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“Con continuidad en la ciencia y recursos constantes se aseguran frutos”: Leonardo López Luján

Entrevista. El arqueólogo Leonardo López Luján, director del proyecto Templo Mayor, agradece el Premio Crónica en Cultura y considera que es un aliciente porque “demuestra que tu trabajo es valorado”. El Templo Mayor “es el yacimiento más rico de toda la República Mexicana y me atrevería a decir que uno de los más importantes del continente americano”, destaca

“Con continuidad en la ciencia y recursos constantes se aseguran frutos”: Leonardo López Luján | La Crónica de Hoy

A un año de cumplir cuatro décadas de trabajo en la zona arqueológica Templo Mayor, ubicada en el corazón de la Ciudad de México, el arqueólogo Leonardo López Luján (Ciudad de México, 1964) agradece a La Crónica de Hoy recibir el Premio Crónica en la categoría de Cultura por sus investigaciones en el entendimiento de la cultura mexica.

“Me siento muy honrado por recibir este premio. Es un reconocimiento que no es tan joven porque cumple diez años de existencia y al revisar las personalidades que han recibido esta distinción es realmente sorprendente la calidad de los científicos, intelectuales y empresarios”, indica.

Para el investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el galardón también le representa un estímulo para seguir adelante. “Como todas las distinciones, ésta es un aliciente que te demuestra que tu trabajo tiene una buena recepción y que el esfuerzo que haces es valorado”.

En 1980, López Luján vivió una de sus mejores experiencias: ingresó al equipo interdisciplinario del Proyecto Templo Mayor (PTM), bajo la tutela de su maestro, el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma. Ese proyecto que nació hace 41 años y que el galardonado conoció durante su adolescencia hoy es dirigido por él.

El Proyecto Templo Mayor es uno de los más importantes trabajos de investigación en materia arqueológica del país y, desde 2007, todo el equipo liderado por López Luján, se concentra en el Mayorazgo de Nava Chávez, situado en la esquina de las calles de Guatemala y Argentina, donde han recuperado más de 80 mil artefactos.

“Cumplimos 41 años laborando en una superficie que es reducida, sobre todo si tomamos en cuenta la superficie total de la antigua isla de ­Tenochtitlan-Tlatelolco, según las estimaciones más precisas tenía 13.5 kilómetros cuadrados y estaba poblada aproximadamente, aunque hay mucha discusión, por 200 mil habitantes”, señala.

López Luján detalla que el Proyecto Templo Mayor se sitúa en un área muy reducida en referencia con las estimaciones originales.

¿Cuál es la superficie de la zona arqueológica del Templo Mayor y las demás ventanas arqueológicas que hay en el entorno? “La respuesta es 1.3 hectáreas, 13 mil metros cuadrados. Eso implica que lo que estamos excavando es el 0.1 por ciento de la ciudad. Lo hacemos con mucho entusiasmo, hacemos investigaciones en gran profundidad, no sólo hablando de metros, sino del detalle con que trabajamos los vestigios”, indica.

Excavar sólo ese porcentaje obedece a que arriba de la ciudad prehispánica existe una megalópolis moderna que la cubre y “para felicidad de todos nosotros está llena de monumentos históricos y artísticos posteriores”.

Pero contrario a lo que se pensaría, el área excavada se ha materializado en más de 1,200 publicaciones y 107 tesis referentes a la ciudad mexica.

“Esto te habla del esfuerzo de una gran institución como es el INAH, así como de varias generaciones de arqueólogos y científicos, además demuestra que si en la ciencia hay continuidad, aseguras frutos. Eso es importante en el ámbito científico: no cuántos recursos te den sino que esos recursos sean constantes”, advierte.

López Luján opina que uno de los grandes secretos del Proyecto Templo Mayor y del Proyecto de Arqueología Urbana, que dirige el arqueólogo Raúl Barrera, es que han sobrevivido a los sexenios y al paso del tiempo.

“Eso ha hecho que cosechemos los frutos, eso es lo que hemos aprendido desde que ambos proyectos los creó mi maestro Eduardo Matos Moctezuma”, comenta.

El arqueólogo señala que Templo Mayor es un área excepcional y rica a nivel de contextos. “Me atrevería a decir que es el yacimiento más rico de toda la República Mexicana y uno de los más importantes del continente americano”.

AMOR AL PASADO. En palabras del galardonado, la arqueología ocupa un lugar de privilegio en México porque es sinónimo de riqueza patrimonial y porque es una disciplina que genera interés de las personas.

“Los mexicanos somos un pueblo que no sólo tiene un patrimonio cultural gigante, los mexicanos lo valoramos mucho. A lo largo de los siglos hemos reconocido en ese patrimonio nuestra herencia y un elemento que nos da identidad y cohesión como sociedad, y sumado a eso, nos da un enorme orgullo”, expresa.

—¿Cómo se mide esa apreciación?

—En el interés de la gente por enterarse de lo que los arqueólogos hacemos. Cuando ofreces una conferencia me sorprende que se llenen los auditorios y no es porque la imparta tal o cual persona, sino porque la gente se vuelca a escuchar sobre las creaciones y logros de nuestros ancestros.

“También se mide con la lectura de revistas como Arqueología Mexicana que es el principal órgano de difusión del INAH, con un tiro de decenas de miles de ejemplares que mes con mes se acaban porque la gente tiene esa avidez por saber cuál es lo nuevo en la materia”, responde.

Otro medio fundamental es la prensa escrita, añade López Luján.

“Ahí pongo en relieve el trabajo que hacen en  porque es el medio que nos ofrece un mayor espacio, a nosotros nos da orgullo cuando abrimos el diario e incluso, sin abrirlo, porque nuestro trabajo aparece en la primera plana. Cuando vas a otros países no hay ese reconocimiento ni estimación o interés por lo que implica la arqueología”, asevera.

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