Opinión


Cronología del absurdo

Cronología del absurdo | La Crónica de Hoy

A pesar de los denodados esfuerzos por desviar la verdadera raíz del “culiacanazo”, sustentada especialmente en la retórica del secretario de “Seguridad”, Alfonso Durazo, quien todo lo sostiene en la descalificación de la estrategia anterior, sin probar la eficacia de la suya, palabras van y palabras vienen, pero en la mente de muchos queda la sentencia: por angas o mangas, quienes descreen del uso de la fuerza como herramienta legítima de combate al delito, no dudaron en emplear la fuerza de manera equivocada.

Si no se quiere prolongar la ”Guerra de Calderón” o los empeños fallidos de Enrique Peña Nieto, ¿por qué se pone a los generales a dar explicaciones de cómo los soldados tuvieron un “tropiezo táctico” en una estrategia cuyo único camino fue crear otro ejército de 140 mil elementos para 2021, llamado “Guardia Nacional”, cuya primera gran batalla fue un desmadre?

Ése es el enigma. No se quiere usar la penicilina —si se puede hacer un símil con la farmacéutica— pero instalamos una fabrica de antibióticos.

Por lo pronto, vemos como nunca antes la existencia de dos Méxicos:

Uno, construido a base de palabras, declaraciones, conferencias de prensa y retórica mediática constante,con el auxilio de muchos medios dóciles y colaboracionistas; y otro, subterráneo, oculto y silencioso, capaz de organizar —como lo ha probado el relato del secretario de la Defensa, el general Cresencio Sandoval—, una estructura paralela de guerrilla (o guerra), con tácticas avanzadas, control de comunicaciones, selección de objetivos de manera fulgurante e instantánea, capaz de poner contra la pared a las fuerzas institucionales.

Hoy, mientras estas líneas se avejentan con el paso del día, los mismos estrategas de Culiacán trabajan para evitar la captura de sus capos; ya se perforan los túneles cuya extensión y ubicación el gobierno desconoce; ya se compran y se velan las armas al amparo de la nocturnidad de comunidades cómplices de los narcotraficantes.

Pero al margen de todo esto, hay asuntos graves en la exposición militar de los detalles y quizá el más grande de todos ellos haya sido revelar la identidad de los mandos y dejarlos en el desamparo. Cuando el Señor Presidente, en exhibición de su autoridad le ordena al secretario de la Defensa la revelación de identidades reservadas por seguridad —como por seguridad los guardias usan pasamontañas y los motineros paliacates—, pone en un aprieto del cual sale medianamente airoso: dice sólo el apellido del actor principal en todo el operativo,como si ésa fuera suficiente protección:

Éste fue el diálogo a partir de una pregunta de Proceso (Nelly San Martín):

“¿Quién fue el que ordena este operativo que, en voz del propio secretario de Seguridad, Durazo, fue una acción precipitada?”

Obviamente el diálogo es muy largo y en él hay otras preguntas y otras respuestas del Señor Presidente alterado por la divulgación en La Jornada de los puntos de vista del general Galván Ochoa, ya comentadas ayer.

Pero esto fue lo inusitado:

“—Mire, general, sin dar el nombre del que fue amenazado por la protección a su familia, sí dé el nombre del encargado responsable del operativo en lo nacional”, le ordenó enérgico el Comandante Supremo:

—(CS).- El que es el comandante de este grupo de análisis de información del narcotráfico de la secretaría a nivel nacional, el que dirige los esfuerzos es el teniente coronel Verde, ése es su apellido, él es el responsable de la generación de la obtención de información.

—¿No tiene el nombre?

—(CS).-Teniente coronel de caballería diplomado de Estado Mayor, teniente coronel Verde, como el color verde”.

Pues al señor Teniente coronel el panorama se le ha puesto color de hormiga.

Pero la vida sigue. La prensa en general sigue siendo objeto de los ataques y desatenciones del Señor Presidente, quien se instaló como Jefe Nacional de Redacción y valora y califica la información. El Poder Ejecutivo confecciona su primera plana. Como él dice, es su derecho. Pero las cosas realmente importantes son otras.

“…Bueno, algo que me interesa decir, que yo le iba a los Astros, ése fue mi pronóstico, desde el día 3 de octubre lo pronostiqué; ganó Washington, merecido. Así es el béisbol, como la buena política, no siempre se gana.

“Jugaron muy bien los de ­Washington, Rangel es un peloterazo, tercera base, un homenaje, un reconocimiento; Soto, 21 años, un fenómeno. Y jugaron muy bien”.

“Yo (les) iba a los Astros porque tienen más latinos, dos pícheres mexicanos, les mando un abrazo fuerte a los dos…”

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