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Debemos prepararnos ya para la post-pandemia: Tomás Miklos

ESPECIAL. El experto en prospectiva se pregunta: “el mundo va a cambiar ¿Habremos aprendido la lección?” En entrevista con Crónica, el académico enfatiza que después de la emergencia sanitaria sería preocupante seguir ignorando amenazas urgentes como el cambio climático y el calentamiento global.

Debemos prepararnos ya para la  post-pandemia: Tomás Miklos | La Crónica de Hoy

Después de la pandemia por COVID-19 seguirán otras amenazas, como las generadas por el cambio climático, señala Tomás Miklos. La crisis sanitaria acelerará el desplazamiento de trabajadores que inició con la automatización de procesos.

El experto mexicano en prospectiva Tomás Miklos está seguro de que la pandemia de COVID-19 se resolverá gracias a la investigación biomédica, a diversas acciones de gobierno y al compromiso masivo de la sociedad; pero advierte que cuando la crisis sanitaria concluya estarán a la vista muchos problemas que no son de salud y que se habrán acentuado como el desplazamiento de trabajadores por sistemas automatizados; la brecha de ingresos económicos entre trabajadores calificados y no calificados; la justificación de conductas políticas autoritarias que dañan la democracia y la concentración del capital económico.

“Desde el punto de vista de la prospectiva me preocupa que ésta era una crisis prevista. Pero el hecho de que se veía venir, no tuvo efecto para evitarlo. La idea de la prospectiva es tener una visión que permita anticipar, evitar o al menos aminorar un problema. Hoy en día, ya deberíamos prepararnos para la post-pandemia”, dijo a Crónica el autor de 16 libros sobre prospectiva, además de ser Ingeniero Químico por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Doctor en Ciencias por la Universidad de París Sorbona.

Dentro de un enorme grupo de reflexiones que articula en pocos minutos, el autor del libro Prospectiva, gobernabilidad y riesgo político, repite y analiza una idea: “la educación podría contribuir de manera importante para estar preparados ante un futuro incierto, incluso como parte de contextos complejos, multifactoriales, económicos y sociopolíticos”.

Jugando un poco con la fábula de Pedro y el Lobo, en la que los habitantes de una comunidad se han vuelto insensibles ante las advertencias de peligros, Tomás Miklos subraya, en voz alta: “Lo único seguro del futuro es que va a ser diferente al presente. Después de la epidemia el mundo va a cambiar ¿Habremos aprendido la lección?”.

Posteriormente, como ocurre en los diálogos donde se anuncia que hay una noticia buena y una noticia mala, el hombre que ha sido múltiples veces asesor de gobiernos nacionales e internacionales y de instituciones públicas y privadas dice que, como mala noticia, debemos entender que la pandemia por coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19, será seguida por otra amenaza más grave, las catástrofes que traerá consigo el cambio climático y que no queremos ver y que seguramente fueron causales de la ausencia de previsión y de políticas públicas inadecuadas.

En contraste, y como buena noticia, el investigador dice que también hay oportunidades, por ejemplo, el hecho de que la humanidad ha entendido que la holística es importante y no sólo un concepto de origen eclesiástico, sino una visión realista de que aquello que sucede en un lugar, puede afectar todas las partes, y que hay problemas que sólo se pueden solucionar con la participación proactiva de muchos actores (masa crítica). Como elemento esperanzador cita que la mayoría de los problemas antropogénicos, es decir, los problemas provocados por la humanidad, también pueden ser solucionados por la humanidad.

TRABAJO Y EDUCACIÓN. Uno de los primeros escenarios donde se prevén cambios, después de la etapa más grave de  esta pandemia es en el mercado del trabajo donde muchos empleos podrían no recuperarse.

“Evidentemente nosotros ya teníamos un problema muy importante en materia de trabajo, por la intromisión de la inteligencia artificial y todos estos sistemas de automatización que han venido a eliminar cierta mano de obra, principalmente la mano de obra no calificada. Entonces, tenemos ahí un déficit asociado, que tiene que ver con la calificación para poder estar preparado para situaciones diferentes”, indica el ex Director General de la Fundación Javier Barros Sierra, institución de renombre internacional dedicada a estudios prospectivos.

