Opinión


Cartilla moral, una respuesta ante la violencia

Cartilla moral, una respuesta ante la violencia | La Crónica de Hoy

*Ariadna González

 

El 14 de septiembre de 1944, José Luis Martínez, secretario particular de Jaime Torres Bodet, titular de la Secretaría de Educación Pública, solicitó a Alfonso Reyes, por medio de una carta, la realización de un texto para la Campaña Nacional contra el Analfabetismo, texto que debía llevar una serie de principios morales para ayudar a cambiar la forma de vida de las clases más marginadas de la sociedad mexicana. En los albores de los años 40 en México, cerca del 53% de la población era analfabeta (según un estudio del Instituto Nacional de Estudios Políticos A.C.), por lo que era necesario la creación de planes para disminuir dicha cifra.

En este contexto nació la Cartilla moral, aunque no fue incluida en las cartillas alfabetizadoras para la que fue creada, Reyes continuó con los planes para su publicación. En 1952 publicó su Cartilla como el primer número de la serie de Residuos, de la colección Archivo, un tiraje corto distribuido en el círculo cercano de Alfonso Reyes. Fue hasta 1959 que, gracias al Instituto Nacional Indigenista, se realizó la primera edición “masiva” de esta obra, a pesar de que estuvo restringida a los instructores de las comunidades indígenas. En la década de 1990 se intentó incluir el texto de Reyes en los Programas Emergentes de Actualización del Maestro y de Reformulación de Contenidos y Materiales Educativos, pero el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación no aceptó y lo tachó de moralista, anacrónico y fuera de contexto, este hecho desató una polémica entre los que defendían fervientemente la obra de Reyes y aquellos que, a pesar de reconocer su valor, la consideraron innecesaria.

El historiador Javier Garciadiego, miembro de El Colegio Nacional y director de la Capilla Alfonsina, presentó este año la Cartilla moral, editada por El Colegio Nacional, en la cual relata las vicisitudes que ésta pasó a lo largo de su historia, es una reproducción de la que publicó el Instituto Nacional Indigenista, la cual fue la última revisada por Reyes. En conversación con Garciadiego sobre la recepción de dicha obra, comentó que la finalidad de la Cartilla moral era pacificar, civilizar y educar a un país que venía saliendo de la violencia revolucionaria, rebeliones electorales, la guerra cristera y la rebelión de Saturnino Cedillo, además de que la Segunda Guerra Mundial había cobrado la vida de más de 50 millones de personas, por lo que la Cartilla buscaba enaltecer la paz y promover la convivencia civilizada entre todos los mexicanos.

El historiador contextualiza el México actual, en el que existe un incremento desmedido de violencia, violación de los derechos humanos por parte de organismos de poder; y a nivel internacional, actos de violencia racial y discriminación religiosa. La Cartilla moral de Reyes invita a la tolerancia, aunque Garciadiego también afirma que al leerlo nadie va a quedar “curado” de incivilidad y violencia, cree que el lector podrá realizar una introspección individual que lo ayudará a ser un ciudadano más empático. Finalmente enfatizó que, a pesar de que la Cartilla en un principio estaba dirigida a las clases bajas de la sociedad mexicana, sin embargo, en la actualidad la impunidad, el crimen, la delincuencia y la falta de educación afectan a todas las clases sociales, por ello la invitación está abierta a cualquiera que desee acercarse a esta importante obra.

 

Comentarios:

Destacado:

LO MÁS LEÍDO

+ -