Opinión


Carlos Pérez Bucio: buitres, cartón político y machismo

Carlos Pérez Bucio: buitres, cartón político y machismo | La Crónica de Hoy

A Carlos Pérez Bucio lo conocí cuando llevaba cartones generalmente de escritores, cineastas o artistas gráficos como él mismo, egresado de la FAD, a la redacción de El Búho, Excélsior, suplemento cultural fundado por René Avilés Fabila. Le perdí la pista porque vivió muchos años en Europa y tras una pausa en la que nos dimos cita para comer, hace poco más de un lustro le pedí ser el invitado gráfico del número de ranAzul, una revista de la que fui editor. En ella tuvimos una larga conversación y hablamos de su trabajo. En esta ocasión, como lo prometí la semana pasada, el espacio cede su cancha a otra microentrevista de corte político.

–Tengo la impresión de que tú corazón late con la izquierda. Pero conozco dueños de corazones latentes en la izquierda, que son más reaccionarios que Gilberto Lozano. ¿Cómo vives desde tu ámbito profesional eso que con cierta mamonería se ha dado en llamar el “acontecer nacional”?

–Diario debo batallar para mantener la cordura en medio de tanta desinformación o en el mejor de los casos, información chafa. Ahora la nota periodística no es lo que dijo el doctor Gatell, sino lo que padeció Pepillo Origel para poder vacunarse con trampas en Miami. Ahí está la muestra de que no tenemos un solo país sino dos, uno que se curtió en terracería y otro que guarda su dinerito en Andorra. No sé si leíste el manifiesto de Zedillo y distinguidos buitres que lo acompañan, llamando a contratar deuda para rescatar empresarios ante la adversidad pandémica. No tienen vergüenza.

–Más que una cuestión de vergüenza es de sentido común, ¿no crees? Ahora que hablas de buitres, noto que los caricaturistas los han dibujado mucho últimamente.

–Qué bueno que tocas el tema de las caricaturas. Se aventó un golazo el dibujante Chelo con ese cartón que representa a la perfección el México pedorro que va desde periodistas y opinadores chayoteros, hasta algunos amigos nuestros: aspiracionales y odiadores gratuitos de AMLO por naco. Son quienes creen que gente como Ricardo Anaya, Ferriz de Con, Margarita Zavala o X. González son gente de bien. Son gente de bienes, que no es lo mismo. Pero sácalos de ahí.

–No dejes a la imaginación de los lectores el cartón de Chelo. Mejor explícalo.

–Sencillo pero efectivo: Arriba de Palacio Nacional unos zopilotes revolotean mientras graznan: “Fuerza covid”, “Ya no puede gobernar”, en fin, las cosas que dicen nuestras tías panistas. Pero cuando un caricaturista te dibuja como animal, ya no es posible caer más bajo. Tenemos una clase media nivel pelagatos, que cree que ya merito es de los de arriba y no la culpo, si lo único que vio durante décadas fueron los comentaristas de radio y tele: que los mercados se regulan solitos, que en macroeconomía vamos bien, que nada más falta que eso se refleje en el bolsillo de los mexicanos de a pie y quién sabe cuántos cuentos… iba a decir chinos, pero más bien son made in Harvard y tropicalizados en el ITAM. Yo diría que habría que preguntarnos: ¿Los buenos caricaturistas tienen que ser de izquierda? En la historia del cartón político ningún artista digno de recordarse ha estado del lado de los poderosos. Champfleury decía que el deber de los caricaturistas no consistía nada más en retratar revoluciones, sino en provocarlas. Muchos historiadores de la caricatura califican este arte de popular y necesario, aunque las élites siempre han tratado de vampirizar la profesión. En plena Revolución Francesa hubo mucha caricatura reaccionaria, pero como todo lo execrable terminó en el basurero de la historia. Hay cartones de Paco Calderón que no tienen perdón de Dios, mantiene unas maneras tan peculiares de llamarnos jodidos. Es algo así como el humorista de confianza de los whitexicans.

–Si te pidiera, a partir del cartón de Chelo aventarte una intervención gráfica: ¿cómo la harías?

