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Bronca en la OEA por Evo; bronca en Bolivia por nombramiento de presidenta opositora

Senadora es elegida mandataria interina, pese al boicot del partido del expresidente. Quince naciones niegan golpe de Estado y piden elecciones. México acusa a la organización de complicidad con los golpistas.

Bronca en la OEA por Evo; bronca en Bolivia por nombramiento de presidenta opositora | La Crónica de Hoy

La senadora opositora Janine Áñez fue elegida presidenta interina de Bolivia, pese a no haber quorum en el Parlamento por el boicot de los partidarios de Evo Morales. (Foto: EFE)

Bolivia tiene desde este martes una nueva presidenta interina, dos días después de la renuncia de Evo Morales, pese al boicot de los legisladores del Movimiento al Socialismo (MAS) y la tensión en la calle, que suma ya siete muertos y decenas de heridos, y pese al patrullaje militar y policial.

Se trata de la senadora opositora Jeanine Áñez, quien, pese a no tener quorum parlamentario, su designación fue avalada de inmediato por el Tribunal Constitucional de Bolivia, alegando que se ajusta a la Constitución promulgada por Morales en 2009, que cede al orden jerárquico parlamentario asumir el cargo en ausencia voluntaria del Jefe del Estado. Tras la renuncia del vicepresidente de Bolivia, que acompañó a Evo en su exilio a México, y de los presidentes y vicepresidentes del Senado y la Cámara de los Diputados, Áñez asumió el cargo en su calidad de vicepresidenta segunda de la Cámara alta.

“Asumo de inmediato la Presidencia del Estado. Dios les bendiga. Felicidades Bolivia”, proclamó la que fuera vicepresidenta segunda del Senado, tras señalar que aceptó el mandato por estar “en riesgo la democracia”.

“Me comprometo a convocar elecciones lo más pronto posible, en pos de una Bolivia libre y democrática”, declaró, aunque reconoció que se avecinan “días difíciles”.

“SENADORA GOLPISTA”. Desde México, Evo aplaudió la decisión de su bancada y aprovechó para arremeter contra sus adversarios. “Felicito a nuestras hermanas y hermanos asambleístas del MAS por actuar con unidad y dignidad para rechazar cualquier manipulación de la derecha racista, golpista y vendepatria”, escribió.

El exmandatario, quien antes de partir al exilio prometió volver “con más fuerza y energía”, arremetió también contra su sucesora: “Se ha consumado el golpe más artero y nefasto de la historia. Una senadora de derecha golpista se autoproclama presidenta del Senado y luego presidenta interina de Bolivia sin quórum legislativo, rodeada de un grupo de cómplices y apañada por Fuerzas Armadas y Policía que reprimen al pueblo”.

DIVISIÓN EN LA OEA. Mientras tanto, la Organización de Estados de Americanos (OEA) celebró una sesión extraordinaria sobre la crisis en Bolivia, que se convirtió en un cruce de reproches e impidió que se llegara a aprobar ningún documento vinculante.

Por un lado, 15 de los 34 países de la OEA niegan que haya habido golpe de Estado contra Evo y piden la convocatoria de elecciones en Bolivia “lo más pronto posible”. La declaración fue respaldada por Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela, país este último representado por los delegados del líder opositor Juan Guaidó.

Por otro lado, México, Uruguay, Nicaragua y Antigua y Barbuda alertaron del peligroso precedente que puede suponer un “golpe de Estado” contra Morales.

Entretanto, diez países caribeños reiteraron su respaldo a los principios de “no intervención”, pero no llegaron a hablar de una asonada contra el líder indígena.

Y, por último, la representante de Bolivia, Tania Paz, criticó el papel del secretario general de la OEA, Luis Almagro, por declarar que en Bolivia sí hubo un golpe de Estado, pero quien lo dio fue el propio Evo, por cometer fraude electoral.

Paz ocupó el asiento destinado a Bolivia después de que presentara su renuncia “irrevocable” momentos antes el embajador José Alberto Gonzáles, en protesta por la caída de Evo.

MÉXICO CRITICA A LA OEA. La embajadora de México, Luz Elena Baños expresó su malestar con la OEA por no condenar el golpe de Estado y mostró consternación por lo que consideró un “serio quebrantamiento de orden constitucional a través de un golpe de Estado”.

“Deben quedar atrás los días dolorosos donde las Fuerzas Armadas sostenían y deponían gobierno”, señaló.

 

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