Opinión


Clínica veterinaria en apuros

Clínica veterinaria en apuros | La Crónica de Hoy

 

 

 

 De ninguna manera o bajo cualquier argucia deberá permitirse dar

un paso atrás en lo tocante a los derechos fundamentales de los animales no humanos. ¡Vamos!, ni para tomar impulso, y menos en

la capital mexicana cuya Constitución los determina y protege como

los “seres sintientes” que son. Lo anterior, en referencia a que

desde el domingo pasado corrió por las redes sociales, posteriormente replicándose en medios me comunicación tradicionales, información gráfica donde se veía, ¡en pleno Polanco!, una calandria tirada por noble

corcel dizque para dar servicio a quinceañeras y novios en piso asfaltado, lo que además, para añadirle más faltas, está prohibido en la Ley de Protección

a los Animales de la CDMX. Y que no venga la @AlcaldíaMHmx con que los sorprendieron, porque entonces, entre sus inspectores o más arribita, hay corrupción y en el patrullaje otro tanto. Vamos a medir qué tan cierto resulta

el supuesto animalismo del titular de la demarcación, Victor H. Romo, ya

que intentando tripetir en el puesto, ahora repitiendo por MoReNa, está promoviendo reforzar el bienestar animal. ¡Ajá!

 

 

Y así como se viralizó lo del caballito, igualmente rebosaron los mensajes en los que se compartió, con rabia e indignación, supuesta negligencia médica y posterior secuestro de joven perrita mix llamada PERSIA, hechos para peor, sucedidos en uno de los establecimientos del ramo más antiguos en la Ciudad de México: la Clínica Veterinaria Dr. Malvido ubicada en Prado Norte No. 403, local A, Lomas de Chapultepec, lugar donde el pasado 7 de mayo fue recibida PERSIA luego de presentar repentinamente hemorragia, siendo diagnosticada (equivocadamente) con parvovirus por parte de la MVZ Nahomi Sánchez Ortiz, y por lo tanto, determinándose su internamiento para ser atendida en toda forma, como así procedió, bajo la confianza de sus padres adoptivos Leonardo y Estephanía, quienes a partir de entonces la visitaron 3 veces por día durante los siguientes dos. Hasta aquí todo bien, sólo que… el 9 de mayo y bajo su derecho y hasta obligación, aunque la vieron progresar decidieron solicitar una segunda opinión necesitando para ello sacar a la perrita del sitio referido, lo cual les fue refutado por personal de la clínica, que les insistió en dejarla tranquila e incluso 7 días más hospitalizada. Siendo así…

El  lunes 10 de mayo, al acudir temprano a visitarla, por boca de quien me fue referido como “doctor Alfredo Malvido Valverde” recibieron la terrible noticia de que PERSIA se les había escapado a las 8 am con todo y catéter en la pata derecha. Ello, tras haberla sacado al patio “para que hiciera popó y recolectar muestras”, e inexplicablemente la fuga se dio pese a que según se me describió, el área cuenta con tres puertas a manera de esclusas. ¡Vaya protocolos tendrán!, digo yo… y lo más cínico fue que el responsable del establecimiento aceptó la culpa, describiéndola simplemente como “un error humano”. Para no alargarme más…

Les cuento que los custodios de PERSIA se lanzaron de inmediato en su búsqueda, colocando además carteles con su imagen, pero mismos que curiosamente y casi de inmediato fueron retirados, presumiblemente por personal de la citada clínica, porque… ¡sabían que ellos la tenían!, circunstancia de la que dio cuenta Leonardo cuando al regresar a pedir mayores explicaciones le pareció escuchar el ladrido de la hermana de LOBITO (quienes amamos a nuestros perros distinguimos perfectamente sus voces y el tono de las mismas), procediendo a internarse sin más permiso hasta los confines del lugar, encontrando a la perrita en una bodega llena de telebrejos y basura que le impedían acudir hacia la voz que amaba, ya que aparte, parecía sedada. ¿Propósito de ese montaje? Se ignora, pero existen videos y grabaciones que lo documentan, digo, por si hay réplica, pero más que nada porque con ese respaldo los quejosos buscan que alguna autoridad intervenga rigurosamente para evitar estas sinvergüenzadas y/o que acción similar se repita en otros animales, aunque como suele pasar, parece ser que no es la primera mala práctica reportada en el sitio.

Por mi parte y dada la buena impresión que tengo del Consejo Ciudadano (5555335533), sugerí que los afectados pidieran orientación a tal instancia para conocer, con precisión, si lo sucedido encaja en supuestos de delito. Asimismo y pese a Mariana Boy, también recomendé acercamiento a la PAOT a través de su Subprocuraduría Ambiental, de Protección y Bienestar a los Animales, sin omitir que este tipo de “incidentes” (para estar a tono) en establecimientos veterinarios y de servicios estéticos son espantablemente frecuentes, por lo cual y a falta de espacio por hoy, en siguiente ocasión me extenderé al respecto.

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