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Con programa e imagen aérea contabilizan flamencos con precisión

Reportaje. Esaú Toaki Villarreal es un biólogo que se ha especializado en la observación y captación acústica de las aves. A través de su start up Ornitronik, el residente de Sisal, Yucatán, ha desarrollado una tecnología para contar estas aves, lo cual permitirá tener datos más precisos de sus poblaciones y a partir de éstos, diseñar mejores programas de conservación

Con programa e imagen aérea contabilizan flamencos con precisión | La Crónica de Hoy

El último kilómetro para llegar a Sisal es un tramo carretero casi lineal que divide los manglares. En cada lado, las ciénegas se extienden y sobre ellas una parvada rosa; poco después del amanecer, decenas de flamencos vuelan sobre nosotros, van hacia algún otro lado, no lejos de aquí, tal vez a Celestún o Ría Lagartos.  

El espectáculo de estas aves en aire y en tierra es común en este territorio de la Península de Yucatán, lo cual atrae turismo, biólogos, conservacionistas y por su belleza y color que no tiene otro paisaje.

El flamenco del Caribe (Phoenicopterus ruber) tiene un estatus de especie amenazada, sin embargo, los esfuerzos de conservación encabezados por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y organizaciones civiles han sido positivos.

De acuerdo con la Conanp, en la temporada 2018 se registraron alrededor de 40 mil en el Área Natural Protegida Ría Lagartos, el mayor número de individuos adultos reportados desde 2015.

El Programa de Conservación del Flamenco Rosado, encabezado por la institución se lleva a cabo desde hace cerca de dos décadas, desde entonces han llevado a cabo el anillamiento de alrededor de seis mil aves, técnica para su monitoreo e identificación. En mayo de este año se continuó el proyecto de colocación de transmisores satelitales a ejemplares adultos, lo cual permitirá obtener información sobre rutas, épocas de migración, sitios preferentes de alimentación, además de su longevidad.

Sin embargo, para este y otros programas de conservación existe una pregunta que no es fácil de responder, ¿cuántos flamencos hay?, ¿cómo se cuentan?, ¿quién y cómo lo hacen?

Esaú Toaki Villarreal es observador de aves y biólogo que se ha especializado en el desarrollo de tecnología para escuchar e identificar su canto entre follajes boscosos, entre otros, mediante su start up Ornitronik. Residente desde no hace mucho en Sisal, Yucatán, el biólogo tiene ahora un acercamiento particular con aves acuáticas de la región, en especial con los flamencos.

A VUELO DE DRON. El excolaborador académico del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM y ahora colaborador regional de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), se ha interesado por responder una pregunta común entre los biólogos que puede sonar absurda, pero es muy complicada de responder, señala, “¿cuántos ejemplares hay?”.

Para responder esa pregunta en el caso de los flamencos, Villarreal eleva su dron (DJI Phantom) para capturar una fotografía aérea. Posteriormente, esa imagen será analizada por un programa y metodología desarrollados por él, llamado FlaminGO!, una herramienta de apoyo en el trabajo de monitoreo y conservación de la especie.

¿Por qué es importante tener una buena medición de una especie? “Para tener un parámetro del estado de la salud de la población. Mientras más exacta sea, si la metodología empleada es confiable y después de varias muestras, se puede obtener un parámetro que determine qué sucedería con la especie en el futuro”.

La fotografía aérea no es nueva y, desde la perspectiva cenital, ha sido útil para este tipo de actividades, recuerda el biólogo; no obstante, hasta hace algunos años sólo era posible obtenerlas a bordo de un helicóptero. Con la popularización de los drones, obtener estas imágenes ha sido más sencillo. “En los últimos años ha habido un boom en la comercialización de drones hasta la actualidad. Pero es hasta hace cerca de cinco años que se comenzaron a utilizar para proyectos de monitoreo de especies, que en muchos casos se sigue haciendo a mano”.

