Opinión


C.C.P. Jesús Seade Helú Subsecretario para América del Norte

C.C.P. Jesús Seade Helú Subsecretario para América del Norte | La Crónica de Hoy

Era sólo cuestión de tiempo para que Donald Trump tronara públicamente contra el actual gobierno de México, con esa beligerancia que le caracteriza, utilizando la mentira como arma principal, canalizando su xenofobia en esa obsesión de hacer de nuestra frontera un tema que esté presente en la mente de su electorado para las próximas elecciones de 2020.

Los antecedentes de Trump son conocidos, ha sido una figura pública por décadas, rodeado de la atención de los medios por su vida de playboy multimillonario, por sus grandes edificios íconos de importantes ciudades en el mundo, por su reality show, así como por sus posicionamientos de negociador duro que hace del bullying su principal estrategia para llevar al límite a sus contrapartes.

Trump no es infalible, pero su estilo agresivo le ha dado frutos muchas veces en su vida. No sólo en los negocios sino también en la política, donde ahora como mandatario ha casado todo tipo de pleitos, tanto dentro de su país como con mandatarios de varias naciones, algunas incluso consideradas amigas de Estados Unidos.

Sabidos son sus desplantes con la realeza británica, el empujón al Primer Ministro de Montenegro en la reunión de la OTAN, la agresión directa a Justin Trudeau, Primer Ministro de Canadá, a quien llamó deshonesto e inútil o dejar con la mano estirada a Angela Merkel, Canciller alemana. Estos se suman a tantos otros que hizo como candidato donde igual se fue contra China, Irán, Corea del Norte y México.

El Presidente norteamericano no tiene otra forma de actuar, es su esencia y quizá él considera que es también la fórmula de su éxito inegable, ya que así ha conseguido sus objetivos tanto en los negocios como en la política, aunque jamás será lo que él quisiera se le reconociera, un estadista de la altura de algunos de sus predecesores como Obama, Clinton, Kennedy, Roosevelt o Lincoln.

Hoy Donald Trump trata de provocar un nuevo pleito con México, con su gobierno y con su presidente, si este muerde el anzuelo. El discurso contra nuestro país irá subiendo de tono, como lo hizo en el 2016 y llegará a su climax previo a la elección en noviembre de 2020. La construcción del muro será el estandarte de su campaña de reelección, el haberlo logrado, al menos los recursos para ella, o no haberlo conseguido por una oposición abierta de los demócratas.

Pero las brabuconadas de Trump, sus agresivos twitts y sus declaraciones ofensivas en eventos y momentos bien escogidos por él, difícilmente son llevadas a la práctica, es su estilo de amenazar, incluso blofear, escondiendo sus verdaderos objetivos. El TLCAN, ahora T-MEC, fue en algún momento víctima de ese chantaje, para que al final no fueran tantas las modificaciones y hoy sea prioridad en su agenda ratificarlo en su congreso. Políticamente dirá que cumplió.

¿Valdrá la pena un mano a mano con un Presidente tan poderoso, pero con un futuro incierto? En la matemática política, a Trump le queda 1 año y 8 meses seguros como Presidente, a AMLO le quedan más de 5 años y medio. ¿Debe el gobierno federal comprar el pleito o dejarlo hacer su show? Aquí está el dilema, ante la presión de algunos de salir a responder, mordiendo el anzuelo que él espera para golpearnos aún más duro.

 


maximilianogarcia@gmail.com
@maximilianogp

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