A los zopilotes les habría puesto las caras de Quadri, Alazraki, Moreno-Durán, Denisse Dresser no sé… la de Chumel.

–A los dos intelectuales de entonces, que son los mismos de ahora ¿cómo los dibujarías?

Krauze y Aguilar Camín no me caen tan mal, no los veo tan zopilotes, por lo menos mantienen cierto nivel de exquisitez. Aunque éste último se vio dos que tres mamarracho en el zoom filtrado con sus compas mirreyes seniors. Y bueno, Krauze… el 2018 debió dolerle como a nadie, me lo imagino lloriqueando la noche de la elección como Mimí Derba en Ustedes los ricos: “estoy muy solo con todos mis millones”.

–Eso de que la pandemia ha sacado lo mejor y lo peor de la gente no parece lugar común. Yo me he llevado muchas sorpresas. ¿Tú no?

Sin duda. Tenemos amigos y conocidos que ya pertenecen al club del AziNoAnlo. Trato de no enfrascarme en discusiones con ellos. Por otro lado, tengo amigos artistas muy picudos que sienten que la 4T está quedando a deber en muchos aspectos: desde la rendición de cuentas, los proyectos extractivos o la extinción de fideicomisos, que algunos casi-casi se lo tomaron a título personal, por aquello del Fonca. Se vale ser críticos, la inteligencia siempre lo agradecerá, la pandemia está llevando al límite la paciencia y el aguante de muchos. Me comentaba el otro día mi amiga la artista Katnira Bello –y creo que estamos de acuerdo– que las facciones políticas del país han usado la pandemia en beneficio propio, como arma para blandir los unos contra los otros. Los de derechas opinando que todo está peor que nunca. Los incondicionales de AMLO declarando triunfales que somos ejemplo mundial. Creo que es momento de preguntarnos, sin que suene a catecismo barato: ¿dónde quedó la empatía? No se trata de ser cursis, sino de ponernos en los zapatos de los demás. También hay quienes le han dado tregua a sus politiquerías y se han mostrado sensibles a la tragedia, a los más de 100 mil muertos. Hoy sigo conmocionado por el fallecimiento de mi amigo el pintor Iván Villaseñor, por complicaciones de Covid. Talentazo, el mejor. Mañana podría ser yo, algún familiar, mi vecino…

–Supongo que tú, al igual que yo, con dos hijas un poco más chavitas, pero mujeres al fin, con tu pareja, vas dimensionando la herencia cultural del patriarcado. Sigo sin poder creer que Morena quiera postular a un violador para gobernar Guerrero. No entienden que no entienden.

 

Preguntémonos: ¿Qué estamos haciendo para mantener espacios más seguros para las mujeres? ¿Por qué tan timoratos a la hora de combatir la violencia y los feminicidios? ¿Por qué la cultura de la excusa por parte de policías, ministerios públicos y magistrados? ¿La paridad de género en las legislaturas y gabinetes, es para permitir el pleno ejercicio de los derechos políticos de las mujeres o para que los puestos los ocupen las esposas, las amantes, las comadres y cuñadas de los que ya están arriba? ¿Mujeres de las bases en puestos de elección popular o nepotismo de género? Si la paridad de género es para llenar la cuota con Lili Téllez, Margarita Zavala o Gómez del Campo, entonces no me interesa y tampoco significa nada para las mujeres de la clase trabajadora. Me preocupa mucho que la 4T no tenga una voz más severa para garantizar los derechos de las compañeras, principalmente en la interrupción voluntaria del embarazo. La candidatura de Salgado Macedonio para la gubernatura de Guerrero con todo y señalamientos de agresión sexual, confronta a Morena con sus simpatizantes: ¿Creen que somos sus pendejos? Así las cosas, la revolución feminista no hará más que fortalecerse y sus primeros damnificados serán los machirrines sin remedio, los que a las primeras de cambio salen con su “pinches viejas ya no se les puede decir nada porque ya todo es acoso”, “a nosotros también nos matan”, etcétera. Esos cabrones no han entendido nada.

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Letras al pie

El pastel que ilustra este espacio corresponde a mi entrevistado y se llama “Diablo”.

 

dgfuentes@gmail.com

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