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Dejaron ir al hijo de El Chapo; Culiacán vivió un infierno

Autoridades federales informaron anoche que fue liberado para salvaguarar la tranquilidad. “Ya rescatamos al patrón” se escuchaba en la radio de sicarios

Dejaron ir al hijo de El Chapo; Culiacán vivió un infierno | La Crónica de Hoy

Ardió la plaza. La plaza (denominación en el lenguaje narco que adquieren las ciudades como centros de distribución de drogas) es Culiacán y en ella la violencia estalló por una mera coincidencia según la versión oficial: una treintena de militares, un número demasiado alto para una patrulla común, encontró casualmente una casa de seguridad y la aseguró cuando desde allí le dispararon a los uniformados. Encontraron en su interior a Ovidio Guzmán López, hijo del Chapo Guzmán, a quien apodan El Ratón.

Pero esa detención inicial se habría revertido, al menos eso se hizo pensar, cuando la cabeza civil de la seguridad pública federal, Alfonso Durazo optó por usar pleonasmos en lugar de decir abiertamente que los militares soltaron al hijo del Chapo: “varios grupos de la delincuencia organizada rodearon la vivienda con una fuerza mayor a la de la patrulla y otros grupos realizaron acciones violentas contra la ciudadanía en diversos puntos generando una situación de pánico, con el propósito de salvaguardar el bien superior de la integridad y la tranquilidad de la sociedad culiacanense, los funcionarios del gabinete de seguridad acordamos suspender dichas acciones”.

Ya entrada la noche, se haría claro que esas palabras vagas significaban que el hijo del Chapo fue liberado mediante una negociación. Fuentes no validadas en forma oficial reportan una comunicación de radiofrecuencia en la que se habría confirmado “Ya rescatamos al Padrón”, se escucha, “díganle a la perrada que ya no tiren bala”.

Fuentes tampoco confirmadas en forma oficial señalaron que militares fueron tomados como rehenes e incluso hubo intentos de tomar directamente de la zona militar en la ciudad a más rehenes. Y si esta vez reportamos a nuestros lectores datos extraoficiales se debe a que no hay reportes gubernamentales. No hay cifra oficial de muertos, no hay cifra oficial de heridos. El gobernador Quirino Ordaz fue entrevista por medios electrónicos y no pudo confirmar que había pasado con el patrón de la plaza. Le dejó eso a la federación que, hasta el cierre de esta edición, seguía pasmada. El gabinete de seguridad ya estaba en Culiacán, pero la información se brindará hasta este viernes.

Se espera que el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno de México Durazo, Luis Cresencio Sandoval González, secretario de la Defensa Nacional; Rafael Ojeda, secretario de Marina y Luis Rodríguez Bucio, comandante de la Guardia Nacional, desde Culiacán, esclarezcan qué pasó.

El terror en Culiacán comenzó a las 15:30 horas. La señalada patrulla militar ordinaria con 30 elementos de la Guardia Nacional y de la Secretaría de la Defensa Nacional llegó hasta el fraccionamiento Tres Ríos. Allí se dio la espectacular captura de un Guzmán.

A esa acción, el crimen organizado respondió casi de inmediato con balaceras, circulación libre de camiones civiles con armas de alto poder en su parte trasera y con videos en redes, en algunos casos falsos, todo generando psicosis.

De la cárcel local de Aguaruto se vio escapar a decenas de reos. Se pensó inicialmente en una fuga decidida luego de la caída del hijo del Chapo, pero en realidad esos supuestos reos eran parte de las milicias del narco que atacaron diferentes puntos de  Culiacán hasta que su Patrón fue soltado.

Ya por la noche, el abogado del Chapo Guzmán confirmó que se había tenido comunicación telefónica con Ovidio Guzmán. “Quiero pensar que el gobierno a lo mejor se equivocó, que detuvieron a otros, pero lo que quiero decir es que (la familia Guzmán) ya se comunicó” y está libre.

Las secuelas de horas de terror fueron muertos y heridos no contabilizados oficialmente, decenas de vehículos baleados y calcinados en las calles.

Notimex reportó: “en videos que circulan en redes sociales se puede observar a ciudadanos de todas las edades correr por las calles buscando un lugar donde refugiarse de las balas. De acuerdo con los primeros informes, el tiroteo comenzó en la zona de Tres Ríos. Ahí, hombres armados bloquearon los cruces y provocaron que los conductores que estaban en la zona abandonaran sus vehículos; las calles principales fueron cerradas, entre ellas Álvaro Obregón, a la altura del centro de la ciudad”.

La plaza (ese punto dentro del carbo) recuperaba la calma poco a poco antes de la medianoche. El patrón seguía libre.

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