El estudioso que escribió el libro Planeación prospectiva. Una estrategia para la planeación del futuro, opina que las sociedades deben comprometerse más en impulsar entre los ciudadanos la educación con pensamiento crítico y con ciencia. Sólo esto puede ayudar a que las personas abran nuevos espacios y oportunidades en un contexto económico en el que las empresas buscan sustituir a los trabajadores por programas y robots.

Agrega que la tecnología siempre ha presentado grandes ventajas para el avance y desarrollo de la humanidad; pero también puede representar importantes amenazas. Los avances tecnológicos no son buenos ni malos, es su incorporación a la sociedad y a la realidad, la que puede convertirla en mejores o peores, en más o menos humanistas y éticas.

“Desde antes de la pandemia ya estaba ocurriendo un problema que ahora se va a acentuar. Ya existía un conflicto por una fuerte penetración tecnológica que ha comenzado a castigar los requerimientos de mano de obra, pero ahora se va a hacer más grave porque se está aprovechando el contexto de la crisis sanitaria para deshacerse de personal y pedir a los gobiernos que se hagan cargo de soportar esa carga económica por medio de las finanzas públicas. Esto es posible a corto plazo, pero tiene un límite. Entonces ¿Qué va a pasar cuando se agoten los recursos públicos para esta emergencia? Esto sólo se puede resolver con una estrategia integral de trabajo, finanzas y educación”, agrega.

Resolver la problemática de trabajo que vendrá en la post-pandemia tiene que tener una visión de largo plazo, que no sólo ponga remedios que duren uno o dos años, sino que ponga en marcha un proceso profundo de transformación con apoyo en la educación. Se tiene que impulsar, añade, una educación que permita al ser humano responder, atender y generar lo que las máquinas y la inteligencia artificial no podrán hacer. Todo ello hace más complejo aún el mercado de trabajo y los niveles de bienestar humano.  Esta educación debe, por tanto, ser transformadora y liberadora.

DEMOCRACIA Y POLÍTICA. Un campo en el que la crisis sanitaria también está generando un cambio importante y que puede ser negativo es la aparición de conductas autoritarias, sólo justificables en casos de extrema emergencia pero que no pueden dejar de ser excepcionales y temporales.

“Un problema adicional es que la emergencia sanitaria nos está obligando a romper con algunos criterios de democracia. Así que estaríamos, potencialmente, perdiendo capacidad democrática y cuando vemos soluciones autoritarias que han dado resultados apetecibles para un momento determinado (distanciamiento físico y social, incorporación de las fuerzas armadas o del orden y toques de queda) algunos grupos de la humanidad se sienten atraídos hacia el modelo de que en una sociedad es ideal tener una autoridad máxima que tome las decisiones y que tenga elementos de fuerza para hacer reales sus decisiones. Ese es un peligro que no debe ser observado sólo como la solución a un problema médico, es un peligro que puede impactar a la estructura política, que es la herramienta que ha inventado la humanidad para resolver juntos los problemas”, explica Tomás Miklos.

“Aunque la política es muchas cosas, los ciudadanos no debemos olvidar que es la herramienta que tenemos para poder influir en la manera cómo se toman decisiones que nos afectan a todos, en lo social y los niveles de pobreza y desigualdad, así como  la manera como todos podemos influir en resolver los problemas. Es por esto que tenemos que estar muy atentos para que la epidemia no dañe los procesos democráticos”, indica.

ECONOMÍA Y CAPITAL. Otra cosa que ha cambiado esta pandemia es que ha puesto a la vista que muchas veces los avances de la ciencia y la tecnología no llegan oportunamente a la sociedad, lo cual afecta tanto a elementos de mercado y de negocios, como de bienestar social. En ocasiones no se aplica la protección económica de quienes investigan y generan nuevo conocimiento, así como de las empresas que generan tecnología. En otros casos acumulan cantidades obscenas de dinero al incorporar soluciones que no benefician a la sociedad.

