Escenario


Carlos López Estrada, el primer mexicano en dirigir un filme de Walt Disney Animation

Especial. El cineasta estrena este viernes Raya y el último dragón, el cual co dirigió con Don Hall, ganador del Oscar por Grandes héroes.

Carlos López Estrada, el primer mexicano en dirigir un filme de Walt Disney Animation  | La Crónica de Hoy

Foto: (Cortesía) “Nadie nos va a dar una oportunidad sin tener experiencia entonces hay que crearla. Eso significó mucho años hasta que se materializó en cosas reales”, dijo.

Desde su creación en octubre de 1926 y hasta el 2020 pasado, nunca un mexicano había figurado con el crédito de director en una película de Walt Disney Animation (no confundir con Pixar). Tuvieron que pasar 58 largometrajes desde Blancanieves y los siete enanitos (1937), hasta Frozen II (2019), para que después apareciera el nombre de Carlos López Estrada como uno de los directores de Raya y el último dragón, que estrena el próximo 5 de marzo en cines del mundo y en Disney+, con un costo adicional.

La llegada del mexicano a la tradicional empresa de animación se dio cuando Jennifer Lee, la cineasta detrás de las películas de Frozen, fue nombrada vicepresidenta creativa de la compañía: “Ella quería abrir las puertas de Disney a otros cineastas porque regularmente eran los artistas de la empresa, los que hacen diseños de storyboard o diseñadores, los que tenían que seguir un proceso largo para llegar a la dirección de un proyecto, pero las cosas han cambiado”, recuerda el cineasta mexicano en una Master Class en la que estuvo presente Crónica Escenario.

El sendero de un artista independiente

Nacido en la Ciudad de México, en 1988, Carlos López Estrada, hijo de la conocida productora de telenovelas en Televisa, Carla Estrada (su abuela es Maty Huitrón, una actriz que perteneció a la Época de Oro del cine mexicano). Tenía 12 años cuando se mudó a Estados Unidos, país en donde hizo sus estudios en cine. 

El camino del mexicano para llegar a Raya y el último dragón comenzó una vez que comenzó su trabajo creativo como artista independiente: “Lo más importante para mí fue empezar a trabajar desde joven, empezar a formar un equipo y tener experiencias. Hice live action y manejé cámaras para aprender a explorar y encontrar mi voz cinematográfica”, dijo el cineasta.

“Hice videos sin presupuestos o con muy limitados. Hice videos con mi teléfono y esa filosofía de estar activo y crear, me dio un empujón porque nadie nos va a dar una oportunidad sin tener experiencia entonces hay que crearla. Eso significó mucho años hasta que se materializó en cosas reales”, añadió.

Y es que su trabajo en videos musicales comenzó en el 2010, con Noel Schajris en su tema “Momentos”, pero después con artistas anglosajones que hoy en día son figuras mundiales como Capital Cities (en el video de “Kangaroo court”), Father John Misty (en “Mr. Tillman”) o Billie Eilish (en “When the party’s over”). Son estos trabajos los que le permiten dar el salto al cine:

“Conocí a Daveed Diggs gracias a que hacía videos para su banda de hip hop Clipping. En un momento él se va a Nueva York para formar parte de la obra Hamilton y ahí se convierte en un ícono. Yo también radicaba en Nueva York y cuando Diggs sale de Hamilton, unos productores le ofrecen financiar una película en la que estaba trabajando, con Rafael Casal, desde hace siete años, como no tenían director, me invitaron al proyecto”, recuerda López Estrada.

El destino lo encontró en Sundance

Esa película fue Blindspotting (2018), una comedia dramática que toca temas como la discriminación contextualizada en la ciudad de Auckland, que fue muy bien recibida por la crítica, al grado de valerle una nominación a la Mejor Ópera Prima en los Premios DGA (Directors Guild of America), que entrega el gremio de directores. El filme estrenó en el Festival de Sundance y fue ahí donde encontró su puente con Disney: 

“Fue en Sundance donde Jennifer Lee vio mi película y me invitó a formar parte de su proyecto de apertura de Disney Animation. En principio, yo trabajé los primeros seis meses en un proyecto personal, cuando Jennifer decidió invitarme a mí y a Paul Briggs y Don Hall (ganador del Oscar a la Mejor Película de Animación en 2016 por Grandes héroes), a dirigir juntos el proyecto de Raya, que ya llevaba cuatro años en desarrollo, nosotros fuimos los últimos tres en unirnos al equipo”, explicó el mexicano, quien recordó que su admiración a la compañía ha estado presente desde niño, pues incluso su familia le apodaba “Pinoto”, porque no sabía pronunciar Pinocho, una de sus películas favoritas.

