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Denuncian científicos falta de pagos del SNI

Al menos 92 dejaron de recibir parcial o totalmente sus estímulos económicos/ Piden los investigadores que el Consejo Nacional de Ciencia se dé cuenta de que hay graves problemas en sus procesos administrativos

Denuncian científicos falta de pagos del SNI  | La Crónica de Hoy

Al menos 92 Doctores en Ciencias, miembros del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), han dejado de recibir parcial o totalmente los estímulos económicos que les corresponden por tener contrato con ese sistema. Estas irregularidades administrativas parecen tener la misma causa: al interior del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), que es responsable del manejo del SNI, se han extraviado uno o varios de los documentos indispensables para sus expedientes.

El periódico Crónica entrevistó a seis investigadores afectados, quienes laboran en instituciones de educación superior en Aguascalientes, Ciudad de México, Juriquilla y Xalapa. Ellos señalan que no buscan denostar al actual gobierno, ni hacer más grande el problema. Lo que piden es que el Consejo Nacional de Ciencia se dé cuenta de que hay graves problemas en sus procesos administrativos y que es necesario hacer un esfuerzo de comunicación con los afectados para que sepan qué hicieron mal o qué va a pasar con el dinero que debieron recibir.

Una persona tuvo que reembolsar 40 mil pesos porque Conacyt no dio acuse de recibido a un documento en el que cambiaba de sede de trabajo; otro afectado tuvo que mandar tres veces un mismo documento; otra persona envió dos veces el expediente completo; alguien más escribió 50 correos electrónicos antes de recibir una respuesta a su consulta, 8 meses después.

 Los entrevistados coinciden en que sí necesitan cobrar el apoyo económico, pues no es un lujo porque con ese dinero solventan pagos de sus investigaciones, reactivos, animales de laboratorio, apoyo a estudiantes y envío de artículos a publicaciones. También dicen que ese estímulo compensa los bajos salarios que cobran en los lugares donde trabajan y por eso la falta de pago afecta su vida personal.

PIDEN COMUNICACIÓN. “Éste no es un movimiento político, no queremos denostar al gobierno, lo único que queremos es que alguien del SNI nos tome la llamada telefónica, nos conteste el correo electrónico o nos explique qué es lo que pasó con nuestros expedientes”, dice la doctora Brenda Pérez Grijalva, quien en enero de 2021 tuvo que devolver 40 mil pesos a Conacyt y además no han recibido su estímulo económico a lo largo de todo este año porque en septiembre de 2020 alguien extravió su expediente de cambio de adscripción del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav), en Zacatenco, al Instituto Tecnológico Superior de Xalapa, en Veracruz.  Esto, a pesar de que habían enviado un acuse de recibido. 

Pérez Grijalva prácticamente ha perdido ocho meses de trabajo científico porque el Tecnológico paga su labor como docente, pero no financia la investigación. Ella debe pagar lo que requiera de material y para eso usa el dinero del SNI. Ahora, con el retraso, se complica su generación de datos y reporte de resultados. 

En otra parte del país trabaja la doctora Fabiola Carolina Muñoz de la Cruz. Ella es profesora e  investigadora en la Universidad Tecnológica del Norte de Aguascalientes. En entrevista narra que sus problemas iniciaron desde febrero de 2020 con la captura de la documentación para acreditar sus requisitos para ser miembro del SNI, Nivel 1. “Porque yo tenía tres productos de investigación para acreditar inmediatamente el nivel 1 y el sistema sólo me permitió cargar uno y por eso quedé como  Candidata a investigadora nacional del SNI”.

Posteriormente, Muñoz de la Cruz recibió un correo donde rechazaron su nombramiento por mala interpretación de su contrato con la Universidad y tuvo que mandar su expediente completo y hasta ahora no ha recibido, respuesta, retroalimentación ni depósitos.  “Yo lo que pediría es que en el SNI haya una persona con conciencia de lo que implica ser investigador, que lo haya vivido en carne propia, sólo así pueden entender lo que significa trabajar mucho más de 80 o 100 horas semanales para cumplir los requisitos y traten con respeto los expedientes. No les estamos pidiendo dinero regalado es un estímulo que ya ganamos. Sin ciencia no hay futuro y sin dinero no se puede hacer ciencia”, dice Muñoz de la Cruz. 

En el Instituto de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) trabaja la doctora Diana Ceapa, quien ha sido miembro del SNI desde hace cuatro años, pero en 2021 comenzó a notar pagos incompletos. 

“Yo leí en redes sociales, desde hace meses, reportes individuales de personas con este tipo de problemas, pero después me di cuenta que era un problema sistémico con muchos afectados pues sólo en mi círculo cercano éramos tres personas con el mismo problema. Yo estoy acostumbrada a los procesos lentos del SNI, pero ahora se ha llegado al punto en que ni siquiera hay respuesta a los problemas; ni respuesta de llamadas ni de correos. Lo que pedimos es que haya comunicación y que el personal del SNI se involucre realmente en la solución y no den respuestas superficiales. En la UNAM estamos contactando a nuestros enlaces y al Coordinador de Investigación Científica porque a nivel individual no vemos soluciones del SNI”, dice Diana Ceapa.