“Hoy en día la ciencia y la tecnología avanzan a velocidades aceleradas, pero la adopción de ese conocimiento por parte de la sociedad es lento. Esto ocurre porque hay una serie de elementos que están impidiendo que la ciencia trascienda a otra velocidad. Esto es algo muy serio; en algunos casos hay elementos culturales que frenan la adopción de ciertos avances de la ciencia, pero también hay otros intereses que frenan el flujo más rápido de los avances científicos y que están más relacionados con lo que se ha llamado el capitalismo salvaje, que busca generar y concentrar la mayor cantidad posible de dinero. Todos los días vemos en la prensa hechos que hablan de la concentración de la riqueza. Esta dinámica de buscar concentrar la mayor cantidad de riqueza posible se convierte en un elemento que frena la velocidad de transmisión de nuevos conocimientos desde los científicos hacia la sociedad y, en una visión más amplia, la misma inercia de concentración de riqueza frena el avance de toda la sociedad”, reflexiona Tomás Miklos.

EL PRÓXIMO RIESGO. Para el experto en prospectiva, dentro de pocos meses, trascendida esta emergencia sanitaria, sería preocupante que las sociedades y los gobiernos, incluyendo los nuestros, vuelvan a ignorar otras amenazas que están claras y bien documentadas, como el cambio climático y el calentamiento global.

“Lo peor de la actual pandemia es que ya se tenía conocimiento de su ocurrencia, esto lo tenemos bien documentado, pero no se hizo nada. Esto mismo ocurre con otra amenaza grave que todos los prospectivistas ya vemos en puerta y que son equivocadamente calificados como desastres naturales, que no siempre lo son, generados por el cambio climático. Esa es otra crisis que no se está atendiendo con seriedad y que no sólo es un tema de medio ambiente. La amenaza del cambio climático puede impactar a la salud, a los trabajos, a la economía, a la política y a la seguridad. Tenemos que hacer llamados más fuertes, convincentes y contundentes para que ya en primera instancia, se respeten los acuerdos concertados, pero no cumplidos. Ahora tenemos nuevos datos que nos muestran cómo se puede disminuir drásticamente la emisión de contaminantes en una emergencia. ¿Qué no podemos racionalizar y acelerar la previsión  de sucesos y de soluciones antes o para no entrar en una nueva crisis?”.

ALGO POSITIVO. Lo positivo que pudiera dejar la actual pandemia es comprender que el bienestar futuro de la humanidad depende de que haya verdaderos acuerdos, sacrificios y compromisos que beneficien a todos, no tan sólo a unos cuantos. El experto en prospectiva que aceptó conversar con Crónica aclara el tema con una frase: “somos un todo, no somos parcialidades”.

Para los años por venir se requiere lo que Tomás Miklos define como “complicidad para alcanzar el mejor de los futuros posibles”. Esta visión holística no es sólo una postura espiritual o filosófica, sino una contundente realidad y necesidad política, económica y ética.

“Algo bueno que nos deja la pandemia es la conciencia del peligro y la idea de que sí hay amenazas que pueden acabar con la humanidad y con las sociedades como las conocemos. Este miedo también genera la conciencia de que defendernos está en nuestras manos y que sí podemos frenar aquellas acciones con las que nosotros mismos nos estamos dañando, como la excesiva industrialización y la acumulación salvaje de ganancias y riquezas.

“También tenemos ahora la oportunidad de subrayar ante la humanidad lo importante que es la educación y el basar la educación en lo mejor de la ciencia y la tecnología. Después de esta crisis seguramente habrá sociedades más críticas y que buscarán muchas soluciones y decisiones. Lo más importante, desde el punto de vista de quienes hacemos prospectiva, es que la sociedad y las autoridades puedan entender que no sirve de nada mirar futuros posibles si no actuamos para construir los mejores que la realidad permita y hagan posibles. Recordemos que la prospectiva no sirve si no provoca que se deriven acciones al respecto. Repito que ya debemos estar pensando en la post-pandemia porque el mundo va a cambiar y es válido preguntar: ¿Habremos aprendido la lección?, ¿sabremos aprovechar este conocimiento para crear conciencia y compromiso? En lo personal, así lo espero y poder contribuir para ello”.

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