Homenaje hasta el otro lado del mundo

La nueva película de Disney nos introduce al mundo de Kumandra, un lugar fantástico inspirado por la cultura y los mitos del sudeste asiático. Hace siglos, los humanos y dragones vivían en armonía, pero cuando unos seres malignos conocidos como los Druun casi destruyen el mundo, los dragones se sacrificaron para poder restaurar esta paz. Muchos años después, la amenaza de los Druun crece cada vez más, por lo que la joven Raya se embarca en una búsqueda imposible para encontrar al último dragón y destruir a estos monstruos para siempre.

“Kumandra, (que significa Tierra de Dragones) viene de la imaginación, pero está inspirada en las culturas del sudeste asiático. Nos comprometimos en participar en comunidades locales y a tener un aprendizaje continuo durante la realización (...) A mí no me tocaron los viajes, pero el equipo de artistas viajó a países como Tailandia, Singapur, Camboya, Vietnam, Indonesia y Laos, para conocer las culturas y adentrarnos de lleno. Incluso trabajamos de cerca con Steve Aroundsack, un antropólogo de Laos, que nos ayudó a representar las culturas en una forma más auténtica”, explicó López Estrada.

“Lo importante del filme es saber si puede un grupo de personas completamente diferentes, con filosofías opuestas, que en más de 500 años no han tenido empatía, pueden coexistir por un fin común, ya que ahora tienen que aprender a confiar en el otro para reparar un mundo dividido”, señaló el director sobre uno de los propósitos del filme. 

“Destacamos el proceso de cómo recupera alguien la capacidad de conectar con la gente cuando hay tanta desconfianza en el mundo por una traición. Su viaje dentro de la película la introduce a encontrar los elementos para volver a aprender a confiar”, continuó.

Un mensaje contra la adversidad y su eco en la pandemia 

El cineasta considera que este contexto central, sobre la adversidad en el filme, tiene un especial reflejo en la situación actual de la sociedad: “Es sobre el tema de la confianza cuando el mundo que te rodea se siente tan corrupto, tan roto, vemos estos paralelismo con la vida real, es sobre cómo se sienten un grupo de personas que se unen por un bien mayor”, dijo.

“La película está pasando por una época muy oscura y, a pesar de eso, tiene un punto de vista optimista y de esperanza. Yo conecto mucho con esos conceptos, desde niño utilicé la imaginación. Me parece una historia con un mensaje de luz que espero traiga un poco de felicidad porque es necesaria para los tiempos”, agregó.

Y es que además de la adversidad social, el proceso creativo del filme estuvo marcado por la adversidad sanitaria pues su producción también estuvo marcada por la pandemia del coronavirus: “Nos cambió totalmente la jugada, los planes que teníamos. Había solo una escena animada antes de marzo del 2020, y tuvimos que reinventar la forma de producir la película. Entre 450 y 500 artistas sacaron las computadoras del estudio y las llevaron a casa y desde entonces se trabajó la película remotamente”, dijo.

“No sacrificamos nada de la calidad visual de la historia, estamos muy orgullosos de como nos ha quedado. Solamente el equipo técnico trabajó desde el estudio porque tenían que inventar soluciones para poder trabajar desde casa, pero es que hasta los actores grabaron sus voces así, en sus closets porque era el lugar con mejor acústica”, contó el cineasta. Cabe decir que las voces protagónicas en inglés fueron de Awkwafina y Kelly Marie Tran.

Al final, el mismo proceso pandémico fue un eco de la película: “También lo sentimos como otros paralelos de nuestro trabajo e historia. Necesitas a gente con la que puedas conectar, nos pusieron a prueba con la pandemia, sobre qué tanto podemos confiar en el otro sin estar físicamente juntos, y lo logramos. Al final esto es Disney, yo estoy acostumbrado a usar un guion y basarme en él para filmar y hacer un plan, acá no puedes cerrar el guion y hasta el último momento todo puede cambiar”, enfatizó.

Además de Raya y el último dragón, que llega el 5 de marzo, Carlos López Estrada espera el estreno comercial de Summertime (2020), otro filme independiente que presentó el año pasado en Sundance y sobre el otro proyecto con Disney, aunque aseguró que “no puedo decir mucho, porque si digo una palabra me pueden mandar hasta el equipo SWAT”, dijo en tono de broma, se sabe que sabe que es una nueva versión de Robin Hood y que estará lista dentro de dos años.

Comentarios:

Destacado:

+ -