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Chagas, una enfermedad de la pobreza, desatendida: Jaime Ortega

Nuestros científicos. Lo que nosotros estamos desarrollando es una vacuna terapéutica. Esto significa que puede ser aplicada a los pacientes que ya tienen la enfermedad y ayuda a reducir la carga de parásitos, dice investigador de Cinvestav

Chagas, una enfermedad de la pobreza, desatendida: Jaime Ortega | La Crónica de Hoy

Originario de la comunidad El Limón, cerca de Autlán, Jalisco, el doctor Jaime Ortega López, bioquímico del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav), forma parte del equipo multinacional que actualmente desarrolla una vacuna contra la Enfermedad de Chagas, padecimiento desatendido por las grandes farmacéuticas y que causa entre 10 mil y 12 mil muertes por año en países tropicales.

La Enfermedad de Chagas es causada por un parásito llamado Tripanosoma cruzi que entra al cuerpo humano tras el piquete del insecto chinche besucona. Una vez que está en la sangre, el parásito se multiplica causando fiebre, inflamación de meninges y crecimiento anormal de hígado, colon, bazo y corazón.

“Lo que nosotros estamos desarrollando es una vacuna terapéutica. Esto significa que puede ser aplicada a los pacientes que ya tienen la enfermedad y ayuda a reducir la carga de parásitos. El proceso para su desarrollo ha sido largo, pues desde 2011 se formó el consorcio en el que trabajamos varias instituciones, pero es un proyecto muy importante porque se trata de una de las llamadas enfermedades de la pobreza o enfermedades parasitarias desatendidas”, explicó a Crónica el científico mexicano.

Con su equipo del Departamento de Biotecnología y Bioingeniería de Cinvestav, Ortega López estableció una colaboración con los doctores Peter Hotez y María Elena Bottazzi, del Baylor College of Medicine y del Centro para el Desarrollo de Vacunas del Texas Children’s Hospital, así como con Eric Dumonteil, de la Universidad Autónoma de Yucatán y la Fundación Carlos Slim, con el objetivo de sumar esfuerzos para el desarrollo de la vacuna terapéutica.

Esta vacuna tiene como elemento central un tipo de molécula llamado proteínas recombinantes, que son similares a unas proteínas producidas por los parásitos, pero éstas son generadas en laboratorio.

“Desde hace años se sabía que los parásitos producen diferentes proteínas, pero no se sabía bien sus funciones porque era difícil y caro purificarlas y multiplicarlas. Yo había trabajado con técnicas de biología molecular para expresar proteínas de manera recombinante y poderlas purificar. Ese trabajo lo había realizado durante mi doctorado en la Universidad de Texas, en San Antonio, antes de regresar a México e incorporarme a Cinvestav”, dice el científico, quien está casado con la doctora Rossana Arroyo Verástegui, investigadora del Departamento de Infectómica y Patogénesis Molecular de Cinvestav, con la que había estudiado otros parásitos, antes de enfocarse en la Enfermedad de Chagas.

Una de las grandes aportaciones de Ortega en el desarrollo de la vacuna fue lograr en laboratorio que las proteínas recombinantes tuvieran la estructura tridimensional y la función que interesa para la vacuna, pues al principio lo producido en laboratorio no era similar a lo que producían los parásitos.

ENFERMEDAD DE LA POBREZA. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que más de 70 millones de personas de países tropicales están en riesgo de padecer la Enfermedad de Chagas. Cada año se reportan 30 mil nuevos casos y 12 mil muertes. En México, un millón 100 mil personas están infectadas, con un subregistro importante, de éstos hasta el 30 por ciento desarrolla problemas cardíacos.

“Éste es un problema que ha requerido un abordaje multidisciplinario y por eso se formó el consorcio. Creo que éste es un ejemplo de la dirección en la que avanza la ciencia pues está claro que cada vez trabajarán más unidos la biología molecular, la inteligencia artificial y el desarrollo de nuevos materiales, entre otras disciplinas”, indica el investigador mexicano.

Hijo de agricultores que padecieron la guerra cristera, a principios del siglo XX, Jaime Ortega López sintió fuerte atracción hacia la combinación de biología, química y matemáticas desde la secundaria, debido a la fascinación que le generaba comprender la transformación de la materia. Por eso migró a la capital de su estado para estudiar el bachillerato vocacional y la carrera de Ingeniería Química, en la Universidad de Guadalajara (UdeG).

Desde ahí ha realizado un largo recorrido académico y científico en la propia UdeG, en Cinvestav y en la Universidad de Texas, en San Antonio, hasta convertirse en un reconocido experto en la producción, purificación y replegamiento de proteínas recombinantes.

Formador de jóvenes investigadores en áreas como la Biología Molecular y la Biocatálisis, Jaime Ortega subraya que la experiencia del consorcio contra la Enfermedad de Chagas producirá mucho más que una vacuna pues demuestran cómo la biología molecular mexicana no se limita a generar resultados de laboratorio sino que ofrece soluciones a problemas preocupantes de salud pública.

“Todos sabemos que en salud es mejor prevenir que atender y que las vacunas han salvado millones de vidas, sin embargo, todavía hay enfermedades que no son atendidas y están olvidadas. Ahí es donde consorcios multinacionales podemos aportar soluciones concretas y salvar muchas vidas y esta vacuna contra la Enfermedad de Chagas es un ejemplo real para atender un mal que hace mucho daño a la población más pobre”, concluyó.

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