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Ciencia y cultura, opción de movilidad social para niños y jóvenes

ENTREVISTA. Alejandro Frank Hoeflich, Premio Crónica en el área de Academia, y un grupo de investigadores crearon el Programa Adopte un Talento (PAUTA), para acercar a niños y jóvenes a la cultura, la ciencia y la educación “porque no hay otra forma de desarrollo, por más que se escuchen los cantos de las sirenas”.

Ciencia y cultura, opción de movilidad social para niños y jóvenes | La Crónica de Hoy

Alejandro Frank Hoeflich tras recibir el Premio Crónica en el área de Academia, el pasado 9 de octubre. (Foto: Saúl Castillo)

A lo largo de más de una década de existencia, el Programa Adopte un Talento (PAUTA) ha conducido a cerca de 10 mil niños y jóvenes por el sendero de la ciencia. Actualmente, alrededor de mil 500 estudiantes toman sus talleres y actividades en alguna de sus cuatro sedes: Chiapas, Michoacán, Morelos y Ciudad de México. 

Alejandro Frank Hoeflich y un grupo de investigadores y colaboradores gestaron y han mantenido el proyecto a pesar de las limitaciones financieras que han sorteado desde sus inicios. Esta asociación civil ha permitido que muchos niños y jóvenes se acerquen a la cultura y a la ciencia, que de forma ordinaria difícilmente habrían encontrado. 

Este esfuerzo ha sido reconocido en su fundador, Alejandro Frank Hoeflich, con el Premio Crónica en el área de Academia. La persistencia y desarrollo de PAUTA son un ejemplo de los mecanismos a través de los cuales es posible brindar a la juventud una opción de movilidad social e intelectual y, con ello, construir un mejor país, puesto que, como ha dicho Frank en diversas ocasiones, es el recurso y lo más importante que tenemos en México.  

“PAUTA tiene la misión de abrir la oportunidad a los jóvenes hacia la ciencia y la cultura”, señala en entrevista el director del Centro de Ciencias de la Complejidad de la UNAM y miembro de El Colegio Nacional, institución donde se han llevado a cabo varias ediciones de la Feria Nacional de Ciencias de PAUTA, donde los niños y jóvenes presentan sus proyectos y asisten a charlas y conferencias con destacados investigadores. 

Frank enfatiza que dar esta opción es algo de vital importancia para un país que necesita de ellos para atajar los grandes problemas que enfrentamos. “La fuga de cerebros es como una gotera y es muy triste, se trata de un problema sistemático, donde personas que han tenido la oportunidad de estudiar se van al extranjero y se quedan allá porque no les ofrecemos oportunidades reales en México. Pero el torrente mayor del intelecto que perdemos no es ése, es uno interior: todos los niños y jóvenes a quienes no les damos jamás la oportunidad, ésa es una fuga de talentos brutal”.

PAUTA, añade, nació con la convicción de que hay que darle la mano a los jóvenes y niños mexicanos para que realicen aportaciones al desarrollo del país. “Esto sólo se logrará a través de la cultura, la ciencia y la educación, y tenemos la convicción de que así es. Sólo así podremos cambiar y reducir las grandes diferencias que predominan en México, pero además aumentar nuestra capacidad de autonomía y soberanía, que no será a través de grandes exportaciones… donde lo que más exportamos es, desgraciadamente, personas a las que no les hemos dado más opciones”. 

Frank menciona que PAUTA ha sido el resultado de un esfuerzo de un grupo de científicos que decidió retribuir un poco de lo que ha recibido del país y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y que es un programa que debe de continuar y apoyarse, al igual que a la educación, la ciencia y la cultura, “porque no hay otra forma de desarrollo, por más que se escuchen los cantos de las sirenas”.

Desafortunadamente, en la actualidad los jóvenes en este y otros programas reciben la imagen de que la comunidad científica tiene privilegios que no concuerdan con la realidad; sin embargo, “no van desanimarnos y, aunque no sin menos dificultades, PAUTA seguirá”.

Con casi 12 años de existencia, PAUTA se ha ampliado a algunos estados y aunque podría imaginarse que se ha consolidado, no ha contado con los recursos financieros necesarios para llegar a más niños en el país. Sin embargo, enfatiza el físico, no sólo se trata de recursos económicos para poner en marcha una empresa de este tipo. 

“No basta sólo con palabras, buenas intenciones y sólo ofrecer dinero, se requiere de un proyecto con una estructura. El dinero es importante, pero no basta para educar ni ofrecer oportunidades; PAUTA ha sido concebido para ofrecer este apoyo y cultivar a estos chicos, muchos de los cuales son sobresalientes. Ellos eligen sus propios proyectos a desarrollar, pero además llevan años yendo a los talleres y aprendiendo”. 

Frank Hoeflich señala que PAUTA da seguimiento a los niños y jóvenes que ingresan al programa, algunos de los cuales ya se encuentran desempeñando carreras universitarias. “No ofrecemos un apoyo generalizado y anónimo, sino que les damos a todos seguimiento y tratamos de mantener el contacto con ellos, muchos de los cuales además se han incorporado a PAUTA como enlaces y como maestros. Lo que soñamos alguna vez fue formar una pirámide donde los más grandes apoyen a los más pequeños”. 

Finalmente, sobre el Premio Crónica, Alejandro Frank refirió su sorpresa al ser elegido por esta casa editorial. “Es un premio que agradezco mucho, sobre todo porque los anteriores galardonados han sido personas súper notables, lo cual se repite este año, donde hay grandes científicos, como Ranulfo Romo”.

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