Opinión


¿Cómo puedo ayudar a mi cerebro a prevenir enfermedades mentales?

¿Cómo puedo ayudar a mi cerebro a prevenir enfermedades mentales?  | La Crónica de Hoy

Cada vez la medicina migra más de ser una especialidad que se dedica a diagnosticar y curar enfermedades, a una disciplina de educación para la prevención de éstas. El ejemplo ideal de esto es el de las patologías infecciosas. Con frecuencia, leemos en las noticias sobre ciertos virus que ya se consideran erradicados de la humanidad… bueno, a excepción de las “gloriosas” contribuciones de los antivacunas (motivo de una futura y muy extensa columna).

Dentro de este movimiento, no podemos dejar de incluir a las ciencias neuropsiquiátricas y de conducta. Sí. Leyeron bien. Ya contamos con evidencias estadísticas que nos posibilitan a enunciar buenas prácticas que pueden evitar la aparición de enfermedades mentales, y, además, son las mismas que contribuyen a mejorar el estado del paciente cuando ya se es portador de uno de estos desórdenes.

Vamos a tratar de ordenar los métodos de prevención para que queden perfectamente claros:

  1. Cuidar la integridad de mi sistema nervioso central: muchas de estas patologías cuentan como vía común de presentación el antecedente de traumatismos de cabeza, infecciones como la meningoencefalitis y la neurocisticercosis, traumas del nacimiento (sufrimiento fetal, tiempo prolongado de parto, uso de fórceps, etc), infartos y embolias cerebrales y demás vicisitudes que puede sufrir la sede orgánica de mis funciones intelectuales. 
  2. Promover un sueño reparador: actualmente ya no medimos la calidad del sueño en horas, sino en la percepción subjetiva del individuo de que su sueño es bueno y que no sufre de consecuencias de somnolencia excesiva durante el día. Esa regla de oro de las seis horas ya no es tan válida. Pero sí requerimos de una higiene del sueño cuidadosa. Para ello, habría que evitar estimulantes excesivos como la cafeína o teobromina (chocolates), llevar a cabo una rutina que eduque al cerebro que nos vamos acercando al momento de dormir, limitar el uso de pantallas de luz de longitud de onda azul por lo menos una hora antes de la hora de sueño y usar la cama solo para dormir, no para ver la televisión, leer o comer. El sueño adecuado promueve la regeneración de neurotransmisores, limpia las sinapsis neuronales y renueva los mecanismos que tienen que ver con la memoria. Por lo que disminuye significativamente los índices de Enfermedad de Alzheimer y de depresión y ansiedad.
  3. La salud cardiovascular pone en orden los vasos sanguíneos del todo el organismo, incluido el cerebro: Para mejorar la salud cardiovascular hay que evitar una vida sedentaria. Se recomienda tener activación física 3-4 veces por semana de 30-45 minutos con intensidad moderada, llevar una dieta lo más similar a la dieta mediterránea (baja en lácteos, sin carnes rojas, con proteínas de pescados de aguas frías, muchos vegetales y ensaladas, un par de frutas por día, tomar leguminosas y evitar los alimentos procesados), y dejar tabaco, alcohol y café en su uso mínimo. Todas éstas son estrategias increíblemente valiosas para disminuir la presentación de enfermedades neuropsiquiátricas. El mecanismo es que, al contar con buena irrigación sanguínea, se dan mejores nutrientes, se limpian rápido las sustancias tóxicas de desecho celular, hay una adecuada oxigenación y se evita la formación de proteínas anormales en el cerebro. Invaluables rutinas que mantienen alejadas a las patologías neurodegenerativas y a muchas patologías de salud mental.
  4. Aprender mecanismo que nos ayudan a mantener a raya al estrés: ¡Está muy de moda el mindfulness! Un enfoque de psicoterapia que se fundamenta en la meditación y que nos va entrenando a generar nuestros pensamientos sobre la base de estar todo el tiempo y a cada momento en el aquí y el ahora. Asimismo, la implementación de estrategias de correcto manejo conductual, como priorizar y categorizar todos mis pendientes al inicio del día y hacer mis tareas de una en una actividad en lugar de ser multitasking, claro que benefician. Todas estas herramientas sirven para que busquemos el equilibrio en la vida contra las agresiones diarias del medio ambiente, en un mundo donde la fantasía de vivir sin nerviosismo es una utopía. 
  5. Finalmente, la última pieza de la prevención, resulta ser la detección temprana. TODAS las enfermedades se ven beneficiadas en su evolución de atacarlas en el momento en que van comenzando. Así es que, busquemos la moraleja de las dos semanas. Si tengo síntomas emocionales o conductuales que me portan a una conducta disfuncional por más de dos semanas, hay que buscar ayuda y evaluación. Aunque el médico me diga que no se trata de nada relevante; es mejor eso, a dejar pasar tiempo importante para actuar.

Por lo tanto, aprendamos la lección. Las enfermedades mentales también tienen métodos de prevención. 

Twitter: @Edilberto_pena

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