un equipo que represente dignamente a nuestro país en el que debería ser el torneo más importante para la Federación, en este año, claro, que es la Copa Oro.

Desde aquella vergonzosa actuación cuando la afición le dio la espalda al Tri y casi exigieron que Guardado se disculpara por haber cobrado y convertido un gol de penalti “que no era” ante los pobres panameños, no ha habido romance entre afición y equipo y ya va siendo hora. No se nos olvide que a finales de este 2019, ya se conocerá como se van a jugar las eliminatorias para Qatar 2002 y Martino ya tendrá que saber con quién cuenta y con quién no. Así de rápido...

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