Opinión


Derrochadores con piel de oveja contra la 4T

Derrochadores con piel de oveja contra la 4T | La Crónica de Hoy

Una de las conjeturas más verosímiles que le da contexto al triunfo de Morena en las urnas, presupone una ruptura cupular entre los sectores extractivistas de nuestros recursos naturales, humanos y desde luego económicos que impidió, en primer término, un acuerdo de alternancia y un candidato de unidad entre el PRI, PAN y PRD para competir contra el Movimiento de Regeneración Nacional. Esta coyuntura se volcó en un apoyo creciente y no inusitado que volvió prácticamente imposible la instrumentación de un fraude como el que tuvo lugar en 2006, en el que la cúpula extractivista sentó en la silla de El Águila a un aguilucho mal encarado que, para ganar popularidad, desató una sangrienta guerra de la que seguimos pagando consecuencias. Ante el terrible fenómeno de la corrupción, los ciudadanos enfrentamos otro con similares niveles de gravedad: la violencia.

Tras varios años de experiencia y de recorrer todos los rincones del país una y otra vez, AMLO volvió a capitalizar el descontento y, gracias a él, con la ayuda de un equipo bien coordinado encabezado por Tatiana Clouthier, Morena arrasó en 2018.

La falta de acuerdos cupulares entre los politicastros y el empresariado extractivista (con frecuencia mancomunado) no impidió antes, y mucho menos después de la elección, que varios empresarios como Claudio X González Junior o el líder de la Coparmex, Gustavo de Hoyos, trabajaran en varios frentes para minar el avance de la 4T, con la ayuda del Poder Judicial y de un amplio equipo de abogados, para, eventualmente, recuperar las prebendas con cargo al erario de las que muchos de ellos han gozado. Por lo pronto, uno de sus más recientes “logros” fue detener la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, a punta de amparos, habida cuenta de que en el Poder Judicial hay todavía un buen número de jueces y ministros corruptos a su servicio. Lo curioso de la iniciativa es que las razones de los amparados, vinculados en una cínica agrupación que se ha hecho llamar “No más derroches”, son las mismas por las que se canceló el aeropuerto de Texcoco y que en términos de gasto al erario, daño al patrimonio ecológico y privatización del espacio público, como se pretendía hacer con el actual aeropuerto, hubiese implicado una sangría al presupuesto sin precedentes. Sobre éste y otros planes del empresariado extractivista asociado o empleador de algunos ciudadanos con buena reputación, es altamente recomendable ver el reportaje titulado “Claudio X González Guajardo: el poder a través del dinero”, presentado por el colega Ernesto Ledesma y disponible fácilmente en internet.

La idea del golpe suave no es un precepto complotista, existe una guerra sucia ­real contra el gobierno de la república, a pesar del libre ejercicio de cierta “crítica” que dormitó desde que Salinas despojó a Cárdenas de su triunfo, con esporádicos despertares.

La derecha va con todo en las elecciones intermedias, y el ejercicio del poder, son dos ejes sobre los que tendrá que trabajar Morena, desde la base misma, sin dilación, rompiendo inercias y evitando la tribalización que perdió al PRD. Es urgente, porque la Coparmex ya promueve desde sus filas la postulación de ciudadanos para las intermedias, a la par que modifica sus estatutos para que su actual dirigente continúe al mando [¿Y el Frente Antireelecionista promovido por Krauze, apá?, pregunta, socarrona la R de Monsiváis que es del pueblo y no tiene derechos de autor].

En este contexto, es necesario que el Instituto Nacional de Formación Política de Morena cuente con el apoyo necesario para que sus actividades, entre ellas los trabajos de la Red Nacional de Estudios que inició ayer, formen estructuras en todo el país para defenderlo de los derrochadores con piel de oveja.

 

 

dgfuentes@gmail.com

 

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