Opinión


Cadena perpetua para El Chapo Guzmán

Cadena perpetua para El Chapo Guzmán | La Crónica de Hoy

El martes de esta semana, la Corte Federal de Brooklyn dio a conocer su resolución respecto del caso de Joaquín El Chapo Guzmán. Luego de un proceso que duró casi cuatro meses y haber oído a 56 testigos, la resolución a la que llegó el jurado —presidido por el Juez Brian Cogan y que deliberó durante seis días—fue la de culpar al acusado por los diez cargos que se le imputaron.

Richard Donoghue, fiscal del Distrito del Este de Nueva York, afirmó que el fallo hace justicia a las familias estadunidenses que perdieron a sus seres queridos por las adicciones; también es una victoria para México, país en el que han muerto más de 100 mil personas por la violencia desatada por los cárteles de la droga. Donoghue agregó: “Hay quienes dicen que no vale la pena pelear la guerra contra las drogas. Esas personas se equivocan.” (Reforma, 13-II-2019)

Entre las evidencias más contundentes contra El Chapo están los testimonios de 14 testigos protegidos, quienes afirmaron haber conocido del trasiego de 130 mil kilogramos de estupefacientes, y las grabaciones de llamadas telefónicas hechas por el capo. Todo esto en un período de 25 años. La sentencia definitiva se dictará el próximo 25 de junio.

El proceso, como lo destacó La Crónica (13-II-2019): “pasará a la historia como el mayor juicio por narcotráfico en Estados Unidos”. El Chapo se convirtió en la persona más buscada en el mundo después de Osama bin Laden, quien fuera ajusticiado por fuerzas especiales del ejército norteamericano en Abbottabad, Pakistán, el 2 de mayo de 2011.

Y vaya que fue difícil pescarlo. El Chapo demostró una habilidad especial para escaparse de los penales donde fue confinado en México. La primera captura de este delincuente se registró en Guatemala el 9 de junio de 1993. Esta primera detención ocurrió poco después de la balacera que se desató en el aeropuerto de Guadalajara, el 23 de mayo de 1993, cuando un comando de sicarios enviado por los hermanos Arellano Félix, intentó asesinarlo; pero los pistoleros lo confundieron con el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. La primera fuga se registró el 19 de enero de 2001, o sea, a pocas semanas de haber tomado posesión Vicente Fox. El Chapo estaba recluido en la cárcel de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco.

Es de llamar la atención que El Chapo hubiese permanecido prófugo durante los dos sexenios panistas. Fue hasta el 22 de febrero de 2014 (ya con los panistas fuera del poder) cuando ocurrió su reaprehensión. Ésta se dio en Mazatlán, Sinaloa. Guzmán fue enviado al reclusorio de alta seguridad de Almoloya. Creo que nadie podrá olvidar aquél anuncio que daba cuenta del escape de Guzmán de ese centro penitenciario a través de un túnel de un kilómetro y medio de largo, el 11 de julio de 2015.

Esa acción mostró la vulnerabilidad de nuestras cárceles. Es obvio que hubo colaboración desde dentro para que El Chapo se fugara. La última de sus capturas ocurrió el 8 de enero de 2016 en Los Mochis, Sinaloa, cuando al parecer estaba en compañía de Lucero Sánchez, la Chapodiputada, y se escurrió por las alcantarillas de esa urbe; fue detenido cuando trataba de despojar de su coche a un automovilista.

En esa ocasión El Chapo fue trasladado, el 7 de mayo de 2016, al Cefereso (N°9) de Ciudad Juárez. El 20 de enero de 2017 fue extraditado a Estados Unidos.

Es obvio que con esta sentencia a cadena perpetua en perjuicio de El Chapo Guzmán, no se desintegra el Cártel de Sinaloa. De hecho, hay en curso una recomposición de esa organización criminal que involucra, por un lado, a Ismael El Mayo Zambada y, por otro lado, al hermano de El Chapo, Aureliano El Guano Guzmán Loera y los hijos de El Chapo, Alfredo e Iván Guzmán.

Esta lucha interna puede llevar al debilitamiento del Cártel de Sinaloa, cosa que pondría a ese grupo en desventaja respecto de otras organizaciones enemigas como el Cártel de los Beltrán Leyva y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), encabezado por Nemesio El Mencho Oseguera. Al CJNG se le conoce como el Cártel del sexenio de Enrique Peña Nieto.

¿Qué va a hacer el gobierno mexicano respecto del combate al crimen organizado? AMLO afirmó que ya no dará prioridad a la persecución de capos del narcotráfico.

El mensaje para los narcos es claro: “Sigan haciendo sus fechorías, no hay problema.” Pero eso contraviene el juramento que hizo al tomar posesión como Presidente de la República: “Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen.” (Artículo 87, fracción X) Su obligación es perseguir a esos criminales y desmontar sus organizaciones. No está dentro de sus atribuciones conceder amnistía a los facinerosos. Esa posición sólo va a traer más violencia al país.

En consecuencia, estoy de acuerdo con lo dicho por el fiscal Richard Donoghue: “Hay quienes dicen que no vale la pena pelear la guerra contra las drogas. Esas personas se equivocan.”

 

jfsantillan@tec.mx
Twitter: @jfsantillan

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