Opinión


C.C.P. Graciela Márquez Colín Secretaria de Economía

C.C.P. Graciela Márquez Colín Secretaria de Economía | La Crónica de Hoy

Pareciera que el Presidente de la República se ha atado a sí mismo a que el desempeño de los indicadores económicos sean también parte de la evaluación del andar de su gobierno, llevando con esto un grado de riesgo implícito ya que algunos de los principales números no son de control interno sino que responden principalmente a situaciones internacionales. A pesar de lo volátil que pudiera resultar esto, los números al arrancar el año parecen favorables, tanto que hace que las críticas por decisiones que supuestamente afectarían a la economía no estén teniendo esa consecuencia negativa en varios de los factores de medición.

Aún no empezaba esta administración federal cuando la decisión de cancelar la construcción del NAIM generó fuertes comentarios sobre su impacto negativo en la economía, empezando por la incertidumbre y desconfianza que generaría en los inversionistas.

Al poco tiempo después vino otro sobresalto, la amenaza de la bancada de Morena para limitar las comisiones bancarias, mismas que, se probó, están muy por encima de las que cobran los mismos bancos en sus países de origen. La respuesta fue más allá de algunas voces críticas y se reflejó en la bolsa que sufrió su primera gran caída desde la elección presidencial de 2018. Algunos pareció darles gusto, como si se eso los hiciera reivindicarse en su dicho sobre las consecuencias anunciadas de votar por AMLO. Pocos repararon sobre lo correcto o incorrecto que los mexicanos pagaran más por servicios bancarios que todos nuestros socios ricos de la OCDE, la cosa era que no cayera la bolsa, nada más.

Posteriormente vino la guerra contra el huachicol, que generó escases de gasolina, impactando, de acuerdo con las cámaras, no sólo a los particulares sino al trasporte de mercancías y con ello eventualmente al movimiento de la economía, otro elemento aparente que anunciaría nubarrones económicos. También vendría un aparente fracaso en el road show de PEMEX en Nueva York, que no logró convencer a los inversionistas institucionales por lo que Fitch Ratings degrado la calificación de la petrolera mexicana.

Pero la semana pasada empezaron a darse a conocer datos y determinaciones que parecen contradecir los augurios de los malquerientes presidenciales. Todo comenzó con la determinación de las calificadoras internacionales  Moody´s, HR y Starndard and Poor´s de no secundar la decisión de Fitch y mantener la perspectiva de PEMEX como estable.

Vendrían en cascada otros anuncios oficiales, no procesados ni publicados por el gabinete, como el dato de que la inflación había caído a los niveles más bajos de los últimos dos años en enero. Por otro lado uno de los factores más importantes de crecimiento de la economía, la venta de autos, subió por primera vez en varios meses con un repunte de 1.9% en comparación a la registrada en el mismo mes de enero del año pasado. Así también se dio a conocer por parte del INEGI que el Índice de Confianza del Consumidor aumentó 1.9 puntos llegando a 46, el segundo más importante registrado en la historia en México y que en buena medida mide las expectativas de los consumidores sobre su futuro económico.

Así, el Presidente, a pesar de situaciones controvertidas, arranca el año con indicadores positivos que podrían señalar que caminamos por buen rumbo. Atarse a estos indicadores sin duda es un riesgo, pero hasta ahora parece que los números le favorecen.

 


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@maximilianogp

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