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Del escritorio a la rejilla; los directivos de Liga MX que han pisado la cárcel

El reciente caso de “Billy” Álvarez no es el primer capítulo en la historia del futbol mexicano en el que los directivos han pasado del glamour y la fama de la exposición mediática, al olvido y -en algunos casos- a la sombría estancia dentro de una celda.

Del escritorio a la rejilla; los directivos de Liga MX que han pisado la cárcel | La Crónica de Hoy

En la mayoría de los casos, los líos de los dirigentes con la justicia tuvieron repercusiones en el funcionamiento y operación de los clubes a los que representaron. (Foto: Especial)

La reciente orden de aprehensión por los delitos de delincuencia organizada y lavado de dinero en contra de Guillermo Álvarez Cuevas, que derivaron en su renuncia a la Dirección General de la Cooperativa Cruz Azul la madrugada del pasado sábado, no es el primer capítulo en la historia del futbol mexicano en el que los directivos han pasado del glamour y la fama de la exposición mediática, al olvido y -en algunos casos- a la sombría estancia dentro de una celda.

A continuación, recordaremos algunos los casos más sonados de dirigentes que han enfrentado a la justicia por diversos motivos y que, en su mayoría, tuvieron repercusiones en el funcionamiento y operación de los clubes a los que representaron. En gran parte de ellos, la polémica y la pugna con la Federación Mexicana de Futbol (FMF) marcaron el rumbo de sus gestiones.

RAFAEL DEL CASTILLO Y LOS “CACHIRULES”. Corría el año de 1988 y el entonces presidente de la FMF encabezó una maniobra fraudulenta para que la selección juvenil asegurara su calificación al Mundial de la categoría, a celebrarse un año después en Arabía Saudita, aunque para ello se cometiera un delito como el de la falsificación de documentos. Con el aval de Del Castillo Ruiz, se alteraron las actas de nacimiento de los jugadores José de la Fuente, José Luis Mata, Gerardo Jiménez y Aurelio Rivera para bajarles la edad, lo que fue destapado por la prensa de la época -los periodistas Antonio Moreno de la televisora Imevisión y Miguel Ángel Ramírez, del periódico La Jornada-. El escándalo llegó a la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), que castigó dos años a México de todas las competiciones oficiales, incluidos los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 y en la Copa del Mundo de Italia 1990.

Pese a no terminar en la cárcel por la alteración de las actas, el prestigio de Rafael del Castillo y sus aspiraciones políticas quedaron irremediablemente mancillados, llevándose de paso al futbol nacional, que protagonizó el momento más bochornoso de su historia.

Con la suspensión de 2 años de FIFA a la FMF, la Selección Nacional perdió la oportunidad de participar en el Mundial de Italia ’90, para buscar superar el sexto lugar obtenido en México ’86.

EMILIO MAURER Y SU PUGNA CON TELEVISA. El empresario poblano llegó al balompié azteca tras el escándalo de los “cachirules” y al asumir la presidencia de la Rama de la Primera División -con Francisco Ibarra al frente de la FMF- causó tal revuelo que cambió por completo su funcionamiento, al enfrentar directamente a la televisora de San Ángel, que movía -y hasta la fecha- los hilos del futbol. En la gestión de Maurer, se contrató al argentino César Luis Menotti como técnico nacional, se gestionó la participación de México en Sudamérica (Copa América 1993) y Televisa tuvo que pagar para transmitir los partidos de la selección nacional, cuyos derechos los tenía la televisión estatal (Imevisión). Una osadía que pagó muy caro.

En 1993, Maurer Espinosa fue acusado de fraude y desvío de recursos, lo que lo llevó a la cárcel por algunos meses y ser declarado “persona non grata” por la Federación, a la que llegó como presidente Marcelino García Paniagua, quien de inmediato revocó los derechos del Tricolor a favor del consorcio de Emilio Azcárraga Milmo.

JORGE LANKENAU, EL ABACO QUE MARCÓ A LA PANDILLA. El empresario y banquero regiomontano llegó al futbol mexicano en 1991, al adquirir al Club Monterrey que pasaba por severos problemas financieros, operación que coincidió con la creación del Grupo Financiero Abaco, el cual se convirtió en el principal patrocinador de los también conocidos como “Rayados”.

Lo que se convirtió en un proyecto visionario, con la emisión de una tarjeta de crédito del club -algo inédito en el sistema financiero mexicano-, una marca deportiva propia -que llegó a abastecer a otros equipos y a la misma Selección Nacional- y una estrategia publicitaria sin precedentes, terminó convirtiéndose en un imperio derruido, con el encarcelamiento de Lankenau entre 1997 y 2005, por el delito de fraude genérico por 170 millones de dólares, en perjuicio de los propios inversionistas del grupo financiero que encabezaba. Lankenau Rocha falleció en 2012.

ZERMEÑO Y AHUMADA, “RASURADA” AL LEÓN Y UN SANTO DE POR MEDIO. El mexicano Roberto Zermeño y el argentino Carlos Ahumada, no sólo coincidieron en ser dueños -en diferentes etapas- del Club León, también la cárcel fue su destino al finalizar sus respectivas administraciones. En 1989, Zermeño adquirió al equipo estando en Segunda División y su primer objetivo fue regresarlo al máximo circuito, lo que ocurrió un año después. Pese a los buenos resultados deportivos, que llevaron a los Panzas Verdes al título en la temporada 1991-92; la llegada de los torneos cortos y el descenso del equipo marcaron el final de la gestión de Zermeño en 2002, cuando vendió al equipo a Ahumada Kurtz, quien también compró al Santos Laguna en 2003.

Con Ahumada como propietario, tanto León como Santos comenzaron a sufrir en lo económico y deportivo, aunado a los “Videoescándalos” en los que el empresario fue grabado sobornando a políticos ligados al ahora presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. En 2004, fue detenido por un presunto fraude de 31 millones de dólares y sus dos equipos fueron retenidos por la Federación Mexicana de Futbol, que también lo desafilió. Zermeño, su antecesor, fue encarcelado entre 2005 y 2011 por presunta evasión fiscal durante su gestión al frente de los Esmeraldas, mientras que Ahumada fue liberado en mayo de 2007.

AMADO YÁÑEZ Y LA MUTACIÓN JAGUAR-GALLO. En 2013, el dueño de la naviera Oceanografía se adentró en el balompié nacional al adquirir a los Jaguares de Chiapas, equipo que se convirtió en Gallos Blancos de Querétaro -éste último había descendido, pero se mantuvo en Primera División con la compra de la franquicia chiapaneca-, lo que generó una discusión sobre la ética en el tema de los ascensos y descensos.

Yáñez Osuna, quien también tenía vínculos con actores políticos, fue acusado de un fraude por más de 500 millones de pesos en contra del Banco Nacional de México (Banamex), que lo mantuvo en prisión cinco años. Al recobrar su libertad, el empresario acusó al gobierno de Enrique Peña Nieto de despojarlo de Oceanografía, a través del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE). En tanto, el conjunto queretano fue recuperado por la Federación Mexicana de Futbol y fue adquirido por Grupo Ángeles, propiedad del empresario Olegario Vázquez Aldir.

BERNAT-HENAINE, UNA SOCIEDAD DIVIDIDA POR LA FRANJA. En 1998, el empresario automotriz Francisco Bernat Cid, adquirió al Club Puebla a la familia Abed, una de las más acaudaladas de la Angelópolis, sin imaginar los sinsabores deportivos y legales que le esperaban. De la mano de Ricardo Henaine y otros socios, el conjunto camotero cayó en un tobogán que lo hizo descender en dos ocasiones (1999 y 2004).

En 2010, Bernat fue acusado por Henaine de cometer un fraude por 30 millones de pesos, que lo llevó al Reclusorio Norte de la Ciudad de México. Para recuperar su libertad, Henaine obligó a Bernat a cederle el 51% de las acciones del club. Sin embargo, la suerte se le acabó a Henaine en 2018 al recibir una orden de aprehensión por un fraude de 83 millones de pesos. Para evitar su detención, el empresario poblano pagó una millonaria fianza.

“BILLY” ÁLVAREZ, “CRUZAZULEADA” A NIVEL DIRECTIVO. Aunque al cierre de esta edición no se ha cumplimentado la detención de “Billy” Álvarez, la actual situación jurídica del otrora mandamás cementero es la punta de lanza de una serie de irregularidades detectadas desde 2009, cuando un excolaborador reveló desvíos de dinero a sus cuentas y las de Víctor Garcés, entonces vicepresidente del conjunto celeste.

En mayo del presente año, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) reveló la investigación contra “Billy”, Víctor Garcés y Alfredo Álvarez Cuevas, aunque éste último decidió colaborar con las autoridades en contra de su propio hermano.

Alfredo Álvarez detalló que su hermano Guillermo ordenaba -de manera unilateral- pagos por servicios inexistentes a empresas fantasma, así como la venta de jugadores a sobreprecio, entre otras operaciones turbulentas.

Además de los malos manejos, Guillermo Álvarez Cuevas ha sido señalado por los aficionados de Cruz Azul, de ser el responsable directo de los fracasos deportivos de la institución que, tras su llegada en 1998, ha perdido ocho finales de Liga y sólo ha sido campeón una vez, en el ya lejano torneo de Invierno 1997.

De hacerse efectiva su detención, “Billy” Álvarez podría ser condenado hasta por 29 años de prisión, lo que, a sus 74 años de edad, sería un castigo prácticamente impagable.

havh

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