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Con homenaje, la UNAM despide a Guillermo Soberón, el rector magnífico

Hay un antes y un después a partir de Guillermo Soberón, dice Enrique Graue. Su legado está en riesgo por el actual cisma nacional, dice su hija, la investigadora Gloria Soberón. Sus cenizas permanecen en CU

Con homenaje, la UNAM despide a Guillermo Soberón, el rector magnífico | La Crónica de Hoy

Guillermo Soberón falleció el pasado 12 de octubre a los 94 años.

México y la UNAM son mejores gracias a Guillermo Soberón. Fue artífice del derecho a la salud, de la autonomía universitaria, de las unidades metropolitanas, del desarrollo de la investigación, de la promoción de la cultura y el deporte. Fue en vida quizá el ex rector de la máxima casa de estudios más querido y el más admirado entre la academia y las instituciones de salud, fue el “rector magnífico”, como le llamaban sin reparo. Su legado, que fue mucho, permanecen en la UNAM y las instituciones que ayudó a edificar, aunque también está en riesgo por las tribulaciones que vive actualmente el país.

Algunas de estas palabras fueron vertidas ayer por notables universitarios y universitarias, quienes participaron en el homenaje que la UNAM realizó a Guillermo Soberón, quien falleció la semana pasada a los 94 años.

“La UNAM tiene un antes y un después de Guillermo Soberón, es un personaje imprescindible para entender a la Universidad Nacional actual y al México del siglo XX”, señaló el rector Enrique Graue, quien dijo además que el ilustre mexicano no dejará la universidad, tanto en su memoria y legado, como en sus mismos restos. “Fue su deseo expreso que sus cenizas se esparcieran por su queridísima familia en la morada de lava que acoge a Ciudad Universitaria. Aquí ya descansa él y su espíritu habita en la Universidad”.

EL GIGANTE. Entre los universitarios que participaron en el homenaje se encuentran los ex rectores Juan Ramón de la Fuente y José Narro, quienes expresaron su afecto y admiración por Soberón. “La educación universitaria, la ciencia universitaria, la cultura universitaria y el deporte universitario son mejores, mucho mejores, gracias a Guillermo Soberón; fue un gran rector, un gran mexicano y un gran amigo”, expresó De la Fuente. “Cuando moría un gran personaje, los romanos solían decir no que había muerto, sino vivido. Guillermo Soberón, has vivido”.

Por su parte, Narro Robles manifestó que Soberón fue un gigante de la vida, el pensamiento y la acción. “Qué difícil es definir a un personaje de tantas capacidades, es complejo seleccionar su obra mayor cuando sus aportes son múltiples y trascendentes, pero más difícil será vivir sin él. Nos hará mucha falta, es una pérdida insustituible y el hueco que nos deja es inmenso; para colmo, la pérdida se registra cuando enfrentamos el problema de salud más grave en muchas décadas en el país. En medio de las dificultades que representan la división de la sociedad y el limitado interés por áreas fundamentales. Queda su legado, pero tomará tiempo encontrar la brújula. La UNAM y México echarán de menos su voz autorizada”.

Por su parte, durante su participación, Jorge Volpi —coordinador de Difusión Cultural de la UNAM— refirió los logros de Soberón en la construcción de infraestructura universitaria, como el Centro Cultural Universitario y el Espacio Escultórico; en tanto que Teresita Corona Vázquez, Presidenta de la Academia Nacional de Medicina de México, enumeró las múltiples aportaciones de Soberón al sistema de salud y a esta Academia.

Por su parte, Imelda López, directora del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIB) resaltó además su “liderazgo y visión” en el desarrollo de la biotecnología. “Derivado de convenios entre la UNAM y la industria farmacéutica mexicana, actualmente contamos con más de 100 medicamentos de origen transgénico, recombinantes para contender contra enfermedades metabólicas e infecciosas incluyendo vacunas. Fue uno de los hombres más importantes del México contemporáneo para la educación, la investigación, la difusión de la cultura y la salud  de nuestro país”.

AUTONOMÍA UNIVERSITARIA. En su intervención, el investigador y ex director del Instituto de Investigaciones Jurídicas, Diego Valadés, recordó que Guillermo Soberón fue un impulsor decisivo de dos importantes reformas constitucionales, la del Artículo tercero en materia de la autonomía universitaria, en  1980, y al Artículo cuarto, sobre el derecho a la salud, dos años más tarde.

“Las fuertes tensiones en México en las décadas de los años 60 y 70 encontraron una primera respuesta en la reforma política de 1977, pero en las Universidades públicas subsistió una parte significativa y no resuelta de la inquietud social. Para el rector Soberón era crucial encontrar una solución amplia que garantizara a las instituciones de educación superior el ejercicio libre y responsable de sus funciones docentes, culturales y de investigación, definidas sólo por sus circunstancias académicas, que obligara al Estado a subvenir los requerimientos financieros y de seguridad de esas corporaciones y que estabilizara la vida interior de las universidades, incorporando al marco constitucional las relaciones laborales de su personal académico y administrativo”.

LEGADO AMENAZADO. A nombre de su familia, la investigadora Gloria Soberón Chávez —ex directora del IIB y coordinadora de Estudios de posgrado de la UNAM— refirió que su padre aprovechó sus últimos momentos en familia “para equipar a todos los que lo rodeaban con lo necesario para seguir nuestros caminos con responsabilidad, alegría y entereza”.

A lo largo del homenaje se citó al mismo Soberón a través de su libro “El médico, el rector”, publicado por El Colegio Nacional, institución a la que perteneció también. Gloria Soberón y el rector Graue hicieron referencia a un nuevo libro, compuesto por pensamientos y reflexiones, el cual supervisó personalmente y está listo para su publicación.

Soberón Chávez añadió que su legado permanece vigente, incluso entre los jóvenes que siempre fueron su principal motor. Recordó su sencillez y generosidad, sus logros que llevó a cabo sin arrogancia ni deseo de reconocimiento, menos aún como una deuda adquirida con él.

No obstante, “hoy gran parte de las instituciones por las que luchó se encuentran amenazadas por la intolerancia y ante la arbitrariedad, frente al peligro en el que se encuentra mucho de lo construido por él, por lo que no puedo más que llenarme de desolación. La destrucción sistemática de instituciones, fondos y de los pilares que cimientan la ciencia mexicana y su internacionalización, son solo algunas de las amenazas a su legado”.

Finalmente, el rector Graue, conmovido, dio el último adiós del homenaje. “Guillermo Soberón me distinguió con su amistad, confianza y sinceridad; me pidió que le hablara de tú, pero nunca pude hacerlo, simplemente no se me dio. Pero hoy sí, Guillermo, te fuiste con la lucidez, la entereza y amor que te caracterizó. Te fuiste, sí, pero te quedas entre nosotros. Que por nuestra raza hable siempre su indomable espíritu”.

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