Opinión


Datos poco conocidos sobre los Reyes Magos

Datos poco conocidos sobre los Reyes Magos | La Crónica de Hoy

La Epifanía es la fiesta que recuerda el nacimiento de Jesús. San Lucas platica que el emperador augusto dispuso que se hiciera el primer censo de la historia, y para empadronarse y acatar esa orden, José y María salieron de Nazaret hacia Belén, en Judea, tierra natal del rey David, ancestro de San José.

San Mateo, por su parte, cuenta que acudieron varios magos de Oriente para adorar al recién nacido Niño Dios, y aunque la Biblia no menciona el nombre de aquellos magos, éstos se conocen por los Evangelios Apócrifos y la Iglesia los ha adoptado.

Un monje en la Abadía benedictina de Jarrow, eclesiástico inglés y doctor de la Iglesia conocido como Beda el Venerable (676-735 d. C.), fue quien difundió que los magos se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar, y sin duda, esta información la obtuvo del Libro Armenio de la Infancia, documento del siglo VI.

Según Heródoto, los magos eran una tribu Meda que se convirtió en casta sacerdotal de los persas, y ellos practicaban la adivinación, la medicina y la astrología.

El Libro Armenio de la Infancia dice: “Después de haber sido guiados por la estrella durante nueve meses, llegaron a su destino en el preciso momento en el que la Virgen se convertía en madre… Los reyes de los magos eran tres hermanos: el primero, Melkon, reinaba sobre los persas; el segundo, Baltasar, reinaba en las Indias; y el tercero, Gaspar, poseía el país de los árabes.” El documento coincide en que llevaron al Niño Dios como regalo oro, mirra e incienso aunque el Evangelio Apócrifo precisa que “por una misteriosa disposición, uno llevó tres libras de mirra, otro tres libras de oro y otro, tres libras de incienso. Estaban vestidos con sus ornamentos de ceremonia, con una tiara en la cabeza y su tesoro en las manos. Al canto del gallo, abandonaron su país, acompañados por nueve hombres.”

Se sabe que en 1164, el canciller Reinaldo von Dassel llevó los restos mortales de los magos de Milán a Colonia, como un botín de guerra, de modo que de acuerdo con la tradición, están enterrados en Alemania, a orillas del Rhin, en esta catedral que data del Siglo XIII, aunque fue terminada hasta 1880.

Fueron los artistas del Renacimiento quienes agregaron en sus pinturas elementos como los animales que estaban en el pesebre, tal vez inspirados en el Viejo Testamento, donde Isaías dice: (30:24) “Hasta los bueyes y los burros que trabajan en tus campos tendrán para comer mejor y más exquisito follaje; (32:20) y pastos seguros para el burro y el buey”.

En el Siglo XV, uno de los reyes fue pintado como negro (morisco). El tradicional elefante no fue localizado entre las pinturas clásicas europeas. Las diferencias plásticas entre unos y otros no afectan el mensaje bíblico, pues la Iglesia sostiene la sustancialidad de estos acontecimientos y no los detalles de este episodio. También se habla de un cuarto rey mago, pero éste es producto literario del siglo XIX.

 

 

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