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De México a Cuernavaca y el tanque… por fin lleno

Una alternativa real para evitar interminables horas de espera es la ciudad de Cuernavaca, donde el abasto de combustible es casi normal

De México a Cuernavaca y el tanque… por fin lleno | La Crónica de Hoy

La búsqueda de combustible en la zona sur de la capital mexicana cada día se complica más, pero las kilométricas filas se pueden solucionar si se viaja a Cuernavaca, Morelos, donde la distribución de gasolina al parecer no se encuentra tan afectada como en la CDMX, donde las riñas y días enteros en espera de la llegada de las pipas a las estaciones de servicio se vuelven interminables.

Antes de las siete de la mañana de un día frío y brumoso, la fila que se apreciaba en la estación cercana al metro Copilco, era una hilera de vehículos, motocicletas y personas con bidones que se prolongaba desde el Eje 10 sur a lo largo de unos tres kilómetros con más de 300 clientes que esperanzados en cargar gasolina, incluso durmieron en sus automóviles toda la noche.

Trabajadores del volante que dependen del energético para cumplir con su jornada de trabajo son mayoría, aunque también se aprecian camionetas de recolección de basura, tianguistas con mercancía a bordo de sus unidades, sin faltar familias enteras que se acompañan para hacer más ligeras las largas horas de espera, hasta  choferes y escoltas que no les queda de otra que aguardar el esperado arribo del anhelado combustible.

Las clases sociales se mezclan en la fila, autos de lujo y sedanes de modelos anteriores conviven y sus conductores se miran con la esperanza de que aparezca la ansiada pipa con el logo de Pemex, algunos han pasado toda la noche, los síntomas de cansancio y fastidio son evidentes, los empleados también esperan y la estación cerrada.

Al seguir el recorrido en la gasolinera que se encuentra en la entrada principal de Ciudad Universitaria sobre Avenida Universidad, la interminable cola de automóviles seguía hasta la incorporación por la lateral de Insurgentes Sur y el último carro en llegar era conducido por un señor de edad que se formó a la altura de la Rectoría de la UNAM, todos en espera de la apertura de la estación de servicio.

Al seguir por Insurgentes hacia la salida a Cuernavaca  junto a una universidad privada, la doble fila de conductores en busca de gasolina, de plano bloqueó  ambos carriles de circulación hacia la caseta, por lo que los automovilistas tuvieron que invadir el carril del Metrobús para superar el punto, donde por cierto tampoco había gasolina, ni servicio, aunque sí empleados.

Posteriormente, una vez superada la estación El Caminero, última parada del  Metrobús al sur de la ciudad en la bifurcación para camino la autopista de cuota y la libre a Cuernavaca, justo en medio, otra gasolinera cerrada con al menos 250 automotores en espera de que abrieran la estación, una más, metros adelante, en idéntica condición.

La suerte es un factor importante ya que hay relatos de capitalinos que tardaron de 15 a 45 minutos en cargar, mientras que otros cuentan su experiencia de cuatro o seis horas en espera para que casi al llegar su turno se acabe el combustible o simplemente los que han pasado 16 y hasta más de 20 horas en espera de la pipa que nunca llegó.

Tras cruzar la caseta de peaje, con la carretera semivacía la primera oportunidad se presenta a la altura de Tres Marías, donde el panorama se repite con las gasolineras sin combustible y unos 25 coches formados sobre la cuneta de la autopista.

Ya en la primera entrada de la llamada “Ciudad de la Eterna Primavera”, en la glorieta conocida como “La Paloma” se pudo observar que la estación de servicio ubicada en dirección a la capital mexicana brindaba servicio de manera totalmente normal.

Sin necesidad de entrar a Cuernavaca tomé dirección hacia la capital mexicana y llené el tanque, sin embargo a pesar de la crítica situación que se enfrenta en la CDMX y en gran parte del país, en donde muchos autos se quedaron literalmente sin gota de combustible, no se permitió vender gasolina en recipientes por indicaciones de Protección Civil, lo que anula las alternativas que buscan los mexicanos para solucionar la falta de combustible ante la inacción gubernamental y los problemas que esto genera a lo largo y ancho del territorio nacional.

Al regreso a la semivacía y caótica CDMX, al pasar por la gasolinera del Pedregal de San Ángel, donde la mayor parte de la clientela era gente fifí, decidió formarse desde Fuentes del Pedregal hasta llegar a Boulevard de la Luz y de ahí la interminable serpiente de carros llegaba hasta Paseo del Pedregal con al menos 400 autos formados con la estación de servicio cerrada.

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