Opinión


Daniel Ortega

El dictador nicaragüense está haciendo, desde la semana pasada, algo que, según recuerdan en Nicaragua, no hizo Anastasio Somoza en los setenta durante la revuelta sandinista: negar la ayuda humanitaria a sus opositores. Hace una semana que 11 mujeres están encerradas en huelga de hambre en una iglesia de Masaya, y Ortega les mandó cortar la luz y el agua y puso un cerco policial para que no les lleven ni medicinas. Ante el escándalo generado en el mundo, su vicepresidenta dijo ayer que el gobierno “no tiene oídos para palabras que alteren la paz”. Ortega ha perdido definitivamente el contacto con la realidad y se ha convertido en un dictador peor que el que ayudó a derrocar.

Daniel Ortega | La Crónica de Hoy

El dictador nicaragüense está haciendo, desde la semana pasada, algo que, según recuerdan en Nicaragua, no hizo Anastasio Somoza en los setenta durante la revuelta sandinista: negar la ayuda humanitaria a sus opositores. Hace una semana que 11 mujeres están encerradas en huelga de hambre en una iglesia de Masaya, y Ortega les mandó cortar la luz y el agua y puso un cerco policial para que no les lleven ni medicinas. Ante el escándalo generado en el mundo, su vicepresidenta dijo ayer que el gobierno “no tiene oídos para palabras que alteren la paz”. Ortega ha perdido definitivamente el contacto con la realidad y se ha convertido en un dictador peor que el que ayudó a derrocar.

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