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Conacyt, reacia a un contrato colectivo; no entendemos por qué: Siintracatedras

Primera Parte. La agrupación gremial se reunió infructíferamente por tercera vez con los abogados de la dependencia 

Conacyt, reacia a un contrato colectivo; no entendemos por qué: Siintracatedras | La Crónica de Hoy

El Siintracatedras se conforma por alrededor del 30% de los Catedráticos Conacyt, pero continúa en crecimiento, dice Carolina Robledo. 

El Sindicato Independiente de Trabajadoras y Trabajadores de Investigación de Cátedras Conacyt (Siintracatedras) tuvo su tercera reunión con los abogados de Conacyt, tras su constitución y reconocimiento ante la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, en mayo pasado. El grupo de agremiados busca un contrato colectivo como única solución real a la resolución laboral a la que han estado expuestos desde el inicio del programa. 

Desde mayo, el sindicato mantiene el diálogo con vigencia de dos meses antes de un emplazamiento a huelga. El plazo se cumple el próximo 3 de julio.

Lo que ha quedado claro para los agremiados en Siintracatedras es que Conacyt no llegará fácilmente al establecimiento de un contrato colectivo de trabajo, como quedó asentado en su último encuentro con los abogados de Conacyt en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje. 

La dependencia federal “se niega a avanzar hacia la firma de un contrato colectivo de trabajo y, contrario a ello, ha propuesto unilateralmente una serie de modificaciones a los Lineamientos del Programa de Cátedras Conacyt”, refiere un comunicado de Siintracatedras, fechado el 23 de junio, un día después de dicha reunión.

De acuerdo con Carolina Robledo Silvestre, secretaria de prensa y catedrática miembro del sindicato, Conacyt se mantiene reacio a establecer un diálogo para firmar el contrato colectivo, en cambio presentó su alternativa, como expuso –en una presentación con catedráticos el 9 de junio pasado­–la directora de Conacyt, Elena Álvarez-Buylla.  

En entrevista, recuerda que Álvarez-Buylla propuso cambios a lineamientos generales que rigen el funcionamiento de Cátedras Conacyt, tanto en sus objetivos, como en los organismos que intervienen en los procesos de evaluación y la permanencia al programa. “Estos lineamientos deben ser acompañados de dos documentos más que aún están por emitir: el estatuto de personal académico, que rige las relaciones académicas, como la evaluación de proyectos de investigación y desempeño académico; además de un documento de condiciones generales de trabajo, que son su propuesta en vez del contrato colectivo”. 

La catedrática adscrita al Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) enfatiza que los agremiados ­–alrededor de 380, el 30% que solicita la ley para conformar un sidicato– se mantienen firmes en la necesidad de firmar un contrato colectivo, puesto que las condiciones generales de trabajo propuestas por Conacyt no garantizan la participación activa de los catedráticos en sus condiciones de trabajo. “Sólo a través de un contrato colectivo puede existir bilateralidad porque la ley obliga al patrón a sentarse con el sindicato a negociar esas condiciones”. 

“Hemos visto muchos abusos que han aumentado en la última administración, sobre todo despidos injustificados y evaluaciones como mecanismo punitivo para castigar a los catedráticos a través de su productividad ­–que muchas veces dependen de las condiciones y apoyos de las instituciones receptoras. Nos preocupa que no tengamos los mecanismos suficientes para defendernos de esta clase de violencia sistemática en esta administración”. 

POLÍTICA FAMILIAR. 

La pregunta más acuciante y elemental en este cisma laboral, que inició desde el periodo de transición de gobierno, es ¿por qué Conacyt no ha estado dispuesto a firmar un contrato colectivo conociendo la vulnerabilidad laboral de los catedráticos?, y más aún, ¿qué podría perder ante una organización sindical de los catedráticos?  

“Nosotros tampoco lo entendemos y es una pregunta elemental que podría contestar la directora Elena Álvarez-Buylla, nos encantaría conocer esa respuesta porque también la hemos hecho”. Hasta ahora, la respuesta de Conacyt ha sido en términos jurídicos: “nos han dicho que somos personal de confianza y que éste no puede sindicalizarse ni negociar un contrato colectivo, justificación legal que no se sostiene porque la Secretaría del Trabajo ya nos reconoció como personal de base y nos otorgó un registro sindical que nos posibilita para negociarlo”.

Añade que los catedráticos en el sindicato buscan además, acorde con la nueva reforma laboral, una resonancia y congruencia con los principios de este gobierno de defender y fortalecer la organización sindical. “Esperamos que Conacyt también sea congruente con esa política federal”.

La científica social enfatizó que mantendrán el diálogo consensuado y que su objetivo no es generar una crisis en Conacyt, “al contrario, queremos proteger el programa de Cátedras y sea una política pública ante lo que pueda venir después de esta administración y no sea desmantelado por nuevos gobiernos que no inviertan en ciencia”. 

Los agremiados, enfatiza, no entienden la negativa de Conacyt, entre cuyos lineamientos proponen la creación de un “consejo consultivo” formado por catedráticos y catedráticas de diferentes regiones, con capacidad para opinar sobre los lineamientos, condiciones laborales o temas relacionados con el programa. “Sin embargo, no hay garantía de que esa opinión sea tenida en cuenta. No nos parece que sea una forma democrática para establecer una relación con los catedráticos”. Esta historia suena familiar y concuerda con bases del Anteproyecto de Ley General de Ciencia y Tecnología. 

“Invitamos a la directora a que nos escuche, en cambio, ha enviado a sus abogados a atender las audiencias; queremos que nos escuche directamente, ese es el llamado y no que busquemos poner en crisis a la institución”. 

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