Opinión


C.C.P. Porfirio Muñoz Ledo Presidente de la Cámara de Diputados

 C.C.P. Porfirio Muñoz Ledo Presidente de la Cámara de Diputados | La Crónica de Hoy

Terminamos una semana de mucho jaloneo en el poder legislativo. Las mesas directivas, los cambios de quienes las encabezan, los partidos que deben presidirlas, así como disputas por los liderazgos en el partido mayoritario en ambas cámaras. En particular, llama la atención la propuesta de la diputada Dolores Padierna planteando la continuidad de Morena al frente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, que conforme al acuerdo político, al instalarse la legislatura, habría de entregarse al PAN en el segundo periodo de sesiones que está por comenzar. La presidencia de la mesa es una posición estratégica, dentro y fuera de San Lázaro, la cual podría conservar Morena, reteniendo con sus aliados el control de este importante órgano legislativo.

De acuerdo con el resultado de las elecciones de 2018 en los 300 distritos federales y la asignación de 200 diputaciones plurinominales, el partido Morena logró una importante mayoría simple, pero ésta no le permitiría, por sí sola, pasar todas las reformas sin requerir de alianza legislativa alguna. Pero estaban sus aliados electorales, PT y PES, con los cuales tendría 309 votos y con ello la mayoría absoluta con la que podría aprobar cualquier iniciativa de ley salvo aquellas que la Constitución o las leyes exigieran mayoría calificada para lo que sería indispensable contar con más diputados.

Pero a pesar de estos números Morena tuvo que negociar con el PAN la rotación de la Presidencia de la Mesa Directiva, al no tener la mayoría calificada aún; pero las circunstancias cambiarían pronto.

Morena y el gobierno federal seguían en la búsqueda de los ansiados 334 diputados que le dieran mayoría calificada, para lo cual el partido mayoritario tuvo acercamientos políticos con dos grupos, el PRD, al que no buscaba sumar como marca, sino quitarle diputados, lo cual logró, logrando atraer a 9, a lo que además sumaron a un nuevo asociado político, el Partido Verde, logrando finalmente el número mágico.

Con esta nueva fuerza, Morena ha puesto en la mira rehacer los acuerdos, negando al PAN el acceso a la Presidencia de la Mesa Directiva en el segundo periodo legislativo. Presidir San Lázaro no es cualquier cosa, se tiene el control del desarrollo de las sesiones, el manejo de las estrategias legislativas de los asuntos que se debaten en el pleno y otros que están en el horno. Está también la administración de 6,758 millones de pesos, el manejo de una plantilla laboral, cientos de puestos y por supuesto una vitrina que genera un espacio importantísimo para figuras públicas, como ha sucedido en el pasado.

Así, Morena quiere seguir controlando la Cámara de Diputados. De lograrlo habrá otras decisiones por tomar, si don Porfirio Muñoz Ledo continuará al frente o dará paso a otros líderes como Dolores Padierna u otros pesos pesados del partido en la Cámara de Diputados. Podría incluso haber la necesidad de hacer otros acomodos, dada la posibilidad de que se quede vacante también la coordinación de la bancada si Mario Delgado logra la presidencia de Morena, lo que podría también dar espacio a otros escenarios, como que Padierna ocupara la coordinación misma o incluso el regreso de Horacio Duarte a su curul para ocupar la mesa o la coordinación, una vez que su programa estrella en la Subsecretaría del Trabajo, Jóvenes Construyendo el Futuro está ya implementado. Seguirá siendo el legislativo el centro del debate, ahora por la campaña de San Lázaro.
 

 

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