Opinión


Debate neoliberal

Debate neoliberal | La Crónica de Hoy

Definir el liberalismo implica un trabajo que abarcaría todo un tratado, al que primero habría que establecer desde dónde se aborda, si es ideológico, doctrinal, económico, político, filosófico. Es decir, no es un elemento de discusión que se pueda agotar bajo una sola visión, estamos ante un elemento polisémico.

En México, existen por parte del Ejecutivo frases que se han venido repitiendo de manera constante: “el fin del neoliberalismo”, “el inicio de la era postliberal”; sin embargo, el neoliberalismo, cuando nos referirnos a él, hay que contextualizarlo antes.

En materia económica la época liberal en México se comenzó con mayores rasgos después de la crisis de 1976 durante el gobierno de Luis Echeverría, con énfasis en las finanzas públicas, cuidando los niveles de endeudamiento, el comportamiento de los precios, la estabilidad macroeconómica, también en la reducción de la participación del Estado en la economía, más como un elemento de regulación del mercado que protagonista en éste.

Sin embargo, por un lado el debate debe pasar por observar que el modelo liberal tiene presencia en todos los ámbitos públicos, que no hay manera de divorciarse por decreto del mercado, por otro aspecto el Estado tiene fuerte presencia en diversos ámbitos desde los reglamentos, normas, procedimientos, trámites y todos los servicios públicos que a diario recibimos de la administración.

Por ello, el debate público debería ir de la academia a la calle, de los especialistas a fin de establecer los elementos que definen al neoliberalismo y al posneoliberalismo, en caso de que existan elementos empíricos para hablar de su existencia, para después evaluar riesgos, beneficios, oportunidades, costos de ir de un Estado liberal a un Estado regulador, porque tampoco ni una cosa ni otra se pueden separar, lo que sí es pertinente definir es los alcances de una y de otra.

Esto permitiría un debate público serio, cuyas conclusiones podrían hacerse públicas a fin de permear a la sociedad y con elementos más allá de las opiniones personales, establecer una postura sobre la viabilidad del modelo, sobre la pertinencia de regresar a un Estado de Bienestar como se deja asomar en los elementos de política que se dejan ver, esto nos llevaría a dejar de confundir, satanizar y llevar al paredón al liberalismo, porque no ha sido discutido en su total dimensión, porque los discursos se han dedicado a resumir las consecuencias negativas y de ahí muchos dedicados a la caza de adeptos a repetirlos como regla para convencerlos de ser portadores de la verdad, lo cual es riesgoso y atenta contra las libertades, esto último principio indeclinable del liberalismo como doctrina.

 

Twitter: @DrLuisDavidFer

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