En el caso de aves acuáticas, un dron es una buena herramienta para obtener imágenes de las especies en grandes espacios. Esaú ­refiere que incluso ya se han realizado estudios para analizar el impacto de su uso en el entorno de las aves, estimando la distancia mínima para que un sobrevuelo no las perturbe. “La manera más viable de acercarse sin que se asusten es subir a más de 30 metros y acercarse poco a poco”. Ha habido casos en los que el acercamiento es de hasta cuatro metros sin que las aves noten la presencia del dron, añade. 

La observación y captura de imágenes mediante este tipo de acercamiento es fácil, sin embargo, el verdadero reto es contabilizar a las aves.

ALETEO ROSA. FlaminGo! es un programa que detecta los patrones de color rosado de los flamencos en una fotografía cenital, diferenciando y contabilizando cada individuo. Si el programa detecta un patrón rosado y este coincide con la figura del ave, se suma al conteo. 

En un futuro, señala, teniendo suficientes fotografías y una base de datos más robusta, se podrán utilizar otras herramientas de inteligencia artificial para detectar patrones que no son perceptibles en las imágenes, para así identificar al ave que buscamos. “Alguien más lo hará, eso es seguro, y no sólo para aplicarlo en el contero de aves, sino en muchas cosas”.

Esta automatización del conteo busca ser más fiable que los métodos actuales, los cuales pueden ser imprecisos, puesto que están expuestos al error humano y a la subjetividad del criterio de las personas. Adicionalmente, puede tomar mucho tiempo: el conteo de una fotografía cuadriculada puede tomar alrededor de tres horas, apunta Villarreal, además de que existen muestreos de otras especies que requieren del análisis de hasta 300 fotografías. “Es mucho tiempo y aun así sigue teniendo errores”.

Para probar la eficacia de FlaminGo!, Esaú comparó el programa con el sistema de medición empleado por Patricia Ramírez Bastida, investigadora de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM, experta en la metodología de conteo tradicional. FlaminGo! alcanzó casi el 100 por ciento de precisión reportado por el sistema de la científica.

El estudio empleó la participación de 100 voluntarios que se dedican a la observación, entre tres categorías diferentes: principiantes, intermedios y expertos, a quienes se les mostraron fotografías aéreas en diferentes paisajes y alturas, así como con distintos números de flamencos.

Para cada categoría se obtuvo una media, la más precisa con base en los resultados de cada imagen y que fueron comparados con los datos obtenidos por FlaminGo! Los grados de dificultad en las imágenes hicieron valer la condición de los expertos en sus observaciones, sin embargo, las sobreestimaciones y subestimaciones no dejaron de presentarse.

El análisis concluye que la manera más eficaz para contar flamencos con imágenes aéreas es mediante FlaminGo!, aunque Esaú advierte que no es infalible. “Pero bajo ciertas condiciones es la mejor opción hasta el momento”.

La automatización de este tipo de procesos, señala Villarreal, permitirá resolver la imprecisión con la que se obtiene información con la cual, posteriormente, se toman decisiones en programas de conservación. “Se requieren nuevos parámetros para saber si estamos midiendo correctamente y nos acercamos lo mayor posible a un número real”.

¿Cuánto terreno necesita conservar una población de flamencos? Es una pregunta vital entre la dicotomía del desarrollo y la conservación del medio ambiente, lo cual puede ser conflictivo en ocasiones. “FlaminGo! tiene el objetivo de ser una herramienta que permita contabilizar con precisión y a partir de ahí responder esta y otras preguntas”.

Existe mucha tela de donde cortar en temas de conservación ligados a la tecnología, señala Esaú, la cual puede proporcionar beneficios y mayor valor agregado al trabajo del biólogo. “El cuidado del medio ambiente es en gran parte un tema donde el apoyo proviene del sector público y organizaciones civiles, sin embargo, en el sector privado hay una industria que puede detonar. Imaginemos que México tuviera la mejor tecnología para el cuidado ambiental, no hay país que actualmente presuma de eso”.

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