Salud


¿Cómo será su primera vez?

¿Cómo irá a ser el despertar sexual de los jóvenes en la década de los treinta del segundo milenio?

¿Cómo será su primera vez? | La Crónica de Hoy

Desarrollo humano. Investigadora del Departamento de Farmacobiología del Cinvestav Unidad Coapa, analiza cómo la primera experiencia sexual cambia el funcionamiento del cerebro en individuos del sexo masculino.

Hoy la regla es alejarse el uno del otro a por lo menos metro y medio de distancia. Aunque debajo del cubrebocas estén aguardando noches íntimas, el distanciamiento social las reprime y canaliza la fuerza libidinal a que se libere en la imaginación o en alguna de las pantallas. ¿Cómo irá a ser el despertar sexual de los jóvenes en la década de los treinta del segundo milenio?

Si se considera que el ser humano comparte más de 95 por ciento de su genoma con los primates, es irrefutable que conductas como el ejercicio de la sexualidad son de orden instintivo, pues sin importar que se practiquen de forma temprana o tardía, se pueden consumar sin la necesidad de capacitación o adiestramiento previo.

Sin embargo, la estructura cerebral que marca la diferencia entre el ser humano y los primates es la corteza prefrontal. Esta central de mando, es la que al recibir y emitir estímulos de otras regiones del cerebro, se encarga de regular y dirigir la conducta y el pensamiento. Es en este momento cuando el acto instintivo de la sexualidad se enriquece o enturbia con la información que procesan las áreas cerebrales que procesan la emoción y el pensamiento lógico.

El Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional comunicó que en el Departamento de Farmacobiología Coapa, se analiza la manera en la que influye la primera relación sexual en el funcionamiento del cerebro masculino.

La investigadora Gabriela Rodríguez Manzo, quien está a cargo del estudio, explicó que la calidad de la primera relación sexual puede provocar una mejoría en el desempeño de los episodios íntimos posteriores. “Esto es relevante porque la conducta sexual es una conducta innata, es decir, genéticamente está determinada y, por lo tanto, no interviene el aprendizaje”, apuntó.

 

Sexo en el siglo XXI

El aroma, la forma del cuerpo, las miradas, factores de intercambio humano que dan sentido a la atracción entre dos personas. Si la vida se lleva a cabo detrás de una pantalla, cómo se logrará brindar los elementos que generen el interés para lograr la reacción que despierte a la sexualidad.

Acorde con el Cinvestav, la actividad sexual puede ser compleja y estereotipada, por lo que los animales presentan secuencias específicas de respuestas conductuales elaboradas que nunca aprendieron, pues en su cerebro ya estaban predeterminadas, es decir, por default.

Sin embargo, después del primer encuentro sexual hay una mejoría del desempeño sexual en episodios posteriores y éste se optimiza, lo que sugiere que, si no hay aprendizaje de por medio, hubo un cambio en su regulación a nivel del cerebro. ¿Cómo irá a ser la primera relación sexual de los niños que nacieron a finales del 2020?

Un aspecto ya conocido es que, durante la eyaculación, el organismo libera de manera natural opioides endógenos, sustancias parecidas a la morfina, que funcionan contra el dolor, pero que también tienen la capacidad de producir sensaciones placenteras.

Esos opioides endógenos se liberan con la eyaculación y actúan en una región del cerebro conocida como el circuito de la recompensa, llamado así porque en él se procesan todas aquellas actividades que resultan placenteras y que suelen ser indispensables para la supervivencia, como la ingesta de alimento, la conducta maternal y la actividad sexual.

Actualmente, en el laboratorio de Farmacología del Civestav Coapa, se analizan los mecanismos moleculares por los cuales estos opioides endógenos pudieran modificar el funcionamiento del circuito de la recompensa. La investigadora Rodríguez Manzo apuntó que uno de los hallazgos es que se produce un cambio en los receptores a los que se unen esos opioides, presentes en el área tegmental ventral, que es parte de este circuito.

En esta región ocurre una modificación definitiva en el número y distribución de estos receptores después de la primera experiencia sexual y, aunque experiencias posteriores también producen modificaciones, éstas son transitorias, es decir reversibles. “El cambio importante se presenta entre el cerebro de un individuo que nunca ha experimentado la actividad sexual y el cerebro del que la experimentó por primera vez”, señaló Rodríguez Manzo.

Lo novedoso de la investigación es analizar qué hacen los opioides endógenos cuando son liberados en el circuito de la recompensa y qué modifica el comportamiento, porque los animales quedan sensibilizados después de un primer contacto sexual, lo que facilita y mejora las citas íntimas posteriores. Se considera que la sensación placentera que acompaña a la actividad sexual actúa como un mecanismo que contribuye a motivar al animal a repetir la conducta sexual, que no es esencial para su supervivencia, las consecuencias placenteras de esta conducta lo llevan a querer repetirla y así asegurar el futuro de la especie.

Además, se establece una asociación entre los estímulos olfativos y visuales, que se presentaron durante esa primera experiencia sexual, con la sensación placentera. Esto permite que la siguiente ocasión que el animal se encuentre frente a una hembra receptiva, automáticamente se active el circuito de la recompensa, y que la sensación placentera sea previa a la ejecución de la conducta sexual, finalizó la investigadora Gabriela Rodríguez Manzo.

 

 

 

Comentarios:

Destacado:

+ -