Otro caso es el de la doctora Alejandra Bravo Ponce, quien trabaja en la Escuela Normal Superior de Aguascalientes. Este año, ella se convirtió en la primera mujer de las siete Normales Superiores de Aguascalientes en integrarse al SNI. Su aceptación al sistema le fue informada por correo; el convenio firmado por la doctora Lucía Mantilla, de Conacyt, fue publicado en la plataforma. Esto atrajo reflectores y felicitaciones de su institución de trabajo por el significado del logro académico. Sin embargo, aunque entregaron todos los documentos requeridos en tiempo y forma, a la Doctora no le ha depositado un solo peso a lo largo de 2021.

“He escrito 50 correos a diferentes cuentas de Conacyt para saber cuál es el problema, pero no hay atención, no hay respuesta. Pasan los días y cambias de ánimo cada vez que preparas un nuevo correo electrónico para preguntar al SNI. A veces escribes con coraje, a veces son desilusión, a veces con cansancio, pero nadie responde”, dice Alejandra Bravo. 

En el Instituto Nacional de Rehabilitación,  de la Secretaría de Salud, en la Ciudad de México, trabaja el doctor Silvestre Ortega Peña, quien fue evaluado y nombrado miembro del SNI Nivel 1. Entregó los papeles requeridos en tiempo y forma, pero tampoco ha recibido un solo peso de estímulos aunque le afirmaron que en marzo empezaría a recibir depósitos. 

“Mandé correos para preguntar y llamé por teléfono muchas veces para saber si hice algo mal. Después de muchas horas pegado al teléfono alguien me contestó y me dijo que no sabía qué pasaba pero que quizá me faltaban documentos. Los volví a enviar. Después pasó algo extraño porque recibí un correo donde me dicen que todo está en orden y me depositarán en mayo, pero cinco minutos después un correo me dice que vuelva a mandar todo el expediente y ya no me han contestado. Eso me hizo ver que tiene extraviados los documentos”, comenta el Doctor Ortega Peña, a quien le llama la atención que de una misma oficina salgan dos correos contradictorios en menos de cinco minutos.

La doctora Alejandra Medina Rivera, es investigadora del Laboratorio Internacional de Investigación sobre el Genoma Humano (LIIGH), de la UNAM, en Juriquilla, Querétaro. Ella participó en la convocatoria para renovación de la membresía del SNI de 2020 y pidió reasignación para ascender del Nivel 1 al Nivel 2, por acumular los requisitos de esta clasificación superior. Pero los obstáculos administrativos se han visto reflejados en el pago del estímulo económico que no sólo no aumentó sino que disminuyó. 

“El 17 de febrero de este año me dijeron que todo había sido procesado de manera adecuada y que para el mes de marzo iba a recibir el estímulo correspondiente a la reasignación de nivel. En abril me llegó un pago menor al que recibía con el Nivel 1 y al escribir me dijeron que me debía poner en contacto con el Jefe del Área de Seguimiento del SNI y que mi enlace institucional les mande todos los documentos. A mí me parece desconcertante porque los expedientes se arman, se mandan, se reciben y no tendríamos por qué volverlos a mandar. Hay errores en los procesos”, dice Alejandra Medina. 

Debido a que la investigadora del LIIGH-UNAM trabaja con informática y bases de datos se le pregunta si Conacyt podría resolver los problemas que afectan al SNI con un buen programa o equipo de cómputo.

“Entiendo que por ser una institución gubernamental que maneja datos sensibles, como nuestras cuentas bancarias, no puede usar cualquier programa porque sería peligroso y sí me queda claro que están haciendo un esfuerzo por desarrollar un sistema, pero para que sea funcional debes conocer primero tus procesos y entender cómo trabajan. Por ejemplo, debes tener claro quién lee un correo cuando lo mandas, quién procesa la información, cuánto tarda y cómo vas a recalcular las dificultades que impone el trabajo a distancia por la pandemia. Si no haces eso, un programa de cómputo no te va a resolver el problema”, dice la investigadora de la UNAM.

AGRUPARSE Y HABLAR. Diana Ceapa dice que gracias a las redes sociales han podido crear un chat de 92 personas que están padeciendo problemas con los pagos del SNI. Muchos no quieren dar sus nombres públicamente, pero otros consideran que no están confrontándose con Conacyt sino ayudándolo a corregir errores. 

“Creo que un punto muy importante es el hecho de que esto no es un problema individual sino una falla del sistema porque de nuestra parte hicimos los esfuerzos por entregar los expedientes, reunimos los documentos, cumplimos con los requisitos, pero no ha acuse de recibido sin importar cuántos correos o llamadas hayamos hecho. Esto es un problema sistémico y así se debe atender”, concluyó la investigadora del Instituto de Química de la UNAM.

 

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