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Del valor seguro a comprar un Tesla: perspectivas futuras sobre el Bitcoin

Pese a todo, lo más interesante de las criptomonedas es su flexibilidad. Mientras que algunas de sus tipologías nacen y operan para desvincularse de las entidades bancarias

Del valor seguro a comprar un Tesla: perspectivas futuras sobre el Bitcoin | La Crónica de Hoy

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Nacidas con el fin de dibujar un camino financiero que no precise de los bancos como intermediarios, las criptomonedas son un valor al alza. Bitcoin, su moneda al frente, se sitúa hoy con un valor de casi 60.000 dólares. Pero, ¿qué aportan las criptomonedas a nuestro futuro?

¿La moneda el futuro?

Los avances y las posibilidades que ofrecen hoy las criptomonedas no son nada comparado con cuanto tienen por aportar a nuestro futuro. Consideradas como un desafío a la banca, a la par que una revolución sin precedentes del sistema financiero, las criptomonedas han llegado para quedarse. Y, aunque muchos puedan considerar su alcance un sueño a largo plazo –dado su elevado y fluctuante precio en el mercado–, la realidad es que cada vez son más los individuos comunes que recurren a su poder. Algo que, de hecho, no es extraño en absoluto, ya que la criptomoneda, demás de un sistema de pago, es también una divisa más que segura.

Entre otras características, el Bitcoin ofrece protección ante la inflación y la impresión de dinero descontrolada. Tratándose de un sistema aparte, nacido también para eliminar intermediarios durante las transacciones de capitales y, con ello, aumentando la posibilidad de prescindir de un banco, su blindaje es uno de sus argumentos más manidos. Además, su ecosistema se basa en los fundamentos que rigen nuestra era, acostumbrada a que el acceso virtual a todo tipo de gestiones incorpore en su propia anatomía la participación de los usuarios. En otras palabras, las criptomonedas son el traslado al mundo financiero de la democratización que confiere Internet.

Nuevos horizontes

La filosofía que envuelve el auge de las criptomonedas es extraordinariamente simple. En una era donde todo es posible con conexión a Internet, desde visionar una película, crear una empresa exitosa desde cero o realizar gestiones bancarias, ¿por qué nuestras finanzas no pueden adaptarse a dicha naturaleza? Internet ha proporcionado acceso a un vastísimo vergel de posibilidades y, con ello, desvincularse del sistema convencional que rige prácticamente cualquier ámbito del día a día es hoy una realidad. De hecho, la seguridad que radica tras las criptomonedas parte esencialmente de la participación de sus usuarios o mineros.

En ese sentido, los mineros son quienes se encargan de verificar las transacciones de dinero en el sistema de criptomonedas del punto A al punto B. A cambio, en lugar de las comisiones que percibiría una entidad bancaria común al realizar dicho trámite, los mineros perciben una recompensación en criptomonedas. Teniendo en cuenta que se trata de un valor al alza –el mismísimo Elon Musk permite comprar sus modelos de Tesla con esta moneda–, la recompensa es más que gratificante. A su vez, dicho vínculo otorga seguridad a las transacciones, desvinculadas del banco y dejando un rastro en la red que erradica la falsificación.

Un crecimiento de más del 1.400%

Asimismo, existen muchos más argumentos para situar la criptomoneda como un capital seguro. Por una parte, y gracias a su precio fluctuante en el mercado, son muchos quienes ven en monedas como Bitcoin un valor de inversión seguro, adquiriendo una cuantía cuando su valor se reduce y vendiéndolo cuando despunta. De hecho, Bitcoin ha crecido más de un 1.400% des de este 2020, aun a pesar de la pandemia de la Covid-19, reafirmando así su capacidad y poder en un futuro no muy lejano. Por ello, no es de extrañar que en adelante aparezcan empresas que incluso paguen a sus trabajadores mediante criptomonedas, abandonando así el sueldo tal y como lo conocemos.

Si el excéntrico e innovador Elon Musk, quien maneja ingentes cantidades de dinero sabiendo donde invertir y cómo, ha permitido comprar sus vehículos de última tecnología mediante Bitcoin, las perspectivas de futuro se amplían desproporcionadamente. Aunque muchos puedan considerar un salario basado en criptomonedas un trato poco seguro por su valor fluctuante, la realidad es que dicho valor, pese a sus movimientos, se mantiene en un constante crecimiento. Hoy mismo, un solo Bitcoin alcanza casi los 60.000 dólares. Visto así, cobrar un Bitcoin anual como salario no es que sea precisamente un mal negocio, ¿verdad?

Posibilidades infinitas

Pese a todo, lo más interesante de las criptomonedas es su flexibilidad. Mientras que algunas de sus tipologías nacen y operan para desvincularse de las entidades bancarias, otras firmas trabajan para que los bancos también tengan su parte. Dicho de otro modo, esta revolución del sistema financiero admite todo tipo de frentes abiertos, ya que su naturaleza de moneda global permite infinitas metamorfosis. Un hecho que, sin atender a devaluaciones ni otras características propias de la moneda convencional, permite que cada uno escoja la criptomoneda que más se ajuste a sus exigencias. Nada que ver con el anclaje de por vida a un solo sistema de pago.

Por ahora, y aunque la popularidad se la haya llevado siempre Bitcoin desde un inicio, podemos encontrar otras tipologías como Ethereum, Ripple XRP, Litecoin, NEO, IOTA y otras que todavía están en crecimiento o todavía por nacer. Como es evidente, su valor en el mercado también depende de su demanda y, por ende, es posible que las nuevas criptomonedas, aunque prometan mucho, tengan relativamente poco valor. Sin embargo, esa circunstancia de innovación constante es al mismo tiempo una oportunidad para apostar.

Tomando de ejemplo Bitcoin, invertir en una criptomoneda de poco valor hoy puede traducirse en una fortuna el día de mañana. Por lo que todo atisbo de duda queda fulminado al instante. Aunque pueda parecer arriesgado, el riesgo de criptomonedas como Bitcoin se ha reducido brutalmente a lo largo de muy pocos años. De nuevo, una revolución increíble y que, a su vez, es predecesora de muchos más cambios en nuestro presente y nuestro futuro. Tanto si se trata la criptomoneda como valor de inversión, como si transformamos su ecosistema en nuestro sistema de pago preferente.

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