Opinión


Compromisos internacionales con las competencias laborales y didácticas de nuestras juventudes

 Compromisos internacionales con las competencias laborales y didácticas de nuestras juventudes | La Crónica de Hoy

Cada país cuenta con eventos, hechos y acontecimientos relevantes de carácter histórico, biográfico, y hasta hagiográfico que se celebran en un determinado día para ser conmemorados o recordados, comúnmente llamados efemérides, sin embargo, es necesario y pertinente no confundir con los Días Internacionales, cuya finalidad es el de sensibilizar a la población de un país (sea esta directamente afectada o no) para que tome consciencia de que aún existe un problema sin resolver, un asunto pendiente en común que hay que enfrentar de manera conjunta, solidaria y colaborativa, no sólo entre gobiernos, sino corresponsablemente entre éstos y sus ciudadanos, con la finalidad de llevar a cabo acciones dirigidas a resolver dicha problemática.

El 15 de julio, la Asamblea General de las Naciones Unidas, a través de su resolución A/RES/69/145 designa esta fecha como el Día Mundial de las Habilidades de la Juventud, manifestando preocupación por el elevado número de jóvenes desempleados que, al no contar con las habilidades que exige el mercado de trabajo por falta de educación, capacitación y formación, no encuentran la oportunidad de ingresar y competir en él para cubrir sus necesidades y expectativas de vida, desarrollo y crecimiento.

Sin embargo, considero que el tema va más allá de lo estrictamente lineal de sus causas y efectos, en donde se argumenta que a mayor educación técnica científica, mayores oportunidades de trabajo, sin que en ello se considere que las juventudes en su paso por los centros educativos enfrentan fenómenos de deserción escolar, reprobación, baja eficiencia terminal, bajo rendimiento académico y, en otros niveles educativos, el cambio de carrera por no corresponder a sus necesidades y expectativas.

La Organización de las Naciones Unidas reconoce que los jóvenes tienen más probabilidades de enfrentar el desempleo que otros sectores de la población y lograr su inserción al mundo laboral durante o después de sus estudios, sin embargo, encaran serias desigualdades laborales, realizando trabajos de baja calidad y mal remunerados, por lo que hace un llamado a los países participantes de la ONU a que establezcan los mecanismos necesarios que les permita a las juventudes adquirir las competencias técnicas y profesionales para obtener “empleo, trabajo decente y espíritu empresarial; la eliminación de las disparidades entre los géneros y la garantía de acceso de las personas vulnerables”.

Asimismo, en este Día Mundial de las Habilidades de la Juventud, la ONU considera que las competencias que las juventudes adquieran deben dirigirse de igual manera a la participación activa en los esfuerzos de desarrollo sostenible de las sociedades, por la equidad, contra la pobreza y el desarrollo humano.

Al respecto, cabe señalar que en el documento denominado Transformar Nuestro Mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobado el 25 de septiembre de 2015 por los 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas, se consideró trabajar de inmediato por y con la juventud en el objetivos cuatro y siete de dicho texto: Educación de Calidad y Trabajo Decente y Crecimiento Económico. Sería interesante ver los avances en la materia.

Estas declaraciones de la ONU, sin duda, son el reflejo y la síntesis de las percepciones divididas que se tienen sobre la educación como principal generadora de habilidades: algunos depositan su confianza y esfuerzos en la educación por considerar que en ella radica todo el progreso social y el desarrollo económico; otros, refieren a la educación como un proceso mediante el cual se filtra y distribuye a los jóvenes en el andamiaje social y laboral, de acuerdo a sus posibilidades más que ha sus capacidades, lo que determina realmente su inserción laboral en el sector privado o público.

Siendo un tema tan sensible y complejo en un proceso de cambios profundos y extensos de nuestro país, las opciones ante este problema no pueden ser causales, rígidas, ni obligatorias en extremo. Sólo con, para, por y desde las juventudes se podrá desarrollar un plan bajo el diseño general de un proyecto de Nación. Lo cierto es que actualmente los jóvenes han encontrado un área de oportunidad para el desarrollo y aplicación de sus competencias y habilidades en el marco de la economía solidaria, como una forma en que se produce, se consume y se comercializan bienes y servicios, basada en la asociatividad, la cooperación y la autogestión, guiada con criterios axiológicos y centrada en la vida y en el desarrollo del ser humano.

Este 15 de julio, en el Día Mundial de las Habilidades de la Juventud debería ser conmemorada por el Instituto Nacional de la Juventud, la Secretaria de Educación y la Secretaria del Trabajo y Previsión Social y reconocer los compromisos de México con las Naciones Unidas, sumarse activamente a la comprensión y acción frente a una complejidad de causas que son multirrelacionales con las necesidades, demandas, intereses y expectativas de la juventud y hacernos copartícipes de una transformación organizadora y reorganizadora de nuestra sociedad actual.

 

 

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