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“Cerrarse a impuestos es darte un balazo en el pie”: Salomón Chertorivski

El economista, en entrevista con Crónica, afirma que el cobro de impuestos progresivos y su posterior uso ayudarían a reducir las desigualdades sociales en el país; plantea abrir el debate, “aunque no le guste al gobierno”.

“Cerrarse a impuestos es darte un balazo en el pie”: Salomón Chertorivski | La Crónica de Hoy

La oposición tiene que proponer abrir el debate sobre más impuestos, no me queda duda, considera Salomón Chertorivski. (Fotos: Adrián Contreras)

Primero, cobrando impuestos, enfatiza Salomón Chertorivski cuando se le pregunta sobre las acciones que definirían a un gobierno de vocación social. Esto, reseña en entrevista con Crónica, fue eludido por la administración de la 4T en los preparativos de la Ley de Ingresos para 2019, pero está la posibilidad de que el paquete económico para el próximo año sea diferente, con impuestos progresivos, que se cobren diferenciando entre quien tiene una posición cómoda y quienes padecen para resolver sus necesidades cotidianas. La oposición, añade, debe sumarse a los llamados a que los impuestos, cobrarlos,  se conviertan en uno de los mecanismos para hacer de México un país de menores desigualdades sociales.

“Y después, utilizar esos impuestos para generar bienes y servicios a la población, pues esos son los mecanismos iniciales que un estado tiene para disminuir las desigualdades”, remata Chertorivski, “pero el primer elemento de igualación serio es que el gobierno haga esta tarea, que cobre impuestos de manera progresiva y suficiente, y que esos recursos se inviertan con transparencia en lo que la gente necesita”.

Éstos son los debates que necesitamos, propone el economista y político que ha sido funcionario público en administraciones de diferentes tintes partidistas, “necesitamos una discusión seria para reformar la hacienda pública, este gobierno ya renunció a hablar de impuesto, pero debemos discutirlo, discutir el impuesto a la riqueza, a la herencia, cómo se va a cobrar verdaderamente el predial, aunque a nadie le gusta hablar de esto…”

—¿Hay espacio en este sexenio para esa discusión?

—De entrada no le gusta al gobierno…

—¿Y la oposición?, habrá quien diga que proponer impuestos desde la oposición es suicida.

—La oposición tiene que proponerlo, no me queda duda. En Noruega ganó una opción proponiendo subir los impuestos. A veces sentimos que México no es un país donde se puedan tener estas discusiones densas. México es un país complejo y cuando te sientas con jóvenes de entre 18 y 35 años a discutir de estos temas, y otros como los medioambientales que el gobierno no quiere discutir, los jóvenes sí quieren hacerlo. Nos merecemos una discusión profunda y seria. Me entristece que con la fuerza que llegó este gobierno, con la mayoría que votó por el Presidente, con las travesuras que se hicieron para tener mayoría en el Congreso, había la legitimidad y la fuerza para decir que vamos hacia un nuevo proyecto y para eso se necesita dinero. Y resulta que tenemos un gobierno más neoliberal que el que más, llamando a ahorro, a la no inversión pública, no cobrando impuestos, cancelando programas sociales. Sí creo que es justo que, respetuosamente, tengamos una discusión.

Un primer saque es el paquete económico 2020, ya sabemos que no van a querer meter nada nuevo a la Ley de Ingresos, lo han dicho en todas partes y me parece que eso, como gobierno, es darte un balazo en el pie.

La discusión del paquete 2019 fue tristísima, todo fue nada más para generar los 200 mil millones de pesos para las prioridades. Es justo que quien ganó tenga sus prioridades, pero la cobija no se agrandó.

—¿Cómo hacer entender por qué el esquema de impuestos actual no nos está funcionando?

—México es igual de desigual antes y después de los impuestos y de la inversión del Estado, es decir, el modelo que es la piedra angular de la igualación, aquí no jala. Se cobran impuestos no de manera progresiva, sólo a los que nos retienen impuestos (en empleos formales), pero las grandes corporaciones y las grandes fortunas tienen más posibilidades de no pagar.

Después, se aplican muchos subsidios que no favorecen a la igualdad, por ejemplo el subsidio a la gasolina que es un ejemplo clarísimo: le metes cientos de millones de pesos a este subsidio que favorece más a quien más tiene. Eso no ayuda a igualar.

La intervención del gobierno debe igualar, le cobras impuestos al rico, no se los cobras a quien gana muy poquito y eso es un primer tramo de igualación, después el gobierno debe invertir en bienes y servicios que, normalmente le benefician más al que tiene menos y eso es otro tramo hacia la igualdad.

Nuestro país necesita crear un verdadero sistema de protección social.

Lo que queremos para todos los mexicanos y mexicanas no es tan difícil de imaginar: una educación pública de calidad; salud pública de calidad; mecanismo de transferencias para cubrir necesidades de quienes están vulnerables en cierta etapa de la vida o de nacimiento (por ejemplo seguro de desempleo, pensión universal a ancianos, entre otros), infraestructura social básica (agua, drenaje, luz, ahora internet) y una vivienda digna. Pueden ser más, pero si definiéramos que son esas cinco, vemos cuánto cuestan y vemos en consenso cómo se va a cobrar para que el Estado mexicano tenga los recursos para ello.

La argumentación debería provenir sobre todo de un gobierno emanado de la izquierda o de cualquier oposición que tenga un planteamiento encaminado a la socialdemocracia. Esto es un irreductible. No es decir sólo, por ejemplo, quiero salud para todos, sino ver cómo se opera para ello.

—Pasa esto por calcular cuánto cuesta y cobrar impuestos para solventarlo, no bastaría entonces con recortes y ahorros…

—No nos engañemos, en salud y en educación es una falacia que se puede hacer más con menos. En México estamos invirtiendo como 5 mil pesos en promedio por mexicano, mientras en Dinamarca se está invirtiendo más o menos 110 mil pesos por ciudadano. Necesitamos meterle más y saber de dónde van salir esos recursos.

—¿Por qué no se logra afrontar la discusión hacendaria y una reforma emanada de allí?

—Toca decirlo, yo no creo que quienes llegaron a la Presidencia se hayan dicho ‘vamos a ver cómo jodemos esto’. No, el que llega lo hace con la voluntad de hacerlo bien y se hace rodear de la gente que cree más capaz.

Mira, a partir de los ochenta el mundo democrático liberal casi llegó a un consenso sobre el modelo que debíamos seguir, se creía que debíamos crecer y la receta era científica: desregular, estado más pequeño, privatizar, finanzas públicas equilibradas, banco central autónomo y abrirte al mundo. Y haciendo todo esto ibas a crecer. México fue quizás el alumno más destacado de este modelo y ni crecimos o crecimos mediocremente, aunque este año vamos a extrañar ese crecimiento mediocre.

Y mis colegas economistas más ortodoxos dirán que lo que falto desregular más; pero yo creo que desde la crisis financiera de 2008 y 2009, estoy convencido, hay algún consenso de que nos faltó integrar a esa ecuación del crecimiento las variables de la desigualdad y la pobreza, a las que dejamos en el cajón de lo moral. Hoy sabemos que pobreza y desigualdad deben disminuir para lograr el crecimiento. Y no es que primero se va a crecer y después, mágicamente, eso iba a tocarle a todos en un efecto regadera.

El pequeño crecimiento que sí tuvimos en aquellos años se quedó en manos de muy poquitos. Si somos un país tan desigual, cómo podríamos aspirar a generar crecimiento. Dicho eso, el tema es la discusión fiscal y en qué vamos a invertir lo recaudado.

—¿Las élites políticas y económicas están en posición de afrontar esta discusión de fondo?

—En 2018 había una profunda búsqueda de cambio, si eso no lleva a las élites a reflexionar sobre qué no hicimos bien, están perdidos.

—¿Y qué perspectivas tiene usted en este tema para la 4T?

—Pues para mal, dolorosamente lo que estoy viendo, si no hay corrección pues… Y si me equivoco es que entonces todo lo que hemos estudiado y enseñado va a mostrar que no servía: que no servía hacer diagnósticos, evaluaciones, tener datos y hacer números, porque no todo es el modelo matemático, pero el conocimiento sí tiene que ser la base para la toma de decisiones en lo público. Si no estudias y no ves las mejores prácticas en otros lugares y se toman las decisiones, la probabilidad de que salga bien es baja. Pongámoslo en términos beisboleros: que alguien que nunca ha entrenado se suba a batear y le tiren cien bolas, hay probabilidades de que le pegue a alguna, sí, pero lo más probable es que se ponche, se ponche y se ponche. Si ni siquiera subes con los elementos mínimos indispenables no puedes subir